LA EVOLUCION Y EL PAPA 
Martes 12 de febrero, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Sully I Obando, (sully07307@hotmail.com) ha tenido la amabilidad de enviarnos, en dos notas, consideraciones relacionadas con la biotecnología, ingeniería genética y la evolución. Nuestros agradecimientos a Sully por ésta importante contribución.

Cordial saludo,

*** La evolución y el Papa
Por: Sully I Obando

Estoy enviando una copia de mi respuesta a una frecuente pregunta que se me hace por internet desde la página de nuestro amigo Giovanni Castrillón ( http://members.tripod.com/giocas/index.htm ) y es acerca de la iglesia y la ciencia, especialmente en lo que se relaciona a mi disciplina la biotecnología e ingenieria genética y la evolución. Como las creencias religiosas y políticas son personales no es del caso aclarar mi posición sobre esto, pero sí me pareció interesante enviar el artículo en donde el Papa hace declaraciones sobre la evolución y según parece mucha gente desconoce, aunque dado el revuelo que causó en su tiempo, parece no se comprendió la importancia de la declaración para los que, de un modo u otro, estamos en la ciencia.

¿Cuál es la importancia del reciente apoyo del Papa hacia la evolución?

El 23 de octubre de 1996, el Papa Juan Pablo II hizo un anuncio formal a la Academia de Ciencias Obispales de que "el nuevo conocimiento lleva al reconocimiento de que la teoría de la evolución es más que una hipótesis". El Papa declaró que la creación y la evolución pueden convivir juntos sin cualquier conflicto, con tal de que se mantenga que sólo Dios puede crear el alma humana.

Cuál es el significado del reciente apoyo del Papa a la evolución?

Dos diarios italianos de noticias la Stampa y la República, publicaron el mensaje de respuesta del Papa Juan Pablo II a la Academia Pontificia de Ciencias. Este paso es un avance y ha sido recibido con gran regocijo, sobre todo en vista de los " acontecimientos".

"Juan Pablo II hace las paces con Darwin" dice la República, indicando que el Papa ha aceptado la teoría de la evolución. Este paso fue bien recibido, dice el diario, en vista de los "desagradables eventos que, en ciertos estados americanos, parecen indicar su deseo de mantener la dignidad del creacionismo y la interpretación literal de la biblia".

La Stampa también dijo que la teoría de Darwin " es también la teoría aceptada por Juan Pablo II". El periódico argumentó que la "interpretación literal de la biblia .. es algo del pasado", pero ahora la "declaración oficial de la más alta autoridad del Vaticano" establece un antecedente. Sin embargo, la Stampa reconoció que el Santo Padre había establecido una distinción bien clara entre la evolución física de las especies humanas -- que se puede ser explicada por varias teorías científicas -- y la de la creación del alma, que puede ser realizada sólamente mediante la intervención directa de Dios.

*** Dios también fue embrión
Por: Sully I Obando

Para ser más consistente respecto a los artículos de la ciencia y la iglesia, incluyo los comentarios del presbítero Francisco Paz Medina a la intervención del cardenal Castrillón quien, en conferencia del Consejo Pontificio, dijo palabras que nadie se atrevía a decir, en conclusión: si Dios fue hombre, asumamos que también fue embrión y fue dependiente del ser humano. Este artículo está en el editorial de El Liberal del domingo 3 de febrero.

Pbro. Francisco Paz Medina 
¡Dios también fue un embrión hace dos mil años!

Inmenso impacto ha causado en la prensa europea la intervención del cardenal

Castrillón Hoyos en la Conferencia Internacional "Sanidad y Sociedad", organizada por el Consejo Pontificio para la Salud. Diarios tan importantes como "Il Corriere della Sera" de Italia y El País de España, le dieron amplia cabida en sus columnas. En la primera parte titulada "La medicina a la luz de la Encarnación", el purpurado se expresa así: "Tenemos que hacer violencia a nuestra mente para descubrir en el misterio del desarrollo del embrión humano al Verbo de Dios que se hace hombre. Apenas hoy, 2.000 años después del nacimiento de Cristo, estamos en condiciones de descubrir todas las etapas del proceso del desarrollo del embrión, pero seguimos echando mano a la fe para comprender que el Dios que da la vida, el Creador, el Señor de todas las cosas, la Segunda persona de la Santísima Trinidad, el Verbo de la misma naturaleza del Padre, estuvo presente en todas y cada una de las fases del desarrollo embrionario. Ese sólo es el significado profundo de la frase evangélica: "El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros".

Hace dos mil años, un óvulo fue fecundado prodigiosamente por la acción sobrenatural de Dios. ¡Qué hermosa expresión: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios!". Así, de esa maravillosa unión, resultó un zigoto con una dotación cromosómica propia. Pero en ese zigoto estaba el Verbo de Dios. En ese zigoto se encontraba la salvación de los hombres. Unos siete días después, se produjo el adosamiento del blastocito en la mucosa del endometrio y Dios se anonadó en un embrión humano. El huevo alecítico se fue desarrollando paulatinamente y, a medida que progresaba la segmentación del huevo, iniciaron su diferenciación y crecimiento los esbozos de tejidos, órganos y aparatos embrionarios. Y, todavía en el primer mes del embarazo, cuando el feto medía ya de 0,8 a 1,5 centímetros, el corazón de Dios comenzó a latir con la fuerza del corazón de María, y comenzó a utilizar el cordón umbilical para alimentarse de su Madre, la Inmaculada.

El verbo de Dios era absolutamente dependiente de un ser humano, pero poseía una total autonomía genética. Todavía tendrían que transcurrir nueve meses en los que el Verbo de Dios flotó en el líquido amniótico, dentro de la placenta que lo protegía del frío y del calor y le daba alimento y oxígeno, antes de nacer en Belén y ver el primer rostro humano, seguramente el de su Madre, con unos ojos recién abiertos. La redención del hombre comenzó desde un estado embrionario. Por eso el médico católico debe pasar por esta lente para comprender su misión: el Hijo de Dios fue un zigoto, un embrión y un feto, antes de juguetear por las calles de Nazarat, predicar en las orillas del mar de Galilea, o morir crucificado en las afueras de Jerusalén. El Hijo de Dios asumió completamente y, sin rebajas, la vocación de ser hombre". ¡Qué belleza, queridos lectores!