EDIFICIOS EN EL CENTRO HISTORICO
Domingo 17 de agosto, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Javier Velasco Mosquera nos envía su articulo sobre los edificios que se construyen en Popayán, para reemplazar los antiguos, que "terminan afectando el perfil de la ciudad" y que según Javier "es necesario que las autoridades reflexionen antes de permitir que esto siga sucediendo pues si es así, muy pronto Popayán será muy diferente a la que todos conocimos". Nuestros agradecimientos a Javier por hacernos conocer sus comentarios.

Cordial saludo,

***

Los edificios en el centro histórico
Por Javier Velasco Mosquera

Desde el triunfo del Cristianismo con la aceptación oficial a partir de Constantino, las instancias religiosas de celebrar la fe y la imagen de Dios fueron tomando fuerza en la sociedad hasta plasmarse con la edificación de los grandes templos.

Es así como a partir del siglo XII, donde nace el estilo gótico como producto de una sociedad dinámica en evolución que ha roto sus vínculos con el feudalismo y que se caracteriza por el crecimiento de las nuevas categorías sociales dedicadas a la artesanía y al comercio, por la consolidación de la autoridad del rey en algunos países como Francia e Inglaterra y por la influencia del Clero, es cuando verdaderamente toma más auge la construcción monumental. La Iglesia, que ya no solo se limita a preocuparse por las almas de los fieles sino que también quiere ser protagonista de la vida ciudadana mediante el uso del poder y los bienes materiales, y los burgueses ricos de las grandes ciudades con sus contribuciones, quisieron sorprender y encantar al mundo con las gigantescas catedrales que dominaran sobre la ciudad y fueran visibles a lo largo y ancho de su entorno.

El respeto por esta tradición se mantiene hasta muy avanzado el siglo XX cuando el modernismo arquitectónico desenfrenado irrumpe con sus grandes edificios que han terminado por ahogar no sólo el entorno inmediato con sus elevadas y desordenadas proporciones, sino aquella tradición que guardaba un gran respeto por lo intangible y que llevaba a destacar las iglesias como puentes entre Dios y el Hombre. Así lo entendieron, aceptaron y nos lo transmitieron nuestros padres desde los albores de nuestra sociedad fundada a la luz de la fe cristiana.

Hoy por hoy, el afán de lucro y la plusvalía, la falta de planeación y de visión por parte del Estado y ante todo, la pérdida indiscutible de los valores espirituales dentro de una sociedad capitalista como la nuestra, han contribuido enormemente a que este cambio se produzca. Tal es el caso de nuestro Centro Histórico en la actualidad a partir del sismo de 1983, donde la proliferación de “edificios” se ha hecho notoria y cada vez más frecuente. Esto quiere decir que el otrora respeto por el Centro Histórico que hizo famosa a Popayán durante varios siglos, se ha ido perdiendo y en manos de los buscadores de oro, llámense empresarios o arquitectos, se gesta, se desarrolla y avanza este cáncer destructor con la triste anuencia de las instituciones que supuestamente son las encargadas de velar por su protección.

La disculpa es que “el edificio se desarrolla hacia el interior del lote y no se ve desde la calle”! El perfil urbano no se construye a partir de la visual del ciudadano; es el resultado de un buen manejo a nivel de conjunto, que responde a un proceso urbano ordenado, armónico y correctamente legislado, que puede ser contemplado desde cualquier ángulo. La ciudad fue concebida dentro de una gran armonía y así se mantuvo y la vimos por años los que aquí nacimos o nos criamos, disfrutándola no sólo al recorrer sus calles sino al contemplarla desde sus cerros tutelares.

La visión del Centro Histórico ha cambiado y es probable que lo siga haciendo en forma desafortunada si no se ejerce un estricto control en su conservación y desarrollo. No se puede seguir permitiendo que se tomen como ejemplo los edificios existentes o se los tome como punto de referencia para definir alturas en la o las manzanas aledañas donde se encuentran. Tampoco se debe escudar en la existencia de algún edificio elaborado con anterioridad, como lo puede ser un teatro, para diseñar y construir un edificio a sus espaldas, previa demolición del mismo. La ciudad merece un mejor trato para que no se perturbe su armonía y así podamos seguir gozando de su inigualable paisaje urbano donde aún se destacan tanto dentro del entorno inmediato como desde su visión en lontananza, los perfiles de sus templos.