GUILLERMO ALBERTO CONSTAIN ARAGON
Viernes 26 de septiembre, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Guillermo Alberto Constaín Aragón ha escrito el siguiente artículo que reproducimos de El Liberal.

Cordial saludo,

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La despedida y el retorno
Por: Guillermo Alberto Constaín Aragón

El Liberal
26 de septiembre, 2003

En los dos últimos meses hemos despedido a cuatro paisanos del entorno de mi generación: Carlos Lemos, Eduardo Carrillo, Adolfo Iragorri y Mario Angulo. Siguieron ellos a Rodrigo Angulo, Fernando Zambrano, María Mercedes Simmonds.

Edmundo Mosquera, Adolfo Velasco, Jaime Gordillo, Juan Cristóbal Mosquera, Pablo Adolfo y Fernando Olano, mi hermano Oscar Constaín en la ruta que abrió prematuramente Antonio Borrero.

No sé porqué, en la tristeza de estas despedidas llegan a mi mente recuerdos de cosas tan simples. Recuerdo una pequeña ciudad en un valle feliz. Recuerdo atardeceres con una policromía explosiva seguidos de noches como la boca del lobo iluminadas solo por los lejanos relámpagos de la tempestad del mar o, las noches de luna con sus fantasmas y canciones de amor, María bonita, Las hojas muertas, A la orilla de un palmar....

Sí, la luna. Siguiendo su embrujo y persiguiendo amores salíamos en cabalgatas los de Calibio, los de Caucaya, los del Placer y del Medio unidos a los de La Elvira, Río Blanco, Esperanza. La amistad, la barra, las parejas, el ron con coca-cola, las mujeres más bellas del mundo. ¿Cómo no amar bajo ese cielo?

Recuerdo el rito bullicioso del reencuentro de la gran familia en la misa de doce, las empanaditas de La Pamba, el frito, las calificaciones del colegio, el silencio y la triste soledad del domingo en la tarde. Recuerdo la bicicleta y mis amigas en uniforme bailando el vals de las parejas, las serenatas, el paseo interminable en el parque.

Recuerdo que vivía en Popayán, que estaba enamorado y que era verano. Hoy persigo esos recuerdos con una suave sonrisa de nostalgia y un ¿por qué? que se queda sin respuesta.

Vayan con Dios amigos. Entren a su inmortalidad con la misma alegría del verano. Cumplieron Ustedes con gallardía y grandeza la jornada.

Nos queda ahora darle sentido al reto del retorno, cerrar la parábola vital y volver. En palabras de María Cecilia Iragorri darnos la mano y unirnos quienes arrancamos juntos. Yo inicio este proceso respondiendo a la invitación de Guillermo Alberto González y su adorable María Teresa, quienes, junto con las Simmonds, le han puesto el pecho al reto asumiendo parte de aquello que a todos nos correspondía.