JOSEFINA VALENCIA DE HUBACH
1913 - 1991
Por: Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano
 
Dibujo de Efraín Martínez
Sin lugar a dudas se trata de la caucana más notable del Siglo XX, no únicamente en razón a las posiciones que ejerció durante su vida pública, sino por su descollante personalidad, puesta de presente en hechos trascendentes de la vida colombiana. Ninguna entre sus compatriotas puede emularla como pionera en lograr las viejas aspiraciones de lo que hoy podría denominarse como la igualdad de género, es decir, el efectivo reconocimiento de los derechos de la mujer para ocupar las más altas posiciones de la democracia.

Hija del Maestro Guillermo Valencia, se formó al lado de su padre en el conocimiento de la política, en el arte de la negociación y en la familiarización con la cultura universal, lo que le permitiría obtener más adelante el reconocimiento de la dirigencia nacional para llegar a los más altos estadios del poder. Fue la primera mujer en Colombia en ser designada como Ministro de Estado, (Educación durante el gobierno de Rojas Pinilla), la primera en ocupar la Gobernación de un departamento, la primera Senadora junto a Esmeralda Arboleda, y la primera Embajadora, esta última posición como Jefe de la Delegación colombiana ante la Unesco en París. Con semejantes antecedentes, entró con títulos legítimos a la historia de la emancipación social de las colombianas en esta centuria.

Su reconocido ascendiente sobre el General Rojas Pinilla, en cuyo gobierno dictatorial tuvo destacada figuración, fue el hecho determinante para que el mandatario reconociese el derecho al voto femenino, vieja aspiración que sólo vino a concretarse cuando Josefina Valencia puso toda su formidable capacidad de luchadora indomable para lograrlo. Nunca se guió por nada distinto a sus propias convicciones y así pudo ganarse una reputación de mujer independiente, a veces dura en el trato y resuelta hasta lo imposible para sacar avante sus propósitos. Tenía, sin embargo, un trato personal que encantaba a sus interlocutores. La dulce voz de acentos suaves, las maneras sin altisonancias pero la firmeza en cada palabra, sin ambages para atacar a sus contrincantes y defender a sus amigos. Se dijo siempre que de los hijos de Guillermo Valencia, descollantes todos, pero diferentes en sus convicciones y actitudes políticas, ella resultó la más parecida a su padre en el temperamento y el conocimiento intuitivo de los seres humanos.

Murió a los 78 años en España y sus restos descansan en el Panteón de la Casa Valencia en Popayán. Su esposo fue el notable científico de origen alemán Enrique Hubach.