DRAMA EN LA PROCESION
Viernes 25 de abril, 2003 
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses semanasanteros:

En la primera procesión surgió un drama en el paso de la Virgen de los Dolores, que nos lo relata El Liberal. Foto de Patrick Rouillard, reproducida en la Página Web de Rafael Tobar Gómez.

Una mala noche para los cargueros 
'Vencer o morir' 

Jueves Santo 
El Liberal

Foto: Patrick Rouillard. 
La tristeza de una mala noche se veía reflejada todavía en la mañana del Miércoles Santo en las caras de quienes cargaron el Paso de la Virgen de los Dolores en el desfile sacro del Martes Santo.

Era la primera procesión de la Semana Mayor y, como cada año, cargueros y síndico habían dado todo lo mejor de sí en la etapa previa a los desfiles. Enlucieron sus pasos, arreglaron cada detalle que compone la majestuosidad de los mismos y se dispusieron mental y físicamente a cumplir a cabalidad con el honor de llevar a cuestas la representación de una escena bíblica de la pasión de Cristo.

“Arrancamos bien, estábamos bien cotejados”, manifestó Diego Velasco, carguero del paso de la Virgen de los Dolores.

La procesión salió de la Iglesia San Agustín, más o menos veinte minutos después, uno de los cargueros sufrió una molestia en su talón, o como dicen ellos se “tironió”.

“Cuando íbamos en la esquina de la Iglesia San José uno de los cargueros de adelante sufrió un gran dolor en su talón derecho, eso lo impactó, afectando a los demás y por consiguiente al paso”, afirmó Mario Córdoba, síndico del paso de la Virgen de los Dolores.

Y es que el carguero en mención, venía de un tratamiento médico luego de sufrir un daño en su talón, pero, de acuerdo con lo informado por el síndico, había consultado con el especialista y éste le dio la autorización para cargar.

La procesión siguió y a pesar de la descompensación que se produjo en el paso, los cargueros estuvieron decididos a llegar como fuera a San Agustín.

“Hasta que no descansábamos no arrancábamos. La idea era llegar, así fuera mañana, pero llegar”, afirmó Diego Velasco, todavía conmocionado.

Faltándoles dos cuadras para llegar y ya con una distancia aproximada de cuatro cuadras con referencia al paso que les antecedía, el del Señor del Perdón, los cargueros vivieron la más dura situación, el paso se les movía y aunque ya habían intercambiado puestos con el fin de mitigar el cansancio, las fuerzas parecían desaparecer.

Cuando la comunidad payanesa, que estaba alumbrando advirtió el recrudecimiento de la situación, se unió en la oración y pidió a la Virgen de los Dolores, fuerza para los honorables cargueros.

La devoción y el amor a esta tradición religiosa, lograron, que en vez de dar espacio o alejarse del lugar para protegerse en caso de que el paso cayera, la gente se acercara para animar a los cargueros y estar presta a dar la mano en caso de que éstos no pudieran seguir.

Fue así como se vieron personas que caminaban al paso de los cargueros rodeándolos y extendiendo las manos, como si sólo con la buena intención bastara para sostener el paso que parecía venirse al piso.

Los regidores no se quedaron atrás, “nos colaboraron mucho”, indicó Diego Velasco, aclarando que en ningún momento fueron presionados a aumentar la velocidad con la que llevaban a la Virgen de los Dolores.

Por su parte, Mario Córdoba, puntualizó en que los regidores indicaron los cambios pertinentes a efectuar con el fin de compensar el peso y lograr así la llegada triunfal del paso a San Agustín.

El calvario terminó con un final feliz, cansados pero con el reto de no defraudar la tradición, ni a la población y por supuesto a ellos mismos, los cargueros lograron terminar la procesión y recibir fuertes aplausos por parte de todos aquellos quienes desde afuera padecieron el dolor de un honor que se debe mantener hasta el final.

“Vencer o morir”, estas fueron las palabras del síndico, al recordar el esfuerzo, la angustia, la valentía y la solidaridad que demostró cada uno de los miembros de su paso en la procesión de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores.

Reacciones

Aunque no faltaron quienes desde lejos gritarán “que la suelten”, “que la pidan”, los cargueros de la Virgen de los Dolores, aseguraron que fueron más los comentarios de ánimo que se escucharon durante la procesión.

“Hay dos clases de cargueros, los “cargueritos” y los buenos cargueros”, indicó Diego Velasco. Explicó que la diferencia radica en que los primeros, los “cargueritos”, están pendientes de los inconvenientes que se le presentan a los demás para emitir comentarios negativos acerca de ellos.

Los buenos cargueros en cambio, son quienes por su experiencia y don de gente, tienen claro que una mala noche la puede tener cualquiera y están prestos a dar ánimo, a solidarizarse y a aportar ideas para que todo salga bien.

Mario Córdoba, señaló que lo acontecido con el paso de la Virgen de los Dolores fue una muestra de amistad y trabajo en equipo, “es muy doloroso ver como dos cargueros se derrumban y todos los demás hacen hasta lo imposible por colaborar”.

Cabe anotar, que aunque un sólo carguero padeció la lesión en su talón, en el paso estaba su hijo cargándolo por primera vez y dada la situación, si bien no se afectó físicamente, su ánimo si decayó.

Pedirla

Pedirla es asumir que no se puede continuar en la procesión por diferentes motivos y que por lo tanto, otro carguero entrará a ocupar el lugar de quien no pudo continuar.

Esto en la sociedad payanesa es la muerte del carguero, una deshonra. Según Diego Velasco, los cargueros siempre salen mentalizados de que se arranca para para llegar y que por tanto “pedirla” en esta ocasión nunca fue una opción.

Al hablar de esto, recordó como casualmente también en la esquina de la Iglesia San José, un Miércoles Santo, 22 de marzo de 1951, su abuelo Arsecio Velasco Iragorri, cargando el paso de El Prendimiento cayó de rodillas víctima de un infarto.

Con tristeza por el dolor del recuerdo, pero con plena admiración por el acto de honor de su familiar, Diego Velasco concluyó “hay mucha gente que critica, pero nadie sabe lo que se lleva en los hombros”.