ESPANTOS PAYANESES: II
Miércoles 9 de julio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses

Con relación a los espantos payaneses, hace muchos, muchos años, nosotros vivíamos en la calle del Cacho en una vieja casona de paredes de tapia pisada de 80 centímetros de ancho y dos patios.

Mi padre y yo los Viernes Santos, de cada año, después de ver la procesión de Santo Domingo, rápidamente nos ibamos a casa y nos estacionabamos en el último cuarto en donde los vecinos más ancianos del barrio nos decían que allí, a media noche, ese preciso día, tiraban arena contra la gruesa pared indicando que en ese preciso lugar yacía una alma en pena por esconder sus morrocotas de oro dentro de la mencionada pared.

Desafortunadamente para mi padre y nuestra familia y a pesar de que año tras año permanecíamos hasta las dos de la mañana, no tuvimos la fortuna de ver el ánima en pena que tiraba la arena ni esta última.

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Sully Orozco de Obando y Carlos Felipe Castrillón nos agregan sendas historias relacionadas con los espantos payaneses. Nuestros agradecimientos para cada uno.

Cordial saludo,

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Monjita de media noche
Por Sully Orozco de Obando

Hablando de espantos en Popayán puedo aportarles el de el hospital San José.

Como jefe de enfermería del hospital San José debía, cada semana, realizar un turno en la noche como supervisora de cuidados intensivos y mantener todos los equipos estériles listos en la unidad. Como era tiempo de ferias la unidad estaba con cupo completo y se nos habia dado la orden que las monjitas que trabajan en el hospital no podian trasnochar y debian hacer solo los turnos en las horas del dia.

Al ir a la unidad de esterilización pasada la una de la mañana había una monjita colocando instrtumental en el torno de material para esterilizar. En vista de ello, le llame por "sor" "hermana" que hace aquí, simplemente me dió la espalda y desapareció por el pasillo.

Luego al dejar mi informe de la noche, reporté la presencia no autorizada de la "sor" y cual no sería mi sorpresa a los dos dias que volvi, al encontrar una nota en mi estación, de alguien que decía "ninguna monja trabajó esa noche, revísese los ojos o rece por el alma de la monja que pena" .

Estoy segura que todos los que hemos trabajado en el hospital San José hemos oído algo sobre monjita de hábito blanco

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Novela, sin título aún
Por Carlos Felipe Castrillón

TE TRANSCRIBO A CONTINUACIÓN APARTES DE CUANTO ACERCA DEL MISMO TEMA TRAIGO A CUENTO EN UNA NOVELA MÍA PRÓXIMA SER PUBLICADA:

"Pero también OTROS FANTASMAS crecieron con Arturo y le hicieron compañía. Precisamente aquellos que se escondían entre pilares y muros, o en los rincones de las espaciosas habitaciones. De aquí su afición a lo parapsicológico, que jamás abandonó, aún bajo los serios esquemas de su rigor profesional.

Su primera confrontación con el más allá o con los fenómenos paranormales -todavía hoy no sabe de qué se trata-, la tuvo cuando incrédulo acerca de los "espíritus burlones" de los que le hablaba su madre y que a ella le jugaban trastadas, él mismo sufrió, siendo niño, una broma de mal gusto, en el momento en que buscaba un vestido en su guardarropa. En menos de una fracción de segundo y estando solo en la habitación, le fue cambiada la llave que utilizó por otra. Lo supo porque ambas estaban numeradas. Con una de ellas abrió una de las puertas del armario y cuando intentó cerrarlo la otra estaba en su lugar. Hasta hoy busca al molesto bromista que jamás quiso identificarse.

Otro día, siendo las once de la noche de un viernes santo, y encontrándose solo en la inmensa casa de tres patios donde vivía, vio atravesar una de las paredes de la solitaria casona por una luz semicircular que la cubrió de un extremo a otro y de arriba abajo. Minutos después creyó haber oído mover un pesado arcón lleno de libros viejos, que a sus escasos once años no habría podido empujar, y vio al gato negro que, como otro miembro de la familia lo acompañaba, arquear su lomo y crispar su cola y las orejas, como si alguna presencia invisible y gaseosa lo hubiera asustado. En efecto, estaba asustado. Treinta y cuatro años después averiguó que habían sido encontradas algunas bóvedas o sepulturas en donde ocurrieron estos fenómenos".

CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES SIMPLE COINCIDENCIA....