HAROLD MOSQUERA RIVAS
Domingo 18 de mayo, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Harold Mosquera Rivas, profesor de la Universidad del Cauca, nos enseña y nos da un ejemplo extraordinario. Ernesto Saa Velasco nos lo relata con las palabras que se transcriben en esta oportunidad.

Cordial saludo,

***

Anécdota, una modalidad de conocimiento
Por Ernesto Saa Velasco

Especial para El Liberal
18 de mayo, 2003

Un hombre digno.
Harold Mosquera Rivas

Es el primer Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad del Cauca, Ingeniero Electrónico y Abogado, con una admirable capacidad de trabajo, competencia, de servicio desinteresado, con su inteligencia abierta, libre de prevenciones y resentimientos.

De origen popular, llegó a Cali, creció en un cordón de miseria, soportó en silencio todas las privaciones humillantes pero se mantuvo limpio hasta obtener los dos títulos con las mejores calificaciones, ganando siempre la “matrícula de honor”.

Hoy, es gran y distinguido profesor, poseedor de amplia dimensión social, de carácter sólido y de sanas y fuertes convicciones. Relata una anécdota que trazó las directrices de su grato modo de ser y recio actuar.

Unos vecinos y amigos de escuela, en un día de verano, lo invitaron a baño en piscina cubierta y debidamente protegida; el grupo de pequeños salió rebosante de alegría y expectativas, sobre todo Harold, al ver cumplida una recóndita esperanza de contar la experiencia de un baño muy diferente al rutinario del sector.

Llegaron felices al sitio, pero el vigilante terminantemente prohibió el ingreso a Harold por ser de raza negra.

Infame discriminación de una sociedad “bloqueada” que golpeó fuertemente la conciencia del niño pero, al mismo tiempo, principió la modelación del hombre superado.

Frustrado, triste y solo regresó a su humilde vivienda, relató a su padre quien descansaba del duro trabajo diario; el viejo incorporándose con serenidad envidiable le aconsejó: “no sucederá nuevamente esta discriminación si tú demuestras ser el primero, así será desterrada y te respetarán”.

Esta única insinuación quedó dibujada en su mente, permanece intacta y brillante, desde entonces, compone su más ardiente fervor.

Harold Mosquera Rivas continúa siendo el mejor en todas las manifestaciones de su vida porque acató la sentencia de un antiguo y honrado trabajador, su padre, de los ingenios del Valle del Cauca.