SANDRA PATRICIA CORDOBA
Lunes 18 de agosto, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Marco Antonio Valencia Calle, manvalencia@caucanet.net.co nos ha enviado la historia de Sandra Patricia Córdoba, estudianta de 11 grado de Piendamó, quien después de un duro y fuerte entrenamiento fue la ganadora en la modalidad de cantante juvenil en el concurso realizado en la ciudad de Bolívar, Cauca. Agradecimientos para Marco Antonio por habernos enviado su artículo y nuestras felicitaciones para Sandra Patricia.

Cordial saludo,

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OCURRIÓ EN BOLIVAR
Por: Marco Antonio Valencia Calle

Era viernes y eran las tres de la mañana cuando Sandra Patricia Córdoba ya estaba a borde de la Panamericana en Piendamó esperando el bus para Bolívar. El Colegio Marco Fidel Suárez había organizado el XVI concurso de poesía y canto, y Sandra Patricia, al igual que otros 30 estudiantes -de primaria y bachillerato de todo el departamento- viajaron hacía el país de los bolsiverdes en busca de un sueño: ganarse el premio Mayor. Durante todo el día hubo ensayos con la orquesta base y los nervios, el sudor y la ansiedad corrieron por doquier. El jurado calificador llegó a las diez de la noche con los rostros desencajados, vomitando y llenos de polvo, venían desde Popayán y un conductor del hospital más rápido que Juan Pablo Montoya los transportó en dos horas y media siendo que el trayecto normal dura cinco horas. Jaime López, el conductor ha aprendido que muchas vidas no están en manos de los médicos, sino en su pericia para llevarlos rápido a un hospital de la capital. Jaime es uno más de esos héroes anónimos que tiene el país y que se la juegan toda por otros, por la vida de otros.

Iniciada la primera ronda eliminatoria sobre la tarima del moderno polideportivo bolivarense las ilusiones de los niños y jóvenes participantes se fueron desgranando. Interpretaban canciones y poemas con el alma. En sus movimientos, en su mirar, en su voz se veía la fatiga del viaje, de los ensayos y los nervios que causa la confrontación con un público exigente. Con las manos engarrotadas no solo sostenían el micrófono, sino el peso que implica representar a toda una institución, a sus compañeros, a sus maestros, a sus padres, y para eso vistieron su mejor ropita, confrontaron sus miedos y exhibieron su talento.

La labor del colegio Marco Fidel Suárez, es un evento digno de resaltar. Ya no quedan muchos concursos, ni juglares departamentales donde los niños y jóvenes muestren su talento, donde se les estimule a continuar explorando su vocación, el buen uso del tiempo libre, la paz del alma y del cuerpo a través del arte. El Colegio Marco Fidel Suárez cumplirá en octubre 100 años, y ya su historia se escribe en letras de oro por su labor y por su proyección a la comunidad a través de este concurso donde participan maestros y ciudadanía en general para organizarlo, y se notó el apoyo de un acalde como el médico Orlando Hoyos que entiende que apoyar el arte es invertir en la gente, en la formación de ciudadanos mejores. Ojalá otros alcaldes y otros colegios siguieran el ejemplo.

El sábado, cuando el jurado entregó el falló, Sandra Patricia fue la ganadora en la modalidad de cantante juvenil. Ni la propia Sandra lo podía creer, ella que había nacido con labio leporino y paladar hendido, y que aún le falta una cirugía de las nueve para recuperar su rostro normal, ella que era huérfana de madre y carecía de ese apoyo fundamental para una mujer, ella que en nada se aparece a las cantantes y modelos bellas de la tele que interpreta y que a veces piensa que la vida se ensañó con ella otorgándole todos los defectos del mundo, era ahora la campeona, la mejor, la reina de la noche por mérito propio, por su talento, por saber cantar con entrega, con el alma. Esta niña de 17 años, estudiante de grado 11º del Inamix de Piendamó aun no para de celebrar, ahora le dieron más ganas de seguir luchando, por estudiar sicología, por ayudar a su padre, un humilde del acueducto que lo ha entregado todo por ella y sus hermanos. Ella es la reina pero nadie sabe lo que lloró los días previos al concurso, ni los sacrificios que padeció para ganar, solo su profesor de artes, Fabián Collazos que la acompañó y fue su soporte, lo puede contar. En la vida hay milagros y en Bolívar ocurren a menudo, que lo diga la Virgen de la Misericordia que desde su peñón de elefante engalana el país de los bolsiverdes.