CARL HAUER-SIMMONDS, CONCLUSION
Jueves 7 de abril, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

En este correo concluye el folleto preparado por
Carl Hauer-Simmonds, sobre los orígenes de la familia Simmonds.
Renovamos nuestros agradecimientos a Carl e invitamos a leer otros
articulos sobre los Simmonds de Colombia que aparecen en nuestro
archivo de Internet.

Cordialmente,

***
TODO EMPEZO CON UN HOMBRE
LLAMADO MOISES
Por: KALMAN HAUER, JR
CONCLUSION
Derechos reservados.
Guayaquil, Ecuador
e-mail: simmonds@gye.satnet.net


Es en Santa Marta, Colombia que canbia su nombre de pila. En esta ciudad, pasa a llamarse Carl Hauer Simmonds. Variando el nombre que había forjado en St Thomas.

En su nuevo hogar, Colombia, nacen sus cinco primeros hijos, Carlitos, Eloisa (Elena), Renata, Otilia y Adolfo.
No estamos seguros del destino de Micaela. Lo que sí sabemos es que en 1857, Kalman, trae de Hamburgo a las Américas a su sobrina de 15 años, Rosa Hauer (hija de su hermano Philip) Y se casa con ella. Tienen 7 hijos, Isabel, Amalia, Mauricio (quien fuera el padre de Guillermo Simmonds), Teodoro, Cesar, Sara y Julia


Adolfo Peter Hauer-Simmonds Codinne. Nació en Santa Marta, Colombia el 13 de febrero de
1856. Falleció en Guayaquil, Ecuador de tuberculosis. Tuvo mil y una profesiones. Entre ellas,
agente de correo privado, comerciante, industrial, economista y literato.

El hijo de Kalman, Adolfo, nacido en Santa Marta, Colombia en febrero 13 de 1856, fue el único que conservó el apellido completo adoptado por su padre, "Hauer-Simmonds".

En su ciudad natal, Adolfo Peter Hauer-Simmonds Codinne se casó con Rosario Echeverría. Tuvo dos hijas, Rebecca y María Luisa.

En el año 1886, por razones que se desconocen, Adolfo decidió salir de Colombia y buscar mejor suerte en Lima. Un amigo judío-colombiano, que vivía en el Perú, le había ofrecido trabajo en dicha ciudad. Inició su jornada en Buenaventura, tomando un barco que tenía como destino a Guayaquil. Allí debería permanecer unos tres o cuatro días, hasta poder abordar otra embarcación y finalizar su viaje en el Callao. Llegó al puerto ecuatoriano el 24 de septiembre de dicho año.

En esa ciudad, Adolfo se hospedó en una pensión situada en la calle 9 de octubre y Chimborazo. Un poco cansado por el viaje, se consiguió un buen libro y se fue a dormir temprano.

En la mitad de la noche, el viajero despertó con su habitación envuelta en llamas. Para salvar su vida, sólo alcanzó a fugar precipitadamente por una ventana. Dejando devorar por el fuego, su ropa, sus documentos, su dinero. Quedó patéticamente desamparado en un paraje extraño.

Como se acostumbraba en dicha ciudad, durante períodos de emergencia, las damas de la sociedad guayaquileña, establecieron puestos de socorro para los damnificados, en la plaza de San Francisco.

Adolfo, en calzoncillos, apenas cubierto con una sábana, deambulaba por las calles sin atinar donde ir. Era un desastre sin zapatos. No tenía un amigo o un centavo en el bolsillo. En realidad ... ni siquiera tenía bolsillos.

Se fue al parque en busca de ayuda. Había varios mesones improvisados, que desplegaban ropa, comida y medicinas. Se acercó a uno de ellos. Este era atendido por una graciosa morena, que le llamó la atención. La joven miró con pena el ridículo espectáculo que presentaba el extranjero.Y quedó de inmediato prendada de su desgarbada figura.

La chica era doña Ramona de los Ángeles Guerrero Martínez. Allí se inició el idilio que removió para siempre de este hijo de Israel, su intrínseca ansiedad de ambular errante por el mundo.

En Septiembre 23, 1892 nació en Guayaquil, el vástago de esa unión, Adolfo Mauricio Hauer-Simmonds Guerrero.

El resto es nuestra historia.


Adolfo Mauricio Hauer-Simmonds Guerrero, nació en Guayaquil, Ecuador el
23 de septiembre de 1892. Murió en la misma ciudad el 15 de abril de 1969.
Fue escritor, politico y educador. Sus obras se consideran joyas del
periodismo literario de la lengua castellana.

LOS SIMMONDS EN EL MUNDO

La auténtica historia de la familia Hauer (Simmonds) siempre ha intrigado a sus miembros. Debido a las circunstancias especiales de su presencia en las Américas, Europa y Oceanía, donde su nombre mismo les ha dado características ajenas y exóticas, los Simmonds siempre han deseado saber quienes eran y de donde venían. La interrogación la han llevado por siempre incrustada, como una recalcitrante espina en la planta del pie.

Tres de sus miembros han llevado esta curiosidad al terreno práctico, revisando los archivos de la historia. Y fueron hechos en tres escenarios distintos. El primero de ellos fue Vigo Zadig, quien realizó investigaciones en Alemania y Dinamarca. Nació en Suecia el 4 de julio de 1880. Fue nieto de Friederike Hauer y bisnieto de Sander.

Es en Cincinatti, estado de Ohio, USA, donde encontramos a otra prima, Regine Weiss, quien trajo los estudios de Vigo a la época contemporánea. Nació en dicha ciudad el 9 de enero de 1926. Está casada con William Ransohoff. Su abuela fue Regina Hauer, una de las hijas de Sander.

Por último, quien actualmente lleva muy adelante la antorcha de la lucha por la indagatoria es, Arturo Simmonds. Nacido en Barranquilla, Colombia, en 1956 y residente de Orlando, Florida, es un ingeniero electrónico espacial, descendiente de un hermano de Kalman, llamado Philip, que también emigró a Colombia e igualmente cambió su apellido a Simmonds. Sus archivos contienen más de seiscientos nombres documentados de la familia Simmonds. En su posesión se encuentran retratos, antiguos contratos y otros documentos en que se han basado sus investigaciones.

Los estudios de los primos han comprobado la existencia de descendientes de los Hauer, dispersos por todo el mundo. Se ha podido constatar que hay ramas del árbol genealógico que originó Moscheh Hauer, en los Estados Unidos, (Alabama, California, Florida, Georgia, Nueva York, Nueva Jersey, Penssylvania y Texas), Alemania, Suecia, Israel, Colombia, Ecuador, Peru, Haití y Australia.


LOS SIMMONDS Y EL HOLOCAUSTO NAZI


En el Holocausto nazi de la segunda guerra mundial, catorce miembros cercanos de la familia Simmonds fueron asesinados en los campos de concentración alemanes. Su delito: ser de la religión judía. He aquí sus nombres

1 Simon Hauer
2 Moritz Hauer
3 Rosa Hauer
4 Marion Hauer (Menor)
5 David Hauer
6 Moses Hauer
7 Mathilde Hauer
8 Jacob Hauer
9 Adolf Hauer
10 Rebecka Hauer
11 Wilhen Hauer
12 Amadeus Hauer
13 Alfred Rehbok
14 Siegfrid Rehbok


LOS SIMMONDS Y LA HISTORIA DEL ECUADOR

Adolfo Hauer-Simmonds Codinne es un personaje importante en la historia del Ecuador. Sin embargo, no podríamos decir que él fue un participante voluntario o por lo menos complaciente, en el memorable acto que grabó su nombre en la efeméride de ese país. Más bien, todo sucedió súbitamente y sin control de su parte. «Adolfo, tuvo la dubitativa distinción, de ser el primer atropellado por un carro en el Ecuador».

Alrededor del año 1910, un médico milagreño llevó a Guayaquil el primer automóvil. En su salida inaugural, justamente en la calle 9 de octubre y Boyacá, arrolló a Don Adolfo y lo mandó a la clínica, con una pierna machucada y la dignidad severamente maltrecha.

EL APELLIDO DE LOS SIMMONDS

En realidad, el primer miembro de la familia Simmonds con historial algo documentado, Moscheh, nació sin apellido. El era judío y vino al mundo en Alemania en el año 1752 (circa), donde todavía los israelitas en esa época y región no poseían esos apelativos. Se identificaban tan solo con su nombre de pila (o más bien de Brit Milah) unido con la preposición “ben” (hijo de) al nombre de su padre. Así su hijo Sander se llamaba Sander ben Moscheh. (Sander hijo de Moisés).

Fue en el año 1787 que el Emperador José II, monarca del Sacro Imperio Romano Germánico, con sede en Viena, emitió un decreto en el cual se ordenaba a los judíos a escoger y llevar un apellido.

Parece que Moscheh eligió como denominativo la palabra “Fleischhauer”, que era una variación en su idioma Yidish de su ocupación de carnicero. O sea que tomó del alemán la palabra Fleischer (carnicero) y le agregó “Hauer” que significa, colmillo de un jabalí, o remolón. El significado exacto de ese vocablo no es muy claro, incluso para los entendidos. El Yidish era muy caprichosamente simbólico. Esa era una de las formas de cumplir con el requisito. Este apellido que luego fue recortado a simplemente «Hauer», fue heredado por sus hijos. Moscheh falleció en 1832 (circa).

La batalla entre los judíos que no querían desviarse de la tradición establecida en la Torah, adoptando apellidos, no terminó, pero cada vez perdían más y más terreno. Siguiendo la tendencia iniciada por José II, el emperador Napoleón Bonaparte emitió una ley en 1808, en la cual se hacían obligatorios los apellidos para los israelitas residentes en las zonas ocupadas por sus ejércitos.

Y fue al final del siglo, en 1890, que Alejandro III, Zar de Rusia, obligó a los judíos a exhibir sus nombres y apellidos en forma notoria en las entradas de sus negocios.

Sin embargo, el apellido Hauer realmente no duró mucho para la mayoría de los vástagos de Sander Hauer. Kalman, uno de sus hijos ya en las Américas lo cambió a Hauer Simmonds. Y finalmente, la mayoría de sus nietos lo redujeron a meramente Simmonds. Salvo algunos de los Hauer-Simmonds del Ecuador, quienes fueron los únicos que conservaron el apellido original y su fe religiosa judía.

Kalman Hauer Jr.
Guayaquil. Ecuador