EL COLOR DE LA CIUDAD
Lunes 13 de noviembre, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Guido Enríquez Ruiz ha escrito para El Liberal una página sobre el color que debería tener Popayán en su centro histórico. Estos son sus términos:

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El color de la ciudad.
Por: Guido Enríquez Ruiz 
El Liberal, 12 de noviembre, 2000

En la segunda mitad del siglo XX ha habido una preocupación especial por el color que debería tener Popayán en lo que suele llamarse "el sector histórico". Opinan algunos que debería ser una "ciudad blanca"; otros, que debe pintarse de "colores suaves"; otros, que no interesa mucho el color.

Quienes sostienen la tesis del blanco dicen que el estilo de la ciudad exige tal enlucimiento; los de los colores suaves piensan que la estridencia sería mal vista en edificios tradicionales; quienes se muestran indiferentes creen que la "modernidad" debe admitir todo. En términos generales, podríamos decir que cada ciudad tiene, no precisamente su color, pero sí su tono, su matiz, lo mismo que su olor característico, como lo han afirmado, ya hace años, algunos estudiosos en el Viejo Continente.

Alegan quienes defienden la blancura para los muros payaneses que ciertas ciudades y pueblos del Mediterráneo se ven hermosísimos al reflejar el azul del cielo y el azul verdoso de las aguas del llamado Mare Nostrum en cuyas islas y riberas se suelen encalar las paredes de blanco puro. El trópico se prestaría para algo semejante dada la persistencia de su sol y la pureza de su cielo. Pero nuestras ciudades no tienen la misma arquitectura que los pueblos de las islas del Egeo y del Tirreno, y, ni siquiera de las Baleares, metidas en lo más arraigado de las tradiciones españolas.

Hermosísimas son Ibiza, capital de la isla del mismo nombre, Santa Eulalia del Río, San Antonio y todas las aldeas de las calas ibicencas con su blancurano de pintura sino de "mármol", como suelen verse bajo la caricia del sol. Sus formas arquitectónicas no solo soportan el blanco, lo exaltan con maravillosa esplendidez. Las formas arquitectónicas de Popayán, incrustadas en las tradicionales construcciones de nuestras ciudades y pueblos coloniales, no reclaman el blanco como las mediterráneas, lo pueden soportar y no queda mal.

Sin embargo, la tradición payanesa nos cuenta que antes la ciudad estuvo engalanada con diversos colores y tonos y hasta comienzos de este siglo algunas casas de las que rodean el Parque de Caldas tuvieron sobre sus muros pintados algunos paisajes de técnica rudimentaria.

Así lo confirma también la fotografía, que, además, muestra las casas con zócalo de color diferente al resto de los muros. Si no hay exageraciones de mal gusto Popayán puede estar pintada de varios tonos y colores y se puede así ver muy bien.

Pero la preocupación de este momento debe centrarse principalmente en educar para que haya amor y respeto por la ciudad y sus gentes. La ignorancia y la estupidez hace que las calles y parques se conviertan en basureros y que las paredes aparezcan manchadas o con letreros que demuestran solamente la falta de inteligencia y de cultura de quienes los pintan. La limpieza de una ciudad aprestigia a sus habitantes y la hace acogedora y digna de aprecio.

Hagamos de Popayán una ciudad hermosa por su presentación y por el comportamiento de cuantos formamos su población. ... """

Cordial saludo,