OBANDO Y MOSQUERA
24 de junio, 1999
De: Mario Pachajoa Burbano

José María Quijano Wallis en su libro Memorias Autobiográficas Histórico-Políticas y de Carácter Social, da una descripción de los generales José María Obando y Tomás Cipriano de Mosquera, que nos permitimos compartirlas con ustedes:

""" ... Era el general Obando un hombre de elevada estatura, enhiesto, esbelto y fornido. Sobre sus anchas espaldas que parecían ser modeladas para llevar con elegancia las insignias militares, se destacaba su hermosa cabeza coronada de cabellos blancos, que antes fueron rubios, la cual, con los ojos azules, la rosada tez y los grandes mostachos, le daban el aspecto de un General o Mariscal de raza anglo-sajona.... El General Obando estaba dotado por la naturaleza de un atractivo tal y de un poder tan grande de seducción, a los cuales sin duda debió su prestigio y su inmensa popularidad, que era imposible conocerle y tratarle sin quererle con devoción y entusiasmo.

Su caridad era infinita. Todo cuanto él poseía lo regalaba a los pobres y, más de una vez, se quitó su propia camisa en la ciudad para dársela a algún soldado infortunado de su ejército, y volvió a su casa con sobretodo abotonado sobre el cuello para ocultar la falta de esa pieza de ropa interior. Era verboso; su voz dulce y cadenciosa. Su conversación muy animada, sobre todo cuando hacía la relación de su destierro por el Caquetá y de su fuga por el Amazonas... Y este hombre, noble, bondadoso, tierno, sencillo y caritativo, que prodigaba el bien y no hizo el mal a nadie durante su agitada existencia, modelo de padres y de esposos, desprendido y eminentemente honrado, fue sin embargo execrado y perseguido cual ninguno por el General Mosquera y sus demás adversarios políticos...fue el caudillo más seductor y prestigioso de las masas populares, el hombre publico que ocupó en su país la más alta posición política y militar durante cuarenta años y el que con mayor valor y entereza sufrió durante su agitada vida las más bruscas vicisitudes y el modelo del hombre de hogar y de buen ciudadano...

... El Gran General Tomás Cipriano de Mosquera era un hombre de regular estatura, delgado, nervioso y de una musculatura que parecería de acero y de nimbre, porque era fuerte y flexible al mismo tiempo. Sobre sus hombros, un tanto desgarbados, se destacaba su hermosa cabeza coronada por espesa cabellera de blancos copos de seda. Su frente era ancha y prominente y sus ojos de expresión aquilina...El General Mosquera sostenía que era descendiente de Guzmán el Bueno y pariente de la Emperatriz Eugenia, Condesa española y esposa del Emperador Napoleón III.

Varias veces me refirió que este parentesco había sido reconocido y acatado por sus imperiales parientes... El General contaba que el origen de su apellido venía de una herida que uno de sus antepasados, de nombre Guzmán, había recibido sobre el cuello en la guerra de los Reyes Católicos contra los Moros.. y alguna vez el Rey don Fernando, notando el estado en que se encontraba lleno de moscas el cuello de su ayudante de campo, Guzmán, le dijo: Mira, Rodrigo el lanzazo de tu cuello no parece ya una herida sino una "mosquetera", por lo cual el guerrero llevó desde ese entonces ese nombre como recuerdo glorioso de la campaña de Granada... Los talentos del General Mosquera eran múltiples y extraordinarios.

Su imaginación era brillante, propia de sus raza y de su ciudad natal. Su sed de conocimientos y de notoriedad lo hizo trillar y culminar en todos los campos de la actividad humana. Fue geógrafo, matemático, canonista, hombre docto en ciencias políticas, publicista, pero sobre todo, estadista insigne y militar sobresaliente. Con excepción de la derrota que le infligió en las cercanías de Popayán, en La Ladera, el General Obando en 1828, nunca Mosquera fue vencido en las muchas campañas de que fue conductor afortunado...."""

Cordial saludo,