ANA JULIA LÓPEZ DE ERASO
Martes 22 de agosto, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos:

Ana Julia López de Eraso ha fallecido de un paro cardiorrespiratorio el
8 de agosto de 2006 en Popayán, a los 98 años de edad. Nació el 5 de
abril de 1908 siendo su esposo el ya fallecido Rubén María Eraso Agredo.
Le sobreviven sus cinco hijos, diez nietos y doce bisnietos. Ana Julia y
Rubén María formaron un bello y unido hogar cristiano, dando a sus
descendientes un hermoso ejemplo. Ella murió implorando para sí y para
toda su familia la protección de Dios.

Durante los servicios fúnebres en la iglesia de Santo Domingo,  Juan
Carlos García Castillo esposo de la nieta de Ana Julia, pronunció las
palabras que reproducimos.

Reciban nuestras profundas manifestaciones de pesar sus hijos y
demás miembros de la familia.

Cordialmente,

***

PALABRAS DE
Juan Carlos García Castillo
en el sepelio de
Ana Julia López de Eraso
Agosto, 2006

Madre, abuela, abuelita, Julita, como cariñosamente te decíamos los que te queremos y hoy lamentamos tu partida. Pero viviremos orgullosos de ti porque fuiste un ejemplo de humildad, amor, perdón y unión familiar hacia todos. Nunca olvidaremos los bellos momentos que compartimos a tu lado. De ti heredaremos la ternura, la comprensión y sobre todo el amor hacia los seres queridos.

Tu lucha por la vida nos ha dejado una gran enseñanza de valentía y de apego por la vida. Ese ejemplo lo tendremos en nuestros corazones y lo llevaremos por siempre. Señor, te damos gracias por habernos dado el gusto de haber compartido por mucho tiempo a nuestra madre, abuela, bisabuela y amiga Ana Julia.

Te damos gracias por haber puesto en ella un instrumento de tu fe y amor hacia nosotros. Te pedimos que nos llenes de fortaleza, unión familiar y amor espiritual por la partida de nuestra madre.

Julita, no te decimos adiós porque nunca te olvidaremos, por el contrario, siempre vivirás presente en nuestros corazones. Te decimos hasta pronto y que Dios Todopoderoso te tenga en la gloria.

Para nosotros los que quedamos pedimos que el Señor nos colme de bendiciones y que propendamos porque la integridad familiar perdure por siempre, que sigamos siendo la familia unida y que el recuerdo de la abuela nos anime para seguir adelante en nuestras vidas.