CONNIE FRYDELL
Martes 16 de julio, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Juan Carlos Iragorri enviado especial de la Revista Dinners, ha escrito un excelente artículo sobre Connie Frydell con quien se casará el próximo 26 de octubre en Cartagena, Juan Pablo Montoya.

Los siguientes son algunos fragmentos del mencionado escrito:

""" ... Connie: la fórmula de Montoya 
Por: Juan Carlos Iragorri
Enviado especial
Fotógrafa: Dora Franco,
Dinners Revista Dinners,
junio 2002 
 

Esto de Mónaco es donde hay una cosa de Fórmula Uno, que es una competencia típica de este continente viejo en la que corre un tipo de apellido Senna". De viaje por el principado, eso era lo que a finales de 1996 pensaba de aquella disciplina deportiva Connie Freydell, una joven colombiana que se había ido a estudiar italiano a Florencia. Ahora Connie entiende al dedillo en qué consiste cada circuito automovilístico del planeta. Y todo porque, como la vida da muchas vueltas, hace dos años se convirtió en la novia de Juan Pablo Montoya, con quien se casará el 26 de octubre en Cartagena.

Hija del empresario paisa John Freydell y de Beatriz Restrepo, esta mujer que sin ningún esfuerzo habría sido contratada como modelo, de ojos azul chispeante, pecas en el rostro, sonrisa de comercial de Close Up y que el pasado 19 de febrero cumplió 24 años de haber nacido en Medellín pintaba más para trabajar al lado de un senador o un ministro. "La política me encanta", confiesa con acento de niña bien de Bogotá.

Y es que ha tenido suerte en la vida. "No había cumplido cuatro años cuando nos fuimos a vivir a Miami. Luego, volvimos a Medellín, donde estudié la primaria en el Columbus School. Y de allí a Bogotá, donde hice el bachillerato en el Nueva Granada", recuerda para después reconocer que le daba pereza estudiar.

Tan pronto se graduó, Connie decidió irse a Florencia para aprender italiano y algo de diseño gráfico. "El primer mes fui a clases por la mañana y por la tarde. El segundo, sólo por la mañana. El tercero no volví. Con mis compañeros me dediqué a viajar por el norte de Italia y los alrededores. En ese momento fui a Mónaco y vi el lugar donde se corre la competencia de Fórmula, imagínese", dice.

[De regreso a Bogota y ] precisamente cuando estudiaba en la universidad fundada por Gómez, Montoya se le apareció en la vida. "Fue a finales de 1999 en Andrés Carne de Res. Mi novio le pidió un autógrafo y Juan Pablo se lo negó. Al poco tiempo, nos volvimos a ver en las mismas condiciones. Entonces mi novio me mandó a pedirle el autógrafo. ‘Oigame, ¿me puede dar un autógrafo, que la vez pasada no quiso dármelo?’, le pregunté. Y él me tomó el pelo. ‘¿Cómo que no se lo di?’".

Y quedaron flechados. El 26 de marzo de 2000 Connie y Juan Pablo se vieron nuevamente. Se corría la carrera de carts de Homestead (Florida). Ella iba con el novio y varios amigos y lo buscó para otro autógrafo. Y él, según ella, actuó con "suavezura total". Le dijo haberla visto antes, se tomó una foto a su lado e invitó al hermanito menor de Connie a ver carros, llantas y herramientas para así sacarle los teléfonos de ella. El niño cayó en la trampa. "Me vendió", dice Connie, sonriente.

En agosto de ese año, la familia de Connie se mudó a una casa en Aravaca, un suburbio al oeste de Madrid, ciudad donde ella está a punto de terminar Derecho en la Universidad San Pablo CEU, que no la seduce porque piensa que el nivel académico no es el mejor. Montoya, que está afincado en Mónaco, la visita cada vez que puede. En la capital española salen a cenar o comen en casa.

En ciertas ocasiones, él se mete en la cocina, una tarea que no se le da nada mal. "Hace las mejores crepes de arequipe del planeta", anuncia Connie. El plan al que nunca se le miden es el de discoteca.

En cambio, montar en moto les enloquece. "Vamos por los alrededores de Madrid y nos metemos por bosques y montañas. Ultimamente ha sido complicado porque, como yo no alcanzo a tocar el piso, cuando la moto se entierra en el barro Juan Pablo tiene que asegurar la suya, amarrarla incluso y venir a ayudarme", dice Connie.

¿Tiene ella alguna superstición antes o durante las carreras? "Nada. Ni él ni yo. Lo que pasa es que Juan Pablo se tensiona mucho en los momentos previos. ¿Que si me dan nervios? Pues para eso se inventó el vino tinto", afirma. De la misma manera, asegura que la mayor felicidad que ha sentido en una competencia fue con el triunfo el 16 de septiembre de 2001 en el Gran Premio de Monza.

Sólo tres días después del triunfo en Monza, Montoya la invitó a la isla italiana de Cerdeña, en el Mediterráneo, "para celebrar el cumpleaños de él" que es el 20 de septiembre. "Reservé en el hotel Cala di Volpi, un sitio precioso con un muelle larguísimo donde se filmó una película de James Bond", dice él tras sentarse un momento en la mesa donde se lleva a cabo la entrevista. "Era cerca de la medianoche del 19 y Juan Pablo pidió champaña para festejar", dice ella".

"Cuando dieron las 12", prosigue, "me abrazó y me puso en la espalda el anillo de compromiso. ‘¿Te quieres casar conmigo?’, me preguntó. Me quedé sin palabras. Me insistió: ‘Pero contéstame’. Hasta que dije que sí, ¡que obvio!". ... """