POPAYAN EN SUS 468 AÑOS
Martes 11 de enero, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Oscar Tobar Gómez se une a los payaneses que recuerdan con orgullo los días
gloriosos de Popayán. Los hijos de nuestros hijos, de la mano de los gobernantes
payaneses, han adquirido la responsabilidad de que ese honroso pasado regrese.

Muchas gracias a Oscar por la nota que reproducimos hoy.

Cordial saludo,

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POPAYÁN EN SUS 468 AÑOS
Por. Oscar Tobar Gómez. MD.


Prez y blasón de la más alta alcurnia entre ciudades, nartecio de virtudes y virtuosos, prototipo de madre ante la cual la más bella y pura plegaria se enmudece, corazón que vibra en tu quietud y en tu silencio, arquetipo de bondad iluminada por el heroísmo, heroísmo iluminado por la virtud resplandeciente de tus mártires, águila de la historia que construiste el nido en los picos más altos de la gloria, tu estrella no se apaga porque la eternizaste en la heredad con la sangre de tus mejores hijos, para adornar el cielo del amor más grande, perfecto e inmortal.

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Pindárico grito dilate tus glorias por el hemisferio.
Un canto de bronce para ti, ciudad de montañas preclara y augusta
Que trocaste en hoces las recias cadenas de tu cautiverio
Igual que las bravas panoplias de la magna justa.

Un día las fieras falanges hispanas violaron tu suelo
Flotaron gallardos los nobles pendones de la gran Castilla
Y en tus cumbres agrias mientras los cóndores alzaron el vuelo
Floreció de fuerza, desde tus entrañas la ruda semilla.

Rodelas, corazas, airosos penachos y aceros tajantes
Fueron el prestigio de los legionarios de Hispania Bravía
Cuando te impusieron el verbo dorado de Miguel Cervantes
Que en un fragoroso clamor de trompetas la turba traía.


Martín Pomala.

*
¡Ni mármoles épicos, claros de lumbre y coronas,
Ni muros invictos que prósperos hierros defiendan,
Y guarden leones de tranquila postura triunfal;
Ni erectas pirámides- urnas al genio propicias-
Magníficamente tu fama dilatan, sonora,
Con voces eternas, fecunda Ciudad Maternal!


Guillermo Valencia.

*
Para levantar el edificio sagrado de la Patria, Popayán, con el gesto de una matrona que hubiese vivido bajo el cielo de Roma o de la Esparta, dejó, como impasible, fluir en torrente copioso la sangre de sus mejores hijos, vació hasta el fondo las arcas de su opulencia, prefirió la libertad de Colombia a la nobleza de España, la gloria a la vida apacible y tranquila, y lo sacrifico todo ............. todo, menos la fe, porque en decir de uno de sus más preclaros hijos, es la fe lo único que por la Patria no puede ser sacrificado.
Y después de la máxima epopeya, cuando todo lo había dado, exhausta y ruinosa pero no abatida y ni siquiera triste, como quien sabe que su indigencia es sólo fruto de su generosidad, se quedó a la vera del camino del progreso material como esperando que la Patria agradecida viniera algún día a darle el ósculo amoroso del reconocimiento.

Guillermo Diomedes Gómez.


¡GLORIOSOS 468 AÑOS
POPAYÁN!