ISAURA GARCÉS DE RIVERA
Miércoles15 de marzo, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

César Eduardo Samboní escribía en el 2001 un artículo anunciando
los 101 años de doña Isaura Garcés de Rivera, que transcribimos
por esta Red el 11 de octubre de ese año
[ http://www.geocities.com/pachajoa2000/isa.htm].
Hoy reproducimos la nota escrita por Jaime Vejarano Varona,
con motivo de cumplirse el primer aniversario de la defunción de
doña Isaura.

Cordialmente,

***

Un centenario y un lustro
Caso especial de longevidad
Por Jaime Vejarano Varona
Especial para El Liberal.

Al conmemorarse ayer el primer aniversario del fallecimiento de la distinguida y por demás venerable matrona doña Isaura Garcés de Rivera, quien cumplió su periplo vital durante 105 años, no puedo menos que evocar su memoria no solamente por la amistad que me ha ligado con sus hijos, sino por el sincero afecto y la admiración que ella siempre me inspiró.

Era una de esas mujeres de viejo cuño que dimanaban dulzura y comprensión. Su diálogo ameno y rico en anécdotas, su extraordinaria memoria que cultivó hasta después de su centenario aprendiendo y recitando poemas, su manera suave de expresarse, delataban la cultivada personalidad que le era tan propia y que la adornaba con especial brillo.

Varias veces tuve el privilegio de escucharla y enriquecerme con el repertorio de su conversación versátil e ilustrada. A más de ese don, exhibía una hermosa caligrafía, que así la enseñaban los cánones de la escritura en el pasado.

Viuda de don Alejandro Rivera desde hace muchos años, asumió la dirección del hogar con singular valor y acierto, para hacer de sus hijos ciudadanos y profesionales distinguidos. El mayor, entre ellos, maestro Augusto Rivera, dedicó su talento a las artes plásticas, sobresaliendo en el mundo artístico como notable pintor y connotado muralista, cuyas obras engalanan grandes superficies de muchos edificios, tanto en lo nacional como en otros países, donde tuvo oportunidad de exhibir sus dotes y habilidades.

Doña Isaura le animó en su desarrollo cultural para que pudiera lograr la mayor expresión de su genialidad y rindió culto a su memoria conservando ilímite ternura y admiración por el hijo bien amado, hasta el fin de sus días.

Su transcurrir fue motivado por la caridad y el amor al prójimo, inspirada por el Santo de su devoción, el poverello Francisco de Asís, habiendo presidido por muchos años la Orden Tercera Franciscana.

Doña Isaura, nacida en Bolívar (Cauca) el 4 de noviembre cuando expiraba el siglo XIX, vivió todo el siglo XX y terminó su vida ya pisando el siglo XXI, el 14 de marzo del año 2005, o sea que tuvo vigencia vital en tres centurias. ¡Admirable caso de longevidad!

Rindo pues tributo de cariño y admiración a la querida doña Isaura, quien comparte hoy la estancia eterna con sus descendientes Augusto, Jaime, Victoria, y Adelaida y me uno a sus otros hijos, la Betlemita Sor Lucía, Miguel y María, quienes hoy recuerdan a la madre inolvidable con amorosa evocación.