VLADIMIR KRAMNIK
Sábado 12 de octubre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Ajedrecistas payaneses:

Oswaldo Bustamante Escobar escribió sobre el Campeón oficioso de ajedrez Vladimir Kramnik, un artículo que lo publica El Colombiano de Medellín el 13 de octubre. En Bahrain Vladimir está jugando un match de ajedrez contra un computador equipado con el programa alemán Fritz de ChessBase. Hasta hoy 12 de octubre el resultado es: dos partidas tablas y dos ganadas por Kramnik. En la foto, de Dagobert Kohlmeyer, de izquierda derecha, aparecen: Kramnik, el Principe Real de Bahrain y Frederic Friedel de ChessBase.

Cordial saludo,

""" ... Iceberg llamado Kramnik *El hombre que se mide al poder de la máquina: ser casi sin emociones. *Frío y calculador, Kramnik es un genio. Más recebral que apasionado. Por: Oswaldo Bustamante Escobar

¡Iceberg!... Sí. Montaña de hielo. Eso es Vladimir Kramnik, el hijo de un escultor y una profesora de música de la antigua Unión Soviética. Kramnik, 26 años recién cumplidos en junio pasado, es frío, calculador... Un témpano. Acaso si sonríe. Tal vez porque masculla cosas más importantes o porque su cerebro intenta descifrar el agitado mundo que le rodea, como si fuera un juego de ajedrez.

Vladimir Kramnik es la antítesis del que es considerado el más grande de todos: Gari Kaspárov. Denota una pasmosa tranquilidad, es conservador y, según muchos de sus críticos, poco ambicioso, aunque hace dos años cuando logró enfrentarse con Kasparov se embolsilló US$1.3 millones por vencerlo. Y, hoy busca una bolsa de US$1 millón en su duelo contra la máquina campeona mundial de programadores de ajedrez, Deep Fritz 7.

El carácter frío de Kramnik, a quien siempre han comparado con el ex campeón mundial Anatoli Karpov, lo convierte en un rival más peligroso para una máquina que el propio Kasparov, porque éste "inyecta sus emociones en sus jugadas, lo que le lleva a cometer errores, cosa que, por lo general, no sucede con Kramnik". Así, por lo menos lo reconoció, la semana pasada, el holandés Frans Morsch, el padre del monstruo Deep Fritz.

Tal vez esa condición le ha permitido, hasta ahora, ser superior a la máquina -ese ser producto del ingenio humano- en el match que libra en Bahrein. Por lo pronto, Kramnik no ha cometido los errores que enviaron al infierno a Kasparov, en 1997 en su duelo con Deep Blue (Azul Profundo). Un error de principiante, en la última partida, y la falta de control de sus nervios, lo dejaron como perdedor.

Visión profunda

Kramnik destronó a Kasparov en el Mundial oficioso de 2000 con una táctica ultraconservadora, dejando que el fuego de su adversario se extinguiera ante su hielo cerebral. Esta misma estrategia la viene utilizando ante Deep Fritz, como lo aseguran los expertos. No arriesga, huye de las posiciones complicadas, elimina rápidamente las reinas y deja que el tablero se vaya quedando con pocas fichas hasta que la máquina se enloquezca.

Quienes lo conocen profundamente señalan que la única coincidencia entre ambos, además de la K de sus apellidos es el talento que poseen y que lo reflejan ubicando magistralmente las piezas del ajedrez.

Éste hombre fácilmente podría ser confundido con un practicante de baloncesto. En sus 1.93 metros de estatura se encierra un complejo mundo que sólo el puede descifrar, con estrategias y tácticas que desarrolla en un tablero de cajones negros y blancos, guiando magistralmente caballos y alfiles o poniendo a peones en franca rebeldía contra reyes y reinas.

Kramnik tiene una comprensión profunda de la estrategia y un estilo ultrasólido que lo impulsa a no temerle a nadie, ni siquiera a una computadora como Deep Fritz que calcula tres millones de posiciones en un segundo.

Nativo de Tuapse (Rusia), Kramnik es un genio indudablemente. A los 11 años recibió el título de candidato a Maestro, norma que logró dos años después. Luego se titularía campeón mundial sub-16 y juvenil y en 1992, campeón de la Olimpiada en Manila, hasta llegar a ser clasificado, por primera vez, tercero del ranking Fide, en 1995 cuando apenas iba a cumplir 20 años.

Cuando en 1996 fue declarado número uno y antes de disputar el título con Kasparov figuraba tercero en la Fide, se autoproclamó el mejor del mundo, condición que ratificó cuatro años después, al doblegar a Kasparovs, aunque nunca se propuso ser campeón.

Lo que es la vida. Kasparov, en su mejor época, se esmeró en formar al que iría a ser su retador y fue su primer "padrino" ya que en 1992 cuando aquel tenía 15 años, luchó para que el gobierno de Moscú patrocinara su ida a la Olimpiada, en Manila, donde respondió con creces al ganar la medalla de oro para su país.

Desde niño, cuentan su padre, quien a la postre le enseñó los primeros movimientos del juego y lo indujo a ser práctico y a analizar hasta sus pisadas, Vladimir Kramnik cosechó ese carácter de hielo que, hasta intimida con su sola presencia.

En esos 95 kilos de peso y 1.93 metros de estatura se esconde un hombre fuerte, casi indescifrable, letal, duro y gélido, así como si fuera un gigantesco iceberg. ... """