CARLOS H. SIMMONDS: III
De: Mario Pachajoa Burbano.

Esta correspondencia - una de Juan Carlos Iragorri y dos de Carlos César Perafán Simmonds, se distribuyó por la Red de payaneses en 1999 y se reconstruye transcribiendo las comunicaciones recibidas.

Aclaración sobre Simmonds
28 de julio de 1999
Por: Juan Carlos Iragorri

Don Mario:

He leido la nota que sobre los Simmonds ha escrito desde Washington el entrañable y muy brillante Carlos César Perafán Simmonds, pero me temo que debo hacerle una corrección con el mejor de los ánimos. Dice Carlos César que la mujer con quien Carlos Heuer Simmonds casó en Estados Unidos fue Rosa Zamorano. No es verdad. Rosa Zamorano era nieta del señor Simmonds y es mi abuela.

La historia es la siguiente. Carlos Heuer Simmonds, cuyo origen ha descrio Perafán llegó a Colombia casado con un señora llamada Julia, que llevaba también el apellido Simmonds. Era su esposa legítima. Afincado inicialmente en la Costa Atlántica, conoció allí a Mercedes Viana, de familia italiana, y se enamoró de ella. Fruto de esa relación fue Carlos Mario Simmonds, hombre inteligente emprendedor y tronco de los actuales Simmonds de Popayán,

Poco después, el viejo Simmonds decidió abandonar la Costa para radicarse en Cali, donde impulsó la navegación por el rio Cauca y donde se convirtió en uno de los hombres más adinerados de la ciudad. En el trayecto, conquistó a otras mujeres, de las que dejó descendencia.

Asesinado en Cali por un deudor suyo, traspasó a sus hijas una fortuna. Dentro de ella se contaba la Hacienda de Isabel Pérez, que comprende lo que hoy va del estadio Pascual Guerrero hasta la Plaza de Toros de Cañaveralejo. "Cali es un puente largo, un río frío y un tal mister Simmonds", se decia en la época, si mal no recuerdo. Así lo cita el acucioso historiador Diego Castrillón Arboleda en la biografía de Manuel Carvajal Sinisterra.

En cuanto a las Simmonds Simmonds, sólo sé que Julia, tatarabuena mía, casó con Clímaco Zamorano Orejuela, del que quedó viuda siendo muy joven. De esa unión nacieron, Carlos, apodado "El Loco", el personaje más ingenioso y pintoresco de Bogotá; Rosa, mi abuela, que casó con Luis Carlos Iragorri Peña "Lucarri"; Herminia, casada con un señor Pombo; e Irma, esposa de Alfonso Iragorri Peña.

Rosa Zamorano conoció a mi abuelo en Popayán, adonde llegó siendo muy joven porque su madre, casó en segundas nupcias con un señor Walteros, trabajador de una de las fincas de sus padres, Carlos Heuer, en Cali. En Popayán, Rosa se alojó donde su medio tío Carlos M Simmonds, quien la acogió como a una hija. Al principio, él fue muy estricto con ella, por lo cual en algún momento, Rosa, atractiva, simpática y arrolladora, decidió marcharse a casa de otra familia. No duró mucho. Volvió a amistarse con don Carlos M. cuando contrajo matrimonio con mi abuelo, con quien vivió en la casa que es hoy del Acueducto (calle 3, No. 4-49 era la dirección) y que está situada a espaldas de la de Simmonds en la calle 4a.

Ambas viviendas estuvieron comunicadas por una puerta trasera, con lo cual el contacto de los adultos y las travesuras de los muchachos eran el pan de cada día. Por eso de toda Popayán la familia más cercana a la mía es la Simmonds. Tanto mi abuelo como mi abuela (no la conocí pues murió en 1950, 11 años antes de que yo naciera), y que tanto mi padre (Edgar) como mis tíos (Oscar, Gladys, Guillermo Alberto y Jaime) siempre estuvieron ligados al hogar de don Carlos M, del que surgieron, entre otros, Edgar, la hermosísima Itas, Henry y Pino, para no hablar de esa reina de la dulzura y de la gentileza que es Stella Simmonds de Perafán.

Hasta aquí llega mi historia. ....

Juan Carlos Iragorri

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CARLOS H SIMMOMDS
De: Carlos César Perafán Simmonds

Mario:

Lo siento mucho que la primera mujer de Carlos Hauer Simmonds no resultara llamarse Rosa, según Juan Carlos Iragorri, sino Julia. Como diría Lalo Simmonds, hasta razón tendrá. Motivo por el que me excuso, ya te había dicho que no era yo el experto sobre el tema.

Ante tu insistencia en develar el nombre, pensé acudir a mis tías. Pero, habiendo muerto Itas, quien todo lo supiera sobre el tema, tuve que dirigirme a mi mamá, con tan mala suerte que, cuando llamé para inquirirla sobre el particular, se encontraba en el baño. Me ví obligado a hablar con ella por intermedio de mi hermana Susana, para ahorrarme así otra postrer llamada desde Washington. El ahorro resultaría fatal.

A Susana no le pude hacer entender la responsabilidad que uno incurre frente a la certeza de la información que se cuelga en el internet:

-"Susana ... preguntále a mi mamá que cómo se llamaba la mujer de Mr. Simmonds"

-"Que Rosa Zamorano"

-"Cual Rosa!, ¿No era ella la primera señora de mi padrino Lucarri? Además, el segundo apellido del abuelo ¿no era Viana?"

Consultas con el baño y ...

-"Que sí era Viana, pero que el abuelo no era hijo de la primera mujer!!"

-"Susana, ¿quiere decir esto que nosotros no descendemos de ... la legítima!!!?"

Más consultas ...

-"Que nó!"

-Mirá que de todo esto quiero estar seguro, que va para el internet, donde Mario Pachajoa, que es muy serio y a quien mucha gente lee".

-"Qué internet, Pachajoa, ni que pambazos! . Que dejés de molestarla, no ves que está en el baño!".

Con este golpe directo al honor, por demás materno, me dí por satisfecho. Aunque me siguió quedando la sospecha de que pudiesen existir dos Rosas Zamoranos o cierta deficiencia en la comunicación entre Susana y Stella a través de la puerta del baño.

Abandoné la duda que rápidamente, ya que, conociendo las viscicitudes familiares, me pareció que todo el asunto, manque tortuoso, articulaba.

Carlos Perafán

***

DE ROSAS, JULIAS Y ARANGOS. DELE CON MR. SIMMONDS.
DE: CARLOS CESAR PERAFAN SIMMONDS
29 de julio 1999

Mario:

Resulta que según Julio César, mi padre, la primera -y legitima- señora de Mr. Simmonds, que apellidaba igual, como bien lo anota Gorri (Juan Carlos Iragorri), no llamaba Julia sino Rosa, de allí la confusión de Susana con Rosa Zamorano. Tampoco hay claridad acerca de que se hubiera casado con Carlos en Los Angeles, ya que otras fuentes mencionan que el matrimonio aconteció en el Caribe.

Sobre la testosterona de Mr. Simmonds, falta el dato de otra descendencia. Mr. Simmonds fue el padre de Carmelo Arango, padre a su vez de Carlos Arango Velez, abuelo de nuestro actual presidente. Carlos Arango Velez y- y déle con el Carlos- fue candidato a la presidencia en el 42', opuesto a la segunda candidatura de López Pumarejo. Contaban en mi casa que Arango Velez, conservador, se había acercado en ese entonces a mi abuelo, Carlos M Simmonds, liberal, para pedirle apoyo a su candidatura "recordándole el parentesco", que mi abuelo declinara, manifestándole el que se había comprometido previamente con López, razón por la cual, enemistaron ...

Un dato interesante es la existencia de un Simmonds dedicado a la investigación de la historia familiar. Se llama Arturo, vive en Orlando y trataré, si te interesa, de conseguir sus señas.

Carlos