CARLOS LEMOS SIMMONDS
Miércoles 30 de julio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Foto de El Tiempo 
 

Carlos Lemos Simmonds, expresidente de Colombia, murió en la noche del 29 de julio en la Clínica Country de Bogotá. Nació en Popayán el 23 de octubre de 1933. Se destacó como fiel e innovador militante del Partido Liberal. Le sobreviven su esposa Marta Blanco, sus tres hijas y un hijo.

Sus restos son velados en su residencia, en donde permanece escoltado por la Guardia Presidencial. Las honras fúnebres se realizarán el dia 31 de julio en la iglesia Santa Bárbara de Usaquén y será sepultado en el cementerio Jardines de Paz de Bogotá. Nuestras condolencias para su viuda Marta Blanco e hijos.

El expresidente Alfonso López Michelsen dijo que el deceso de Lemos Simmonds "es una pérdida para el país y para el Gobierno en temas vitales como las reclamaciones de soberanía de Nicaragua por las islas de San Andrés y Providencia" ,,, "era un hombre hábil y sereno". El expresidente Ernesto Samper Pizano dijo que "él tenía la virtud de que estaba en el momento y el sitio, donde debía..". El expresidente César Gaviria, Secretario General de la Organización de Estados Americanos dijo que "era una persona seria, ilustrada, honesta, intransigente en la defensa de los principios que guiaban su vida, y un profundo conocedor de la problemática colombiana".

Transcribimos a continuación el escrito del exministro de estado Guillermo Alberto González Mosquera en su libro "Los Cien Caucanos del Siglo XX":

CARLOS LEMOS SIMMONDS 
(1933-2003)

La compleja situación política que afrontó el presidente Ernesto Samper durante su gobierno, se vio agravada en el segundo año a raíz de su enfrentamiento con el Vicepresidente Humberto De la Calle, que había sido su compañero de fórmula en las elecciones de l994. Se trataba del primer colombiano elegido para la Vicepresidencia, luego de que la Constitución de 1991 abolió la figura del Designado. Sin embargo, las relaciones entre ambos no fueron lo suficientemente fluidas desde la misma posesión presidencial, habiendo llegado en 1997 a su punto más crítico por lo que De la Calle renunció a su cargo. El Congreso de la República aceptó la dimisión y escogió al exministro Carlos Lemos Simmonds para sucederlo. Samper hízo el guiño al Parlamento y este último siguiendo la tradición usada antes para el Designado, acogió el nombre que además de las simpatías presidenciales contaba con el prestigio y la hoja de vida suficientes para asegurar que la opinión pública recibiría la decisión con beneplácito, como en efecto sucedió. Lemos se desempeñaba a la sazón, como Embajador de Colombia en Viena y luego de su elección a la Vicepresidencia ocupó la Embajada ante la Gran Bretaña, una de las posiciones de mayor rango en la diplomacia colombiana, desempeñada con anterioridad por expresidentes de la República y figuras de la más alta jerarquía política. En esta forma, se abrió para este notable payanés la posibilidad de llegar a la Jefatura del Estado, lo cual ocurrió a principios de 1998 cuando el Presidente Titular solicitó licencia al Congreso para separarse del cargo por motivos de salud y Lemos vino de Londres para reemplazarlo en su ausencia, con todas las funciones y prerrogativas constitucionales inherentes al cargo.

Carlos Lemos nació en Popayán en el seno de una de las familias de mayor renombre en la reciente historia del Cauca. Su padre, el médico Antonio José Lemos Guzmán fue el Rector por antonomasia de la Universidad del Cauca y un político y humanista, que desempeñó altas posiciones en el liberalismo y en el gobierno. Su abuelo, Don Carlos M. Simmonds fue jefe liberal del Cauca por muchos años, el primer Gobernador Liberal del siglo y una figura respetada y prestigiosa. En su época universitaria, Lemos quien militó en la izquierda revolucionaria, fue un reconocido líder estudiantil y pareciera complacerse en desafiar el orden establecido. Escribía con palabras ácidas y lanzaba vocablos como duros petardos.

Luego de su grado en la Facultad de Derecho de la Universidad del Cauca, se residenció en Bogotá, ocupando primero una curul en el Concejo del Distrito y luego en la Cámara de Representantes. En esta época empieza a perfilarse el periodista combativo, que monta su trinchera en el periódico El Espacio, donde su columna habitual "Entre la Romana y el Pasaje", se convierte en una de las más populares entre el público bogotano. Posteriormente pasaría a dirigir la revista Consigna, fundada por Jorge Mario Eastman y en la que colaboraron importantes figuras del liberalismo.

Durante el período presidencial de Julio César Turbay, Lemos inicia una brillante carrera de servidor público que lo llevará a ocupar las más altas posiciones del estado colombiano. Lo logra porque demuestra poseer dos cualidades esenciales para triunfar: talento y carácter que sintetizan su personalidad. Ocupó primero la Secretaría General de la Presidencia y luego la Cancillería. Su vasta cultura y su reconocida honestidad intelectual, fueron determinantes para que su gestión se recordara como una de las más fructíferas en el manejo de las relaciones internacionales de Colombia. Se recuerda su actuación firme cuando la guerra entre Argentina e Inglaterra por la posesión de las Islas Malvinas, que demostró su independencia y criterio para no comprometer el país en decisiones contrarias al derecho y la tradición de no intervención en los asuntos internos de otras naciones. En la vida diplomática, Lemos ha representado a Colombia como Embajador en Inglaterra, Austria y ante la Organización de Estados Americanos, OEA.

Durante el gobierno de Alfonso López fue Gobernador del Cauca, época en la que acuñó el término de "Caucanidad", para referirse a un talante especial de los nacidos en esta tierra, con implicaciones de compromiso para trabajar por los más altos intereses de la sociedad. En 1991 fue elegido como miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, que dio al país la Carta actualmente vigente. En varios gobiernos liberales ocupó las carteras de Gobierno y Comunicaciones además, de la Cancillería.

En suma, Carlos Lemos ha sido un intelectual respetable, un intachable hombre público, un periodista polémico, de prosa castiza y argumentos contundentes, un hombre de valor dispuesto a librar batallas a favor de sus ideas o para defender al país de amenazas desestabilizadoras como ocurrió con el narcoterrorismo que afrontó con valor como Ministro de Gobierno de la Administración Barco. Hombre de vastas lecturas, se lo considera una de las personalidades más cultas de Colombia. Semanalmente escribe una columna de opinión en El Tiempo de Bogotá, donde trata temas de actualidad.