HOMENAJE AL CAUCA
Jueves 22 de mayo, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Beatriz Macías Lemos nos ha enviado el acceso electrónico de "Homenaje al Cauca" libro cuyos editores son Villegas Editores,

<http://www.villegaseditores.com/loslibros/9589138667/inicio.asp>

del cual hemos tomado el siguiente aparte, escrito por Gustavo Wilches-Chaux. Nuestros agradecimientos a Beatriz.

Cordial saludo,

***

Breve historia natural del Cauca
Por: Gustavo Wilches-Chaux
"Homenaje al Cauca"
Villegas Editores

ARRIBA EL FUEGO. ABAJO LA MONTAÑA.
LA TIERRA EXTRAÑA, LA SEPARACION,
LA SUERTE DEL ANDARIEGO.

Me veo a mí mismo nuevamente, hace años, esta vez rumbo a otro Rioblanco, una población indígena en las faldas del volcán Sotará. Me veo a caballo, en un camino estrecho tallado sobre la pared vertical de un cañón, en cuyo fondo corre el río Guachicono. El suelo de las lomas todavía está humeante. Todo alrededor ha sido quemado, incluyendo algunos ranchos: "No se pudo controlar la candela", explica un hombre del lugar. Pero todos los años se repiten las quemas y ningún año se puede controlar la candela. Desde la orilla de la trocha se ven algunos cadáveres de animales silvestres chamuscados: conejos, erizos, armadillos, faras. El fuego tiene que haber andado demasiado rápido.

Al otro lado de ese cañón, en el valle del Patía, algunos veranos es tanta la sequía que tienen que cortar las ramas de los árboles para darle de comer al ganado. Y más abajo, en la cuenca del río Mayo, cada año en los veranos las mujeres y los niños deben caminar más kilómetros con ollas, puros, calabazos y galones de plástico, en busca de agua.

Desde el aire, sobre el Cauca, se ve aflorar cada vez con más frecuencia la tierra roja por entre los huecos del pasto. Se ven más lomas peladas, más estériles, más derrotadas. Cada año en verano más quemas, más erosión, más desiertos, más cárcavas. Cada año en invierno más deslizamientos, más escorrentía. Más pobreza de la vida... de la gente y de la Tierra.