JOSÉ DOLORES SOLANO
1891-1961
Por: Guillermo Alberto González Mosquera
De: Mario Pachajoa Burbano

En quietud semeja un dios
hecho de bronce y basalto
al pie del cañón de proa
estaba el negro Solano.

El verso del poeta Carlos López Narváez retrata así al más notable entre los combatientes de la guerra contra el Perú en 1933, con motivo de la invasión a Leticia.

Este militar payanés, surgido de la entraña popular - había nacido en la calle del Empedrado - se hizo célebre en Colombia por su valor y arrojo en la campaña del Sur. Tenía cualidades excepcionales para la vida de las armas que lo hicieron famoso en los cuarteles: gesto bondadoso pero que podía transformarse en exigente y severo cuando debía asumir las responsabilidades del mando; valor contagioso para despertar la solidaridad de sus subordinados; lealtad hacia sus superiores y confianza en sus hombres.

Nada de esto envaneció a Solano. Con su proverbial modestia organizó un grupo de caucanos para volver al Putumayo en un acto de afirmación de soberanía: había que seguir vigilantes en las fronteras patrias. Posteriormente fue llamado por el Presidente Alberto Lleras en 1945, durante su primer Gobierno, para ocupar la alta posición de Comandante del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Fue nuestro mejor militar en este siglo. era un hombre que sin temor sabía asumir responsabilidades y defender a su patria cuando quiera que estuviera el peligro", dijo de él otro soldado de honor, el general gerardo ayerbe chaux.
El General Solano terminó sencillamente sus últimos años dedicado a la vida rural, como empresario ganadero en los Llanos Orientales en 1961.