PUENTE DE EL HUMILLADERO: II
Viernes 21 de mayo, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Alvaro Thomas nos hace el favor de enviarnos sus comentarios sobre el tráfico de El Puerte de El Humilladero. Nuestros agradecimientos para Alvaro.

Cordial saludo,

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PUENTE DE EL HUMILLADERO
COMENTARIOS
Por: Alvaro Thomas


Es cierto que el puente de El Humilladero fue diseñado en su momento como una rampa ideal para subir carrozas y calezas al centro. Entonces había tres o cuatro calezas. Sin embargo, en su singularidad oculta la deuda del sudor de presos políticos y personas excluídas. También lo es que inmediatamente abierto, fue tomado por niños correteando, peatones y viandantes. Recuerdo que servía de balcón para mirar el caballito de lata que coronaba la herrería de Don Julio Ramos. En corto, siempre ha sido atajo ideal para que mal pagados cargeros subieran bultos del tren al centro y para otros muchos llegar, a través de un largo balcón, al "Cafe Eléctrico". Eso de los atajos y cargas pesadas: es algo fundamentalmente peatonal.

Alterar la decisión que lo transformó, en buena hora, en ámbito peatonal, sería --entre otras cosas--olvidar cómo se peatonalizó. Por allá (ad honorem, Alcaldía de César Negret Velasco: me pagó con viajes de ida y vuela y unas cajas de pino de la telefónica con las cuales mal-hice una biblioteca ... !además de una botella fina en un diciembre!), tal inolvidable patojo me llamó a la Facultad de Arquitectura de Univalle. El telefonazo fue para pedirme que lo asesorara en los temas del desarrollo urbano. En la primera reunión me preguntó: "Qué se puede hacer sin plata". La respuesta fue: "Desarrollar al máximo el espacio público, para el respetable público". Eso era por allá a mediados de 1970. El siguiente tramo de peatonalización iba a ser entre la Plazuela de Santo Domingo y la Librería Climent (Entonces no había en la cuadra ni un garage), para seguir con el tramo entre la Casa Valencia y la Droguería Humanidad. Ambos paramentos no tenían depósitos de carros ... desgraciadamente César murió y con él la idea de hizo viento para elevar cometas.

Ojalá el actual Consejo tuviese el sentido común de peatonalizar con horario, pensando en el gran tema de la justicia ambiental en la calle, aquella superficie que se peatonzaliza durante la Semana Santa. La preferencia concedida a los automotores (lo explica elocuentemente José María Borrero Navia: No sería mala coyuntura invitarlo a un foro patojo sobre el tema) constituye además una intolerable injusticia. Aproximadamente el 90% de las personas carecen de ingresos suficientes, ni los tendrán en el futuro cercano, para acceder al carro privado. Un montón sobresaliente del presupuesto público, se gasta en la construcción y adecuación de nuevas y cada vez más costosas vías para una minoría de conductores de automotores. Ellos representan apenas el 10% de la población urbana. En la práctica la mayoría de los ciudadanos estamos subsidiando con nuestras contribuciones, la comodidad vial de una minoría que se desplaza en automovil. A cambio de ello, recibimos contaminación, erosión del espacio público y desmejoras en la calidad de vida. Hasta aquí Chepe. Por ello es que hoy se habla con insistencia de "plusvalía urbana", para apuntar al desarrollo de la ciudad, que en el fondo tensiona la relación entre el territorio y la memoria. Por ello la necesidad del "piso y placa", la preeminencia del transporte colectivo, la deuda ecológica y social, la necesidad de visones integrales que respeten y potencien la movilidad a pie y en bicicleta.

No seguir regalando y subsidiando espacio público a los carros, parece estar a la orden del día. Sería bueno que, aprovechando el tema de El Humilladero, revisaramos en profundidad el tema de la "plusvalía urbana".

Peatonalizar más y más, sin miedo y tembladera, atraería turistas, limpiaría el aire, disminuiría heridos, generaría sonrisas, acercaría al las gentes y alejaría infartos. Lo mejor: nos haría re-encontrarnos al ritmo del zapato. Si seguimos privilegiando el vehículo privado, sobre las otras formas de movilidad (ciclas, caminatas, p.e., no olvidemos la "solución pastusa" cuando en Pasto, hace 30 años, para resolver el trancón de la vía central y comercial ampliaron los andenes y disminuyeron la vía vehicular!!!. Resolvieron el problema, al privilegiar el flujo sobre la velocidad: claro eran pastudos!! ) y comiéndonos para el uso privado el poco espacio público que nos dejó el urbanismo de Felipe II, tornaríamos ley que de lo que se trata es de circular a toda, en "pura" y no encontrarse. El problema, quizás, es que las decisiones sobre el espacio público las toman respetables ediles y facultos políticos: quienes compiten con la marca y velocidad de sus carros.

Creo que César Negret Velasco, debe estar esperando, desde donde nos mira, algo cargado de muchísimo setido común. Allá, con seguridad, tiene más valor el encuentro para hablar y mirarse a los ojos que, febrilmente, apretar el acelerador ...

Viejo Alvaro