JOSÉ ASENCIO LAMIEL: 50 AÑOS DESPUÉS
Miércoles 20 de marzo, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Andrés Felipe Cosme Hurtado, nos ha enviado desde Madrid su entrevista con el Maestro José Asencio Lamiel quien hace 50 años permaneció en Popayán trabajando El Cachorro y el Amo Ecce Homo. Acompañamos foto de la entrevista en Alcalá de Henares. Un gran abrazo a nuestro paisano Andrés Felipe por su valiosa contribución y le deseamos toda clase de éxitos personales y profesionales en la Madre Patria. Cordial saludo,


Foto de Andrés Felipe Cosme Hurtado, Alcalá de Henares, 2002

JOSÉ A. LAMIEL: 50 AÑOS DESPUÉS
Por: Andrés Felipe Cosme Hurtado
Alcalá de Henares, 20 de marzo, 2002

El marco excepcional de este encuentro fue la hermosa ciudad de Alcalá de Henares, Patrimonio Histórico de La Humanidad, situado a unos 35 Kms al oriente de Madrid. La ciudad es famosa por su antigua Universidad (Claustro que tuvo en su época dorada alumnos de la talla de San Juan de La Cruz, San Ignacio de Loyola y Lope de Vega), y por haber sido la cuna de una de las más grandes glorias de las letras españolas: Miguel de Cervantes Saavedra. (Como dato adicional, en el imponente Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares los Reyes entregan año tras año el Premio Cervantes de Literatura, distinción que este año le será entregada al escritor colombiano Álvaro Mutis). Se preguntarán ustedes cómo hice para arreglar el encuentro con el Maestro Lamiel: pues bien, fue a través de un amigo común, Eugenio Caro, español residente en la ciudad cervantina.

A Eugenio lo conocí por medio de Internet, cuando él descubrió mi página web sobre Semana Santa (http://www.ucauca.edu.co/~gacosme/ssanta.htm) hace ya dos años. En ese momento, Eugenio me escribió solicitándome fotografías de las obras realizadas por el Maestro Lamiel durante su estancia en Popayán. Una vez cumplí mi encargo, Eugenio me manifestó su agradecimiento por la colaboración y me dijo en ese entonces (cuando aún yo residía en Popayán) que si pasaba algún día por España, no me olvidara de visitar Alcalá de Henares. Me contó además, que a sus 80 años el Maestro todavía tenía un estudio abierto en Madrid y que aunque ya no hace grandes trabajos, ahora pinta cuadros y hace pequeñas fundiciones muy agradables aunque de un estilo diferente al de la imaginería que todos le conocemos en Popayán.

Después, cuando apenas llegué a España, volví a contactar a Eugenio con la fortuna de que me respondió prontamente y además se ofreció para posibilitar mi encuentro con el Maestro Lamiel. La ocasión perfecta se dió el Martes 19 de Marzo, festivo en España. Ese día Eugenio, El Maestro Lamiel y yo nos dimos cita en el parque Cervantes de Alcalá de Henares. A las 5 en punto de la tarde, vi. pasar a mi lado a dos personas mayores (hasta entonces, no conocía de vista ni a Eugenio ni a Lamiel) y en ese preciso momento escuché a Eugenio contándole al Maestro Lamiel "El chico se llama Andrés Felipe Cosme....". En ese momento supe que el anhelado encuentro había llegado. Ya no había duda, estaba ante uno de las personas más admiradas desde mi infancia, gracias a los relatos que escuchaba de mi abuelo Alberto sobre las obras realizadas por el Maestro en Popayán.

Nada más saber que ese hombre, menudo y de mirada cálida, había sido el autor de la imagen del Cristo de la Expiración, una de las más bellas de nuestras procesiones, y de la perfecta réplica del Santo Ecce Homo de Belén, me llenó de una emoción indescriptible en esos momentos. El Maestro también quedó visiblemente emocionado, para él ese encuentro era la posibilidad de remontarse en el tiempo a una de las épocas de su vida que recuerda con mayor cariño, su estancia hace casi ya cincuenta años, en Popayán. Nos dirigimos a un café cercano a la plaza, donde conversamos animadamente sobre su obra a través del tiempo. El Maestro me enseñó entonces unas fotos que conserva del Santo Ecce Homo, del Cristo de la Expiración y del Cristo Yacente (aquel que sale en el paso del Santo Sepulcro del Viernes Santo). Me explicó cómo había realizado el primero en España a petición de su gran amigo Guillermo León Valencia, a quien había conocido en el Ateneo de Madrid.

Como dato anecdótico, me contó que el Dr. Valencia era tan meticuloso con la obra que había encargado, que los dos últimos meses el artista prácticamente "vivió" en la residencia que Valencia tenía en Madrid, ya que quería conocer en detalle el trabajo de Lamiel. Después le pregunté sobre el tiempo que le tomó hacer el Santo Ecce Homo, imagen ya realizada durante su estancia en Popayán. Me contestó dejándome totalmente asombrado: dos meses! (para mí es sorprendente que una imagen de la perfección del Ecce Homo hubiese sido terminada en tan corto tiempo). Enseguida, sacó dos fotos que guarda siempre en su billetera, una de ellas obsequiada por su gran amigo el Dr.Pedro Felipe Valencia, en la que se ve al maestro trabajando en el Ecce Homo, aún en "obra negra" (para una próxima entrega, prometo conseguirles una copia de la foto dado su enorme valor histórico), y la otra una foto del Cristo Yacente de Santo Domingo.

Enseguida, pasé a enseñarle las fotos que traje de Popayán en las cuales se ven la Catedral, La Ermita, el Puente del Humilladero, San Francisco... todos los sitios fueron reconocidos al instante por el maestro, quien preserva una mente totalmente lúcida y tiene unos recuerdos imborrables de nuestra ciudad. Me contó algunas cosas sobre su vida en Popayán, sobre la ubicación que tenía su taller (cerca del palacio Arzobispal), donde vivía (En la carrera tercera, "cerca del diario El Liberal" según él mismo me dijo). Supe también que además de sus obras más conocidas por nosotros, había hecho otros trabajos para algunas familias de Popayán, y otras tantas para los pueblos de Timbío, El Tambo, Rosas y Corinto, en éste último realizó una imagen del General Obando, bajo la cual según el mismo tenía conocimiento, se firmó un acuerdo de desmovilización de un grupo guerrillero.

Pasamos luego a apreciar la obra actual del Maestro, una faceta totalmente desconocida para muchos payaneses ya que no guarda relación con la época de Imaginería Religiosa que es la que muchos tenemos presente. Ahora el formato de las obras de Lamiel en pintura y scultura es un poco más pequeño, caracterizado por unos trazos muy suaves y de una dulzura especial. Esta tendencia actual puede ser observada en el siguiente sitio Web:

http://www.arteinversion.com/pintor/j.lamiel

Son de especial interés sus pinturas sobre Toreros, en las cuales reproduce fielmente a los toreros españoles del Siglo XVII.

Me contó además de su amistad de personajes colombianos de la talla de los maestros Fernando Botero y Edgar Negret, y del Expresidente Belisario Betancour. En una foto que le enseñé, en la cual Ledezma había capturado un magnífico atardecer payanés, el maestro se detuvo un poco y dijo "los atardeceres payaneses son una maravilla, además que los árboles están permanentemente florecidos y el clima es muy agradable". Los ojos del maestro brillaban cada vez con más intensidad siempre que mencionaba lugares de Popayán y yo le ayudaba a establecer una visión de la Popayán actual. Después me confesó que siempre ha considerado a Popayán como su segundo hogar (no en vano, en nuestra ciudad nació uno de sus hijos), a lo que repuntó Eugenio, nuestro común amigo:

"Hay ciertos momentos, ciertas vivencias en la vida que dejan una huella imborrable. He conversado largamente con José y sé que en su alma lleva muy hondo los recuerdos de su estancia en Popayán. Esa misma huella es la que te dejará a ti la conversación que hemos sostenido esta tarde con José Lamiel, y, cuando tengas su edad y estés rodeado de nietos que escuchen atentamente tus historias, les dirás que un día, pasaste por Alcalá de Henares..."

Para despedirnos, terminamos la visita tomando algunas fotos con el Maestro y viendo una de sus esculturas modernas que adorna un museo al aire libre de la ciudad. Antes de despedirse, el Maestro me entregó una tarjeta firmada con una inscripción muy especial al respaldo. Me pidió que se la entregase a mi abuelo con muchos saludos de su parte.

La nota dice:

"Para mi viejo amigo Alberto recordando con tu nieto tiempos dorados, un fuerte abrazo José Lamiel."

Dedicado a mi abuelo Alberto Cosme Tello, uno de los cargueros más grandes que ha tenido la Semana Santa de Popayán.