EDUARDO CIFUENTES MUÑOZ
Lunes 28 de julio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Eduardo Cifuentes Muñoz, payanés ilustre, ha sido designado Director de la Oficina de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO. Nuestras felicitaciones para él y familia, especialmente para su padre, Eduardo, nuestro condiscípulo de ingeniería en la Universidad de Cauca.

Cordial saludo,

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Cifuentes a la UNESCO
Página Editorial
El Liberal
27 julio 2003

El distinguido jurista y actual Defensor del Pueblo, Eduardo Cifuentes Muñoz, aceptó el cargo de Director de la Oficina de Derechos Humanos de la Unesco-un cargo que por primera vez ha sido creado- y ha renunciado protocolariamente ante el Presidente de la República, a la posición que venía ejerciendo con especial competencia y decoro.

El doctor Cifuentes Muñoz es un payanés con sobresalientes méritos académicos y profesionales que honra a su tierra y a la disciplina académica que escogió como proyecto de vida. Antes de que el Congreso lo eligiera por abrumadora mayoría para encargarse de un oficio con inmensas dificultades provenientes de la situación de conflicto armado por la que atraviesa el país, fue miembro de la Corte Constitucional y la presidió en circunstancias en que su honestidad mental y su idoneidad quedaron a salvo. Por ello entró a la Defensoría con amplio respaldo ciudadano y con el respeto de todos los grupos políticos existentes en Colombia.

El Defensor del Pueblo es ante todo un guardián de los Derechos Humanos. Debe empeñarse diariamente en su defensa y en el señalamiento de las causas de las frecuentes violaciones que se presentan, lo mismo que en la recomendación de medidas de prevención y señalamiento de los actores que incurren en estos delitos. Para ello se necesita que quien ostente la titularidad del alto cargo, sea una figura respetable y acatada en sus decisiones. Todo esto ha sido probado en el caso de Cifuentes a quien la Nación ha visto con presencia activa en los sitios en donde se producen los hechos, lo que en Colombia significa un enorme esfuerzo, puesto que prácticamente el país entero es escenario de una violencia permanente de causas múltiples. Como ejemplo de su buen desempeño, podía darse el caso de Bojayá, algo que conmovió todas las fibras tanto del país como de la comunidad internacional. Allí desde un principio se vió al Defensor apersonándose de la situación, y señalando las graves fallas en los mecanismos de alerta temprana, que hubieran podido evitar la masacre.

Se preocupó el Defensor también por temas cruciales como la violación de los Derechos Humanos en las cárceles colombianas, denunciando procedimientos que atentan contra los derechos fundamentales de los reclusos.

En cuanto al Cauca, su tierra natal, sus esfuerzos se encaminaron a que la región participara activamente de los programas puestos en marcha a nivel nacional. En el delicado problema del Naya, el Defensor personalmente tomó el asunto entre manos y en varias oportunidades se reunió con la comunidad desplazada y señaló culpabilidades y fallas del Estado. Es oportuno señalar, que en el caso del desplazamiento forzado, uno de los más agudos problemas que soporta el país, Cifuentes ha hecho pronunciamientos para que se tome conciencia sobre la gravedad de la situación que ha venido creciendo continuamente sin que aparezcan los mecanismos efectivos para frenar las marejadas humanas que llegan desde las áreas rurales huyendo de la pobreza y la violencia. Son algunas de sus ejecutorias, solo para realzar su tarea y destacar su personalidad.

Deseamos éxitos al doctor Cifuentes en su nueva posición, en la que de seguro podrá seguir trabajando por Colombia y por su tierra. Irá con la conciencia del deber cumplido y manteniendo intactos sus sentimientos de solidaridad con una causa que congrega a su favor a toda la opinión internacional.