MATILDE ESPINOSA
Lunes 14 de junio, 2004 
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses: 

En la página literaria de la semana, El Liberal en su edición del 13 de junio, 2004, publica cuatro poemas de Matilde Espinosa seleccionados por la notable escritora payanesa Gloria Cepeda Vargas. Matilde Espinosa nació en las profundidades de Tierradentro (1915), y su obra literaria permanece fresca, a pesar de los años. 

El 15 de marzo de 1999 publicamos en esta Red, el artículo de Hollmann Morales "El rastro de Matilde Espinosa" que puede ser interesante para nuestros lectores. La dirección en Internet es: 

<http://pachajoa.110mb.com/oleo3.htm> 

Los poemas inéditos de Matilde Espinosa seleccionados y publicados por El Liberal, son: 

Nada más cierto 
A Luis Carlos Pérez 
In memoriam
 

Nada más cierto 
que tu ausencia 
y este incansable viento. 
Revestido de sombras 
el color de los días 
se recoge en silencios 
los tuyos y los míos 
y toco tu pensamiento. 

A veces se me quiebra 
el mundo entre las manos 
y oigo un clamor que se perfila en tu frente. “¿Dónde caen las horas 
sin el terror nocturno?” 

La pregunta se pierde 
y los goznes dolidos 
de la puerta entreabierta 
son pasos misteriosos 
de este implacable viento. 

Febrero 24/2004 


2004 

Con voz de fatiga 
golpea la puerta. 
Como si nunca se hubiera abierto. 
Los sonidos se repiten multiformes 
opacos y sombríos. 

La cortina cae y el número y la luz 
se despiertan y el infinito se da 
en una rosa blanca que 
amanece temblando. 

¡Es tan pequeño el mundo! 
“descolgado el corazón” 
siguió llamando mas 
todo confundido. 
Creyó que el arrebol tardío 
era el sol de mediodía 
y la imprecisa claridad 
la pupila de un dios 
¡Que se recreaba en la lubricidad 
de las estrellas! 

Las corrientes humanas 
plegadas o en desborde soportan 
un aire soterrado que estropea 
que fuera pasión o ardiente vuelo. 
Se humedecen los ojos, los reflejos 
se hunden y el pensamiento 
va más lejos. 

Llueven las sombras 
con la velocidad 
un río el mismo río que se levanta 
limpia la encrucijada que se gasta 
y que a veces nos duele en juego 
con la herida. 

Enero 16/2004 

Multitudes 

No por sonoro este brazo de mar 
es más profundo. Sus violentas 
espumas derretidas al sol 
son el paso primario 
de los vientos alisios 
en cuyos nudos se enreda 
el oro de los sueños, el amor, 
la desnudez y la esperanza 
de un nuevo amanecer. 

Nada detiene este andar 
de animal recién venido 
a la invasión que sólo se deshoja 
cuando sorprende el rayo. 
No hay memoria feliz 
para el que ingresa al 
poder uniforme 
que derriba las alas y marchita 
el rosal para quien ama y sueña. 

II 

Valga la soledad 
cuando despunta el alba 
o se inclina 
para besar la noche. 
El mensaje transita y no 
es de multitudes 
su esencia, su intención, su delirio 
sólo por un instante 
o por una eternidad. 

Febrero 15/2004 

Una voz 

No era una queja 
tampoco la voz del caracol 
en su playa desierta. 

Ni el paso de la bestia 
por un peñasco oscuro. 

Era el presagio que florecía 
los ecos y la ráfaga azul 
de un juego niño. 

Era una voz sin fondo 
aérea como el canto. 
Si volviera a escucharla 
entendería mejor el sesgo 
de una voz sorprendida 
en la noche. 

(De “La Tierra Oscura”, 2003) 

Cordial saludo,