INDUSTRIA FIQUERA
Martes 28 de agosto, 2001
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Petrona Sánchez. Foto de El Liberal

Istmenia Ardila Díaz nos describe en su artículo para El Liberal la laboriosa y empobrecida industria caucana del fique que "motivó a Empaques del Cauca a organizar el Primer Ecuentro de Fiqueros con el fin de rescatar este sector olvidado, pobre, sin ninguna organización, a partir de la vibración de sus tradiciones y costumbres para buscar un mejor vivir". Son más de diez mil personas que derivan su sustento de esta industria. Más de 300 campesinos y una docena de agrupaciones musicales acudieron al Primer Encuentro.

A continuación partes del artículo en mención.

""" ... Sueños de fique
Por: Istmenia Ardila Díaz 
El Liberal, 27 de agosto, 2001

Del cultivo del fique como del fríjol, la papa, el maíz y la cebolla, han derivado su sustento por años, pasando por las buenas y las malas. En la última década más fueron las malas que las buenas, por la baja en los precios y la sustitución de la fibra natural por la sintética.

Entonces, las historias cambiaron y la pobreza que siempre les ha identificado se hizo más notoria. A la par, crecían las familias más no las parcelas de minifundio y la incursión de medios como la televisión, motivaron otras formas de vida y de pensamiento. Por eso su música de antaño empezó a ser despreciada por los suyos y las agrupaciones empezaron a disminuir.

Petrona Sánchez, de 50 años, vino desde la vereda Las Vueltas, Totoró. Recuerda que su mamá le enseñó a tejer las mochilas desde los doce años y de ahí en adelante nunca perdió la costumbre. Y aunque sus manos tienen las huellas del trabajo -crió ocho hijos y ayuda a su marido en las labores del campo- tiene una sonrisa fresca, las canas apenas empiezan a asomarse en su larga cabellera como unas pocas arrugas sobre la piel trigueña. "Me levanto a las tres de la mañana y antes de hacer el desayuno alcanzo a tejer la mochila un buen rato y así, todo el día le saco tiempo, hasta por la noche. Me gasto por ay' un mes porque no le puedo dedicar todo el tiempo". Esta mujer tiene en la memoria intacta la historia del fique, al lado del cual creció y se siente feliz. "A la juventud de ahora ya no le gusta esto, a mí sí, me gusta mucho, yo ayudo también a mi esposo que saca la cabuya pa' vender".- ¿Y a sus hijas les ha enseñado? Sí, pero ya no les gusta, ellas sólo quieren oir el radio y hacer otras cosas. ... """

Cordial saludo,