LA ABUELA DOLORES RODRIGUEZ
Viernes 29 de junio, 2001
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Dolores Rodríguez, la abuela, recientemente falleció en Bolívar; fue una mujer emblemática que por muchos años fue el centro y nervio de esa población caucana. A su memoria transcribimos partes del artículo de El Liberal (24 de junio, 2001), con la composición "la abuela" del poeta y escritor Marco Antonio Valencia Calle en la misma página.

""" ... Reminiscencia de una abuela
24 de junio, 2001, El Liberal

Su bisnieto, el poeta caucano César Samboní', escribió sobre Dolores Rodríguez una evocación dándole todo su valor sentimental y literario. Otro poeta, Marco A. Valencia Calle, en su libro "Bestiario familiar", Ganador del Premio Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá, escribió el poema "la abuela", recientemente presentado en el Colegio Mayor del Cauca.

La muerte parece adquirir nuevos significados para este país que se consume en sus silencios y presagios oscuros. Pero morirse después de haber caminado casi un siglo, de haber levantado cuatro generaciones y, llegado el momento definitivo llamar a cada hijo, cada nieto, biznieto y tataranieto; pedir que le coloquen el mejor traje, el más alegre y luminosos, tiene algo de mágico y extraordinario.

Nacida en 1907, Dolores Rodríguez, una de las últimas matronas bolivarenses, liberal de fina casta, animadora permanente de los carnavales de Blancos y Negros, famosos en toda Colombia; testigo del esplendor y decadencia de Bolívar; esta mujer que sobrevivió a la bonanza del oro, del café, de la coca y la amapola, nos abandonó físicamente el pasado 30 de mayo; cuando pensábamos que el tiempo no existía para ella, y cuando estaba más fuerte, más bella para su encuentro con la eternidad.

La abuela
Autor: Marco Antonio Valencia Calle

la abuela ve imágenes de la virgen en piedras y hojas de cualquier jardín cuando hace visitas en la luna ve a la sagrada familia y no un conejo como todos y en cada hijo, en cada hijo suyo ve una esperanza calada en azúcar y por las tardes toma café amargo hablando con seres teñidos de imaginación y habla popular ella es como un libro de consejos sabios, oraciones santas, largas, misteriosas en cualquier momento alza las cejas, arruga la cara y pronostica lluvia, verano, tristezas o visitas entonces corre a la cocina y prepara café con hojaldres. el café, dice, sirve para toda ocasión - y su café es el mejor de este cielo. lo dicen todos: el cura, los pordioseros y los ricos de la plaza.

la abuela no huele a persona vieja, huele a ternura cuando la abrazas su sombra, bajo el sol, es la de una ánima alada y su voz, es tierna y extraña como la de una pantera: melodía entre regaños. su corazón suele ser un mapa de afectos trenzados en hilos de oro y desafectos construídos con cáscara de huevo.

ese mismo corazón se abre cada noche para rezar el rosario completo a la Virgen María, y luego vuelve a cerrarse como una flor la abuela es de las mujeres que dice ver dragones en las nubes y toma agüitas para cada dolor pone flores en el comedor aunque no haya pan, y todos presumen que tiene cien años por su sabiduría los oídos de la abuela están siempre vigilantes y a sus años ni un suspiro en los rincones se le escapa, y aunque su mirada viva y triste esta nublada ve mejor que el más joven de sus nietos su dentadura está completa y blanca, no sólo porque su esposo es el dentista del pueblo si no porque comió caldo de pichones siete días de luna llena, con salsa de paico y un poco de sal. la abuela, mi abuela no es de esta tierra, es de las mujeres que ya no hay y no vuelven a nacer.

Marco Antonio Valencia Calle ... """

Cordial saludo,