PRIMER FORO COLOMBIAPYME
Domingo 17 de noviembre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Agradecemos a Juan Cristobal Velasco el habernos enviado el siguiente discurso del Presidente de Confecámaras durante la instalación del primer foro Colombiapyme. La Cámara de Comercio del Cauca tiene una gran participación en el ámbito nacional y local, y cuentan con personas prestantes que están haciendo patria, como lo es Juan Cristóbal Velasco.

Amalia Grueso de Salazar

""" COLOMBIA ES PYME
Intervención del Presidente de Confecámaras,
EUGENIO MARULANDA GÓMEZ,
en la instalación
del primer foro COLOMBIAPYME
13 de noviembre de 2002. Bogotá.

Aquí están los empresarios de este país, señor Presidente, empresarios de carne y hueso que sostienen el andamiaje productivo, junto con sus representantes de las cámaras de comercio de Colombia. Son ellos quienes generan el empleo, tributan al Estado y aportan al PIB. Aquí están los empresarios que sobrevivieron a la más aguda crisis económica del país, creativos, persistentes, que le apuestan a Colombia y se quedan haciendo equipo con su gobierno para generar confianza y soportar el costo del desarrollo.

Estamos dispuestos a acompañarlo, Señor Presidente, frente al enorme reto de conjurar la bomba fiscal derivada de la crisis económica y la macrocefalía estatal, de corregir la tendencia de exclusión social acentuada en la última década, de regresar la economía por su senda de crecimiento, contribuir a la eliminación del desempleo y el subempleo, y de llevar a Colombia a una posición favorable y competitiva en el marco del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.

Este es un conjunto de tareas que bien valen toda admiración por el coraje de asumirlas de una vez por todas. Tareas en las cuales la sociedad civil y el sector privado queremos acompañarlo con una postura propositiva y generosa, sin unanimismo ni genuflexiones, porque la situación del país no da lugar a intereses mezquinos, a beneficios para pequeños grupos de poder, siempre en desmedro del bien común.

El empresariado colombiano no puede seguir al garete, no puede navegar sin políticas pertinentes y acordes con los imperativos de la globalización. Todos a una debemos enfrentar los retos con soberanía e independencia y reorientar el curso, porque con las reformas de la década pasada el navío se enrumbó hacia la apertura encantado por las sirenas de ultramar.

Durante los últimos años las políticas públicas han sido diseñadas en favor de los grandes grupos económicos y eso hay que decirlo. En materia fiscal, por ejemplo, por cuenta de las exenciones y dádivas colgadas a las ya numerosas reformas al estatuto tributario, el país pierde anualmente entre 2.7 y 4.5 billones de pesos. De corregir esta situación el Estado podría recaudar al menos 200.000 millones de pesos más de lo proyectado con la actual reforma tributaria y obtendría un sistema mucho más rico en neutralidad, equidad y progreso.

En el campo pensional, es urgente invocar la solidaridad de todos los colombianos porque es inaudito que apenas el 19.8% de la población económicamente activa esté cubierta por el sistema y solamente el 23% de las personas en edad de jubilación reciban pensión, mientras el 11% de los afiliados al sistema continúan con regímenes especiales.

También preocupa a los empresarios el funcionamiento del sistema financiero, porque la recuperación y el éxito de este sector no se ha traducido en beneficios para el consumo y la inversión. Los esfuerzos conjuntos deben canalizarse a mejorar la productividad del sector real. Hasta ahora, en el país, los recursos del sector financiero se han dirigido dramáticamente al financiamiento del Estado. Los colombianos financian al fisco no solamente a través de impuestos, sino por medio de sus ahorros.

En los últimos cinco años, los TES pasaron de representar el 19.9% a ser el 45.2% de los activos financieros de los bancos privados. Entre julio de 2001 y julio de 2002, el sector financiero invirtió más de 11 billones de pesos en estos papeles. En contraste, el compromiso asumido por el sector financiero para entregar créditos por $300.000 millones a las PYMES colombianas, representa apenas el 2.7% de las inversiones realizadas en TES para el mismo período.

Las PYMES, llamadas con frecuencia el motor del desarrollo nacional, en consecuencia, recibirán apenas 3 pesos por cada cien que se destinan a Títulos de la Tesorería. Es urgente saltar del rescate del sector financiero a la reactivación del sector real. Y esto se hace con recursos. Hoy, la emisión del Banco de la República va al sistema financiero y éste se lo presta al Gobierno más caro. Ganan los bancos privados y los especuladores, pero pierde el Banco Central, el Gobierno y por supuesto el sector real.

En medio de semejante entorno, enrarecido, alcabalero y coactivo, es tarea de quijotes construir empresa, promover y desarrollar la cultura del emprendimiento. Por eso estamos aquí empresarios de todos los tamaños y cámaras de comercio, admirables instituciones enclavadas en las regiones del país, gestoras del desarrollo empresarial y bastiones de convivencia. Los socios de su gobierno, con quienes construiremos una honesta y veraz alianza para el desarrollo de Colombia y su inserción en la economía mundial.

En la ya centenaria trayectoria gremial, las cámaras de comercio de Colombia han acumulado una gran experticia, consignada en la Agenda de Desarrollo del Sistema Nacional de Cámaras de Comercio. Una agenda en sintonía con el mundo moderno y las exigencias internacionales. Una estructura administrativa y tecnológica, con talento humano y vocación de servicio social.

Con este sin igual acervo, convocaremos periódicamente este foro que será el escenario por excelencia para racionalizar esfuerzos y recursos en la aplicación puntual y eficiente de las políticas emanadas de un gobierno comprometido con la reactivación de la pyme colombiana. Nos veremos en un año, fieles a nuestro talante, para hacerle un seguimiento a los avances de su política empresarial, por ese país de propietarios que usted y yo anhelamos, porque al fortalecer la pyme se democratiza la riqueza y se generaliza el bienestar.

Hay que preparar la pyme para la internacionalización de los mercados, porque el Alca no es una ilusión, no es un afán, tampoco nos tocó porque sí. Constituye un importante escenario de reflexión y prospección sobre el futuro empresarial y el de las relaciones comerciales frente a las tendencias económicas mundiales.

El papel de las cámaras de comercio a través de sus centros de desarrollo empresarial ha sido fundamental para el fortalecimiento institucional y el incremento de la competitividad de las pequeñas y medianas empresas, fundamentales en una economía globalizada.

Además, las cámaras de comercio constituyen el aliado necesario para desarrollar la estrategia de integridad que permita sanear el ambiente de los negocios a partir del rescate de la ética, del fortalecimiento empresarial y democrático. No en vano los programas de Probidad y Gobierno Corporativo que lideramos desde CONFECAMARAS son, hoy en día, además de pioneros, líderes ejemplares en América Latina. También, las cámaras de comercio cuentan con una admirable experiencia en el arbitraje y la solución de conflictos a través de métodos alternativos.

En esta dirección el sistema cameral tiene para ofrecerle al Gobierno Nacional no sólo reflexiones, también un sitio propicio para pasar a la acción. No hay mejor escenario para el ejercicio de la veeduría ciudadana. Quisiera ver que en desarrollo de una de sus promesas de campaña, muchos jóvenes colombianos se capaciten como veedores en nuestras cámaras de comercio, que las usen para convocar reflexiones públicas que atraigan la atención de una opinión ávida de resultados, y que se realice el ideal de exponer a los corruptos a lo único que realmente temen: a la transparencia de las actuaciones que atañen al patrimonio público.

Preocupa también a los empresarios contar con un ambiente que libere los recursos, hoy destinados a la seguridad, para invertirlos en mayor productividad. No más sometimiento a las amenazas y ataques de los violentos. Cuando estamos ad portas de celebrar el primer centenario de los acuerdos de paz que pusieron fin a la absurda guerra de los mil días, tan absurda como la que hoy lleva mas de quince mil días, mantenemos la esperanza en la solución pacífica negociada del conflicto armado interno y conminamos a la subversión a cesar las atrocidades contra el pueblo colombiano. Unimos nuestra voz a los pronunciamientos de la comunidad internacional para condenar y rechazar el secuestro del Presidente del CELAM y Obispo de Zipaquirá, Monseñor Jorge Enrique Jiménez. Con el mismo tono repudiamos el asesinato, en los últimos tres meses, de dos dignos representantes del sector empresarial, miembros de la Junta Directiva Nacional de CONFECAMARAS. Las cámaras de comercio no ceden a la extorsión, son escenarios de convivencia, agencias de paz.

El empresariado colombiano apoya su política de seguridad ciudadana. En esta tarea de devolverle la tranquilidad a los colombianos usted contará con la firmeza de nuestro compromiso y la serenidad de nuestro juicio patriótico para escucharle y aconsejarle. Me asiste la convicción de que esta empresa es, tal vez, la más compleja que haya emprendido nuestra generación, pero ha llegado el momento de devolverle el monopolio de la fuerza al Estado, de permitirle a las futuras generaciones la posibilidad de soñar en construir familia y futuro, donde florezcan la civilidad, la tolerancia y el respeto a la autoridad. Y hay que decirlo públicamente: Nos gusta el rescate de la autoridad y ya el país lo está sintiendo al recuperar las carreteras para los ciudadanos y devolverles la posibilidad de movilizarse.

En relación con el referendo, Sr. Presidente, compartimos su propuesta de cambiar la política, de erradicar la politiquería y de frenar la corrupción. Cuente entonces con 57 cámaras de comercio que afirmativamente, están dispuestas a realizar a su lado y al de los colombianos de buena voluntad, una amplia campaña de divulgación del significado de la iniciativa, de apropiación colectiva de su contenido y de respaldo decidido en las urnas.

Su ambiciosa agenda de reformas al sector público colombiano para modernizar y mejorar la eficiencia del Estado, cuenta desde ya con el concurso de las Cámaras de Comercio del país. En tal sentido se podrá convenir la forma de asumir tareas adicionales a las que hasta hoy les han sido confiadas, dadas las fortalezas institucionales del Sistema. En cuanto a las tareas registrales, la experiencia acumulada por las cámaras es motivo de orgullo y garantía de eficiencia.

Precisamente por todo lo anterior hay que preservar a las cámaras de comercio, en su estructura administrativa, en su independencia y autonomía, evitando las veleidades politiqueras que ponen en vilo al Sistema cameral y minan su labor.

Finalmente, déjenme retomar la reflexión que hace William Ospina sobre alguna lección de Estanislao Zuleta: "Colombia se hunde cada vez más en la perversión, en el crimen, en la locura: necesitamos una patria, un espacio de vida, que no frustre tantos talentos por exclusión y por falta de estímulos, desviándolos hacia el deseo torturado, desviándolos hacia la industriosidad clandestina, desviándolos hacia el delirio antisocial."

Señor Presidente, empresarias y empresarios: Si la libertad fortalece la democracia, la honestidad y la transparencia garantizan la convivencia.