COSECHA
Domingo 16 de julio, 2000 
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Juan Carlos Iragorri (El Tiempo, 16 de julio del 2000) nos ofrece un gran artículo con un noble y ejemplar tema. Hélo aquí:

""" ... Con sus papeles en regla se fueron a trabajar a los campos españoles Campesinos tipos exportación Ciento ochenta trabajadores colombianos recogen frutas en España. Tienen visa y regresan en dos meses. La experiencia lleva dos años y ha sido un éxito. Esta es la historia.

Por: JUAN CARLOS IRAGORRI
Enviado especial de EL TIEMPO 
Lérida (España)

A Nelson Libardo Zafra se le quitó el susto cuando empezó a coger peras de los árboles. Sólo entonces comprendió que la oferta de recolectar frutas durante tres meses en España no era un engaño sino a más pura verdad. Trabajó tan bien el año pasado que ha vuelto, esta vez junto con otros 179 campesinos. Todos protagonizan una de las más interesantes experiencias laborales que hayan vivido ciudadanos colombianos en el exterior.

Ciento cincuenta son hombres y el resto mujeres de entre los 19 y los 40 años. Proceden de Güepsa (Santander), Guasca (Cundinamarca) y Lérida (Tolima). Llegaron el 12 de junio y se irán el 10 de septiembre. Su labor consiste en recolectar frutos frescos cerca de la ciudad catalana de Lérida (Lleida en catalán), 460 kilómetros al Este de Madrid. Cuentan con alimentación, alojamiento y sanidad. Al final de la temporada, regresarán con buenos ahorros entre el bolsillo.

Cuando lo contactaron por primera vez en Güepsa, Zafra no se lo podía creer. "Un día, una señora del pueblo me preguntó si quería trabajar en España cogiendo peras, melocotones y uvas. Me dijo que era por tres meses, que me pagaban para sacar la visa, que me daban el pasaje, que allá tenía dormida y que al volver me iba a traer una platica", afirma, y recuerda que pensó que se trataba de un timo: "Alguien me advirtió que podía ser cosa de narcotraficantes".

No era engaño

Pero Zafra, que tenía 21 años y trabajaba en un trapiche de caña de azúcar, creyó la oferta, se sometió a una entrevista y recibió un dinero para irse a Bogotá con varios compañeros del pueblo a solicitar el Certificado Judicial en el DAS y la visa en el Consulado de España. Con todo en regla, le entregaron el pasaje aéreo a Madrid y se embarcó en el aeropuerto Eldorado. Al pisar España y ver que lo prometido era verdad, le volvió el alma al cuerpo.

Los campesinos que viajaron en 1999 y los que arribaron hace pocos días han sido contratados por la Unió de Pagesos de Lleida (nombre catalán de la Unión de Agricultores de Lérida) para servir de temporeros en las cosechas. "Hacía años queríamos traer gente de Suramérica porque nos falta personal. En Colombia, una empresa nos apoya en la selección" , asegura Josep Vergé, responsable de Migraciones de la Unió, que ha sellado un acuerdo por el cual el Gobierno les expide visa a quienes han sido escogidos.

Una vez en Lérida, los escogidos duermen en camas camarotes repartidas en albergues de Torres del Segre y Alcarras, dos pueblos vecinos de Lérida. Allí mismo comen, se bañan y se divierten viendo televisión o jugando futbolín, parqués y naipes. El alojamiento cierra sus puertas a las 12 de la noche salvo los sábados, que permanecen abiertas. Los domingos, los temporeros pueden acceder a la piscina municipal.

El horario de trabajo se extiende de ocho de la mañana a dos de la tarde y de cuatro y media a siete. El transporte hasta el cultivo corre por cuenta del propietario de la tierra. El salario por hora es de 689 pesetas, unos 7.200 pesos colombianos. "Diez veces más de lo que ganamos allá" , dice Emilio Galeano, de 29 años y oriundo de Güepsa. Sin embargo, se les descuentan la mitad del valor del tiquete aéreo (800.000 pesos) y otros 15.000 pesos al día por alojamiento y alimentación. Las condiciones para un temporero español son idénticas.

Falta mano de obra

La contratación de extranjeros para estas labores se hace necesaria por la falta de mano de obra en los campos de España. La provincia de Lérida es de las más necesitadas. Más de la mitad de la manzana y la pera del país se produce en la comarca. El año pasado, 880.000 de los 1,3 millones de toneladas de fruta fresca salieron de allí. Su tasa de desempleo es del 4,2 por ciento, la más baja del territorio español.

"La experiencia con los colombianos ha sido excelente y es posible que el año entrante traigamos más" , subraya José María Companys mientras recolecta duraznos con tres campesinos colombianos. "Son muy trabajadores y organizados. Con ellos, y eso no ocurre, por ejemplo, con los africanos, te puedes entender porque hablamos el mismo idioma. He hecho amistad con varios".

Los campesinos colombianos no se quejan. "Nos tratan muy bien. Ni siquiera hemos sentido discriminación" , dice Rosemberg Camacho, de 31 años y nacido en Güepsa. Muchos sábados, llevan guitarra a los bares de Torres del Segre para tocar bambucos y cumbias.

Otras veces han ido a Barcelona. "Fuimos por allí a la Rambla, a una catedral que lleva un poco e' tiempo y a El Corte Inglés que llaman", cuenta Zafra, que con la plata que ganó el año pasado se compró unas terneras"... """.

Cordial saludo,