HUMBOLDT Y BONPLAND
De: Mario Pachajoa Burbano. 1999

El 28 de marzo de 1801 desembarcaron en Cartagena el alemán Federico Enrique Alejandro, Barón de Humboldt y el francés Amadeo de Bonpland. El primero nació en Berlín el 14 de septiembre de 1769 y el segundo en La Rochela, el 22 de agosto de 1773. El primero era un físico, astrónomo, geólogo y naturalista de poderosas capacidades y el segundo se distinguía como médico y botánico. Su intención al bajarse en Cartagena era solamente descansar y hacer una etapa intermedia de seis días y dirigirse a su meta que era Panamá, para seguir, a primera oportunidad, a Guayaquil o Lima.

Pero, atraídos por el renombre del doctor José Celestino Mutis quien presidía la Expedición Botánica y la estimación que ésta tenía ante las Academias europeas, los viajantes cambiaron de idea y los acontecimientos los fueron llevando a una visita prolongada y, en cierta manera, detallada de Nueva Granada.

A principios de noviembre de 1801, llegaron los sabios a Popayán,  y el 10 de noviembre Humboldt escribió a Mutis una carta, parte de la cual, se transcribe a continuación:

".. La situación de Popayán es deliciosa. Una campiña risueña y variada, bella vegetación, clima templado, el trueno mas majestuoso que jamás se ha oído, las producciones de los trópicos al frente de las cimas nevadas de los Andes y de bocas que vomitan humo y agua sulfurosas: esta mezcla de lo grande y de lo bello, estos contrastes tan variados, que la mano del Todopoderoso ha sabido colocar en la mas perfecta armonía, llenan el alma de las mas grandes e interesantes imagines. Los habitantes de esta ciudad tienen una cultura mucho mayor de lo que pudiera esperarse, pero mucho menor de lo que ellos se imaginan. Aquí todos recetan... todos saben química y física... Por lo demás es muy débil el amor a las ciencias de que tanto se lisonjean estos habitantes. Ninguno nos ha preguntado el nombre de una planta ni de una piedra... A pesar de esto, me satisface mucho ver aquí una efervescencia intelectual que no era conocida en 1760, deseo de poseer libros y de conocer los nombre de los hombres célebres... Pero creo que no pasen de aquí, si no se muda enteramente el plan de educación..."

Humboldt expresa términos excepcionales sobre Caldas y le causan una intensa admiración sus trabajos. Caldas le presenta un herbario considerable que contenía plantas de las comarcas habitadas del Cauca e importantes observaciones astronómicas y físicas, así mismo sobre la geografía de las plantas, que él mismo realizó.

Debido a la información disponible en Popayán y a la noble franqueza de Caldas, el objetivo científico de los sabios fue cubierto en pocos días y continuaron hacia Quito en compañía de Caldas.

Bonpland murió en San Borja, Uruguay en 1858 y Humboldt en Berlín en 1859.