¿HELIPUERTO EN EL CENTRO HISTÓRICO DE POPAYÁN?
Lunes 25 de agosto, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Horacio Dorado Gómez, entre serio y humorístico, se pregunta "¿Helipuerto en el centro histórico de la ciudad de Popayán?". Leamos a continuación su historia.

Cordial saludo

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¿Helipuerto en el centro de la ciudad?
Por Horacio Dorado Gómez

El Liberal, 21 de agoso, 2003

Para quienes no lo pueden creer. Ver para creer. ¡Alerta! Payaneses raizales, "Patojos" de pura cepa, los que sienten la ciudad como propia, los que viniendo de otras latitudes desean su progreso, pero sin perder la identidad de ciudad única, de paredes blancas, de estilo colonial, de ciudad humana, acogedora, hospitalaria y de mil títulos más. A todos los que viven en Popayán, ¡Atención, Atención! Se está construyendo en el corazón de nuestra bien amada ciudad, lo que bien pudiera ser un helipuerto.

¡Levántate como otrora ciudad legendaria! La "fiebre por el cemento" ha llegado a la ilustre y colonial Popayán. La imitación por las plazas, planchas de concreto, monumentos al cemento, muy diferente al estilo republicano de parque, al verdor, a árboles, a olor naturaleza, a trinar de aves. Como quien dice la colonización española nuevamente se hace presente después de 500 años a través de muros inhumanos, con placas de concreto, con destrucción.

La Escuela Taller que cumplió con el ciclo de restaurar nuestras joyas coloniales, hizo una bonita tarea para la cual fue creada; ahora a falta de contratos, se ha dado al oficio de arrasar la poca vegetación que teníamos en las ciudades. A tumbar árboles ante la complaciente mirada de la de ciudadanía, Concejales, autoridades ambientales, juntas de ornato, embellecimiento, etcétera.

El erudito depredador Alvaro Montilla, oriundo del altiplano Cundiboyacense, con su astucia rinde culto al cemento, olvidando sus ancestros cuando se veneraba la naturaleza, a los Dioses: agua, tierra y sol. No podemos permitir que la poca vegetación existente en los espacios públicos sea devastada. Pero es más, el atrio, andén o pórtico de entrada al templo de San Francisco que cumplía la función eclesiástico litúrgica para ceremonias religiosas posteriores a bautismos y responsos y que fuera cambiado su uso por el General Tomás Cipriano de Mosquera para convertirlo en un pequeño parque, continúa perteneciendo a la Curia Arzobispal, propietario que ni siquiera fue consultado para echar la fea plaqueta de concreto en su propio ante jardín. ¡ Es una falta de respeto con la propiedad ajena!

Vale la pena transcribir el capitulo V del POT, sobre el plan de espacio público, que a la letra dice: "Promover el arte urbano contemporáneo, impulsar la arborización urbana como componente paisajístico rescatando especies nativas y endémicas. Vincular a la estructura urbana, los valores naturales del entorno local. Dotar y recuperar parques, plazoletas y zonas verdes. Proyección de parques de gran extensión para su uso y disfrute de toda la población " ¿Para qué se aprobó el Plan de ordenamiento Territorial? ¿ Es el POT letra muerta o es acuerdo Municipal?

Debieron mejorar la empedrada plazoleta de San Francisco, sin romper con la memoria colectiva, histórica y ambiental de la ciudad y la millonada restante dedicarla a los pobres, a los desplazados, a los carentes de servicios públicos esenciales. ¡Tiene la palabra Planeación Municipal!