ISAURA GARCES DE RIVERA
Jueves 11 de octubre, 2001
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

¡Isaura Garcés de Rivera ha cumplido 102 años de vida! Hé aqui un articulo de El Liberal sobre esta insigne dama bolivarense.

""" ... 102 años de historia viva
Por: César Eduardo Samboní
Especial para El Liberal Popayán, 11 de octubre, 2001

Como si el tiempo se hubiera detenido extasiado ante su transparente voz, espejo de un alma grande y fuerte, doña Isaura Garcés de Rivera, camina en un juego mágico y misterioso; llevando como único guía sus 101 años.

Esta insigne dama bolivarense, que vio la luz de los átomos un 4 de noviembre de 1899, parece hoy una suerte de vigía, que desde el elevado balcón de haber transitado y recibido la herencia de tres siglos, nació a finales del XIX, vivió todo el XX y ahora mide los artificios del XXI, mirando los sin sabores de la posmodernidad, del régimen talibán y de las tomas guerrilleras.

La intención del autor de estas líneas era, pretenciosamente, claro, la de hacer una entrevista, plantear ciertos interrogantes; pero el hilo intenso y lúcido de su memoria extendió el ejercicio inicial a una experiencia con el tiempo y la Historia.

Quien tiene ocasión de conversar con esta mujer, poseedora de una sensibilidad envidiable, comprende de buena manera por qué la pintura y el arte colombiano y continental recibieron como cara presea, la vida y la obra del Maestro Augusto Rivera Garcés, que en palabras de expertos, representa la puerta de entrada del arte nacional a formas y lenguajes inéditos, universales.

La universalidad de la obra de Augusto Rivera tiene sus orígenes en su amoroso arraigo por lo local. El Bolívar evocado por doña Isaura nos aclara que la razón fundamental de dicha actitud se encuentra inmersa en la cotidianidad de los pueblos del sur del Cauca, en su riqueza verbal, en su mágico universo de duendes y en su música desvelada... doña Isaura guarda en sus gestos, en sus manos de hacedora, el hechizo de la fluidez, sus movimientos parecen de director de orquesta, como si el tiempo caminara con su ritmo, con su tono reposado y firme.

De las muestras precoces de una mirada original del mundo, de un talento forjado desde lo íntimo del ser, de los momentos más significativos de la vida y obra de su hijo; mantiene el más fiel recuerdo, y lo dice sin falso orgullo, sin petulancia; es un testimonio de amor, de profundo respeto. Afirma que el arte debe apuntar hacia la reconciliación del hombre con el hombre y con el universo.

Expresa su incondicional fe en el arte, evoca las tardes alrededor de la ortofónica, un antepasado gloriosos de los equipos de sonido y de las unidades para Cd; explica que esa incesante búsqueda de Augusto con lo mágico no tiene otro origen que el placer que representaba para su familia escuchar música y deleitarse con las historias que su esposo, con la habilidad natural de los hijos del macizo, contaba en las tardes.

De su hijo dice que fue y es un gran artista, desde niño cuando pintaba caricaturas de los tíos, de los personajes más peculiares del pueblo; con algo de picardía nos confiesa sentirse cómplice del pintor magnífico que es Augusto; pero ella no se cree mesenas ni autora de un pintor sino afortunada acompañante de un gran hombre, que supo desde lo alejado de la provincia, advertir la universalidad.

Y es que Augusto representa a una generación de artistas que trataron de reivindicar lo individual, lo nacional, desde el conocimiento de lo que en el mundo era lenguaje pictórico; estos artistas trascendieron dichos lenguajes en medios de expresión de lo ancestral, de lo americano.

Mientras tanto, doña Isaura continúa transitando los invisibles espacios del tiempo, cada día más fuerte, más viva para el presente y los días venideros. ... """

Cordial saludo,