EZEQUIEL HURTADO
Viernes 14 de diciembre, 2001
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Un día como hoy, 14 de diciembre de 1835 nació Ezequiel Hurtado un varón ejemplar, héroe, prócer, útil servidor, honrado, general insigne del ejército. Veámos cómo lo retrata el libro de Jaime Zúñiga Salazar "Mi bello Popayán":

""" ... Nació en Silvia el 14 de diciembre de 1835, siendo sus padres Nicolás Hurtado y María Trinidad de Hurtado. En 1852 se graduó como abogado en la Universidad del Cauca siendo más tarde profesor de la misma. Durante su vida militar actuó en las guerras civiles de 1851, 54, 60, 76 y 85.

En 1851 contribuyó a debelar la insurrección y en 1854 cooperó al restablecimiento del orden constitucional, siendo uno de los vencedores del combate librado en Popayán el 21 de mayo. Como teniente del general Tomás Cipriano de Mosquera durante la revolución de 1860, libró con resonantes triunfos las batallas de Segovia, San Andrés y Pital, en Tierradentro.

Durante la revolución de 1876 fue jefe del estado mayor del ejército caucano que se cubrió de gloria en la batalla de Los Chancos y otros reñidos combates hasta la toma de Manizales y triunfo del general Mosquera. Como jefe del ejército nacional de operaciones en el Cauca, le correspondió la pacificación de todo el sur del Departamento, terminando su misión en Ipiales.

Durante su vida pública ejerció los cargos de agente general de bienes desamortizados en el Cauca, concejal, senador de la república durante la legislación de 1863, diputado a las asambleas de 1867, 1869, 1871, 1872 y presidente de la de 1875. En ese mismo año fue elegido como cuarto designado a la presidencia de la república. Durante los años de 1868, 1969 y 1876 fue electo representante a la Cámara y en 1878 y 1884 fue presidente de ambas cámaras.

Por sus grandes servicios fue elegido diputado a la gran convención de Ríonegro y después magistrado del tribunal superior del Cauca y miembro de la corte suprema de justicia. En 1877 por mayoría de votos alcanzó la presidencia del Estado y fue entonces elegido primer designado de la República, cargo que ejerció de abril a agosto de 1884. También fue ministro de guerra y presidente del Estado del Cauca desde el primero de agosto de 1879 hasta el 31 de julio de 1883.

La derrota de la revolución de 1855, en la cual tomó parte muy activa para el derrocamiento del gobierno le trajo como consecuencia el juzgamiento en un consejo de guerra. Carlos Albán pidió la pena de muerte, de la cual se salvó mediante defensa que le hizo Salvador Camacho Roldán. En 1887 se propaló en el país la noticia de una nueva revolución que terminó con el gobierno del general Eliceo Payán, motivo que sirvió para ser desterrado a Costa Rica, donde permaneció hasta 1889, que regresó a Popayán, anciano, pobre y enfermo, donde murió el 24 de septiembre de 1890.

En sus primeras nupcias casó con Trinidad Guzmán, hija del general Juan Bautista Guzmán y en las segundas con Manuelita Salazar, de cuyo matrimonio nacieron Dolores, esposa de Rubén Montezuma, padre del poeta, político, escritor, diplomático, gobernador y senador de Nariño Alberto Montezuma Hurtado. Otro de sus hijos fue Ezequiel y Nicolás que actuó en el periodismo, en la política y en los cuerpos colegiados. Murió por insolación en el Valle del Patía cuando se dirigía a Bogotá como representante de Nariño al Congreso Nacional. Manuelita, esclarecida dama payanesa, de especiales atributos físicos, hermana de Adolfo Salazar, casó de nuevo en Pasto con Rafael Miller. Adofo fue el abuelo del Gerardo Salazar, tratadista de derecho civil y del historiador, geógrafo y periodista Jaime Zúñiga Salazar.

Los restos de Ezequiel se encuentran en el panteón de los próceres en Popayán

El Maestro Guillermo Valencia dijo de él: "El General Ezequiel Hurtado no fue hombre brillante sino el útil servidor que en momentos supremos para su causa entrega cuanto posee para defenderla y preservarla. Doctor en Derecho y profesor universitario, ejerció los más variados cargos con rectitud, con desenfado y con acierto. Meritísimo su aporte de guerrero en 1851, 1854, 1860 y 1876. Elevóle la Designatura al mando supremo en una época difícil. Sorportó estóicamente los azares del vencimiento, la persecución y el destierro. Demasiado honrado y demasiado ingenuo, no llevó al verde tapete de la habilidosa política, esa mañera agilidad que cobra triunfos: lo que no amengua el merecimiento, ni el feliz suceso del concurso, ni la dignidad en el servicio" ... """

Cordial saludo,