POPAYAN DE HOY
Sábado 1 de mayo, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses: 

Reiniciamos nuestra serie de comunicaciones -suspendidas desde finales de marzo pasado- sobre las actividades e historia de la Ciudad Blanca, con algunos comentarios sobre la Semana Mayor edición 2004. 

Sin la menor duda las autoridades y ciudadanos de Popayán preparan de manera detallada y con gran entusiasmo las actividadades semanasanteras que se desarrollan en el Sector Histórico de Popayán: Los frentes de las casas, dentro de la Ciudad Histórica, lucen blancos con muy contadas excepciones. Las calles que incluyen el recorrido de los pasos, desde muy temprano, cuadrillas limpian sus pisos. Los habitantes que caminan por el centro de la ciudad lucen sus vestidos "domingueros". 

Los museos, principalmente el Arquidiocesano de Arte Religioso y Casa Valencia, son visitados por numerosos turistas que muestran especial interés en conocer la historia, próceres y personajes payaneses. 

Así mismo las Iglesias de San Francisco, Santo Domingo y la Catedral son muy visitadas. 

En este año los hoteles y hostales dentro de la Ciudad Histórica tenían sus habitaciones comprometidas. Payaneses que abandonaron la ciudad hacía muchas décadas o años se hallaban complacidos de admirar, quizá por última vez, las calles, la Universidad, los colegios en donde recibieron su formación académica y adquirieron su don de gentes. 

El Hostal Santo Domingo ofreció a sus huéspedes, con elegancia y distinción, un menú payanés que incluía empanadas de pipián con ají de maní, tamales, rosquillas, sancocho con una elaborada fórmula, sopa de tortilla, pastelitos de guayaba, manjar blanco, trucha arco iris y una surtida variedad de delicias payanesas y frutas del área. 

A la entrada del terminal del aeropuerto, sonrientes damitas obsequiaban velas a los pasajeros que llegaban para darles la oportunidad de alumbrar en las procesiones y la Oficina de Turismo distribuía mapas de la ciudad y calendarios, y publicaciones con las actvidades a desarrollarse, día a día, durante la Semana. 

Las autoridades de seguridad se localizaron en sitios estratégicos del área central, en lugares tales como el Morro de Belalcázar, Las Tres Cruces, Quingos de Belén, Puente del Humilladero y entradas a los Museos e Iglesias. A los turistas que llegaron por tierra provenientes del Norte y Sur, la seguridad proveyó grupos de agentes, que daban confianza a los visitantes. Un destacamento especial de seguridad, se encontraba a la altura de El Cofre. 

Las procesiones se organizaron en detalle, quizá mejor que hace décadas, así mismo como el marcial desfile de la policía y ejército y sus respectivas bandas, al igual que el nutrido grupo coral, interpretaban, además de la música semanasantera tradicional payanesa, el conocido tema "The sound of silence". Acompañaban la procesión las más altas autoridades de la Iglesia y el gobierno. 

Dentro de los lugares preferidos por los turistas, estaba el Puente del Humilladero. A pesar de ser centenario, continúa ofreciendo tránsito peatonal únicamente. Ojalá las autoridades jamás autoricen sobre él tránsito pesado de máquinas, para preservar, en su forma original, este monumento histórico nacional. 

Los turistas que por años vivieron en Popayán lo encontraron tal como lo soñaron y como lo recordaban. Uno que otro solar que se encuentra en el Centro Histórico, muestra descarnadamente los signos del terrible terremoto del 83. Todo lo demás está reconstruído conservando el llamado "Estilo Popayán". Todavía se puede admirar el famoso y legendario "Chorro de la Pamba" y las elegantes y típicas mansiones de la época de la Colonia remozadas y reconstruidas. 

¿Sugerencias? 

Por supuesto que las hay: ¿Porqué no adelantar un plan con fondos gubernamentales y privados para extender los extraordinarios servicios que se otorgan a los visitantes durante la Semana Santa, al resto del año?. Que Popayán ofrezca una infraestructura para que la Ciudad Blanca sea un centro de convenciones no sólo nacional sino internacional. 

Abrir al público, en forma permanente, el Panteón de los Próceres, con el fin de hacer conocer los hidalgos que dieron su sangre y sus bienes por la libertad y democratización del país. 

Ofrecer a los visitantes un lugar en donde se puedan adquirir los numerosos y siempre admirados libros de las plumas payanesas, poéticas e históricas, que describen las hazañas y sacrificios de nuestros héroes. Durante la Semana Santa, solamente la Junta Permanente pro Semana Santa ofrecía un limitado surtido de libros históricos. En la Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2004, el puesto de la Universidad del Cauca incluía, sobre temas payaneses, tres libros, entre ellos la novela más reciente de Marco Antonio Valencia Calle. 

Podemos resumir, que la estadía y visita al Centro Histórico de Popayán es placentera, llena de atenciones y amistad y sobre todo, el punto apropiado de encuentro con las primeras amistades, e inolvidables condiscípulos y un lugar único para recordar los lejanos días de niñez y juventud. 

Amigo lector, por lejos que vivas, no dejes de visitar a Popayán en la primera oportunidad que tengas. Encontrarás: ¡muchas caras amigas, lugares inolvidables y un ambiente único!. 

Cordial saludo,