JOSÉ RAFAEL CABANILLAS
1905 - 1995
Por Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano

Para describirlo nada mejor que usar sus propias palabras:"El viejo preceptor de asiduidad proverbial, de tácito pensar, que sabe callar en varias lenguas. Que ha sido modelo de tozudez y de constancia en el estudio, en el aprendizaje, en las lides culturales y en el anhelo incesante de enseñar mientras haya en él un hálito de vida y mientras pueda emplear normalmente sus aptitudes físicas e intelectuales"

Cabanillas había nacido en Popayán a principios del siglo y en la misma ciudad hizo sus estudios primarios y secundarios. Su graduación como Doctor en Derecho y Ciencias Políticas en 1935 en el Paraninfo de la Universidad del Cauca fue un hecho de características tan notables, que quedó escrito para la posteridad como algo insólito y no repetido posteriormente. Sucedió que el examinando hizo una presentación y defensa de su tesis de grado, con tal profundidad en el contenido y tanto rigor académico, que el jurado decidió eximirlo de la calificación pública y a renglón seguido declaró aquel día como fausto para el Alma Mater.
De allí en adelante sería el docto maestro, que formó cientos de estudiantes en las áreas de las humanidades, como la sociología, la filosofía y especialmente en varias lenguas antiguas y modernas, que el sabio profesor dominaba en su estructura y aplicación. Fue un prodigioso filólogo, como quizá no haya habido otro en la historia del Cauca, tal su completo conocimiento del latín, el griego, el inglés, el francés y el italiano. Estudió también con aplicación de monje medioeval el ruso y el árabe, y dejó escritos sobre etimología y prehistoria. Es sorprendente que su vocación lo llevara a investigar sobre temas tan complejos como los idiomas iraniano y armenio y su literatura.

La Normal Universitaria de Bogotá le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Filología e Idiomas y lo mismo hizo la Universidad de Tunja.

El profesor Pedro Paz Rebolledo, quien ha estudiado de cerca la obra de este distinguido humanista, lo calificó como "hijo de su propio esfuerzo" y lo catalogó como "digno sucesor del sabio Rufino José Cuervo y único par de Casas Manrique en las investigaciones filológicas"

En suma, fue uno de los payaneses que más lustre ha tenido en el campo del saber, que es el de mayor honra y dignidad para cualquier ciudadano. Cabanillas murió en Bogotá en 1995.