LAS CALLES DE POPAYÁN
Lunes 16 de septiembre, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Horacio Dorado Gómez nos recuerda cuáles eran las coordenadas en Popayán. Se necesitaba conocer su gente y su historia. Esta columna la transcribimos de El Liberal del 3 de septiembre, 2002.(Versión Internet). Cordial saludo,

""" ... Las calles de Popayán Por: Horacio Dorado Gómez El Liberal

Iniciemos explicando el por qué del titulo de esta columna. Es sencillo de revelar.

Antes de que existiera la nomenclatura organizada por números, es decir hace muchísimos años y que rige en la actualidad, las calles se denominaban con direcciones "patojas". En aquel entonces, el estilo, era llamarlas por nombres. Algunas aún los conservan esculpidos en placas de mármol en lo alto de cada esquina. Así por ejemplo: Piedra Grande, La Pamba, La Legislatura, El Altozano, Santa Catalina, El Reloj, El Seminario, El Cacho, La Cárcel, La Lomita, La Moneda, La Herrería, Los Bueyes, El Molino, El Empedrado, El Humilladero, El Callejón, El Mascarón, Pandiguando, La Ermita, La Compañía, San Camilo, El Cementerio, El Chirimoyo, Tulcán, El Ejido, la Carnicería, entre otras y que además se podían leer hasta el año pasado en el directorio telefónico, gracias a la tacañería de la editora Publicar.

Además, varios de estos lugares nombrados, gozaban del privilegio de contar con suministros de agua naturales y de excelente potabilidad, a donde la gente recurría para recoger el precioso líquido en cántaros, ollas y vasijas. Bien vale la pena recordar con verdadera nostalgia, entre otros, el Chorrito de la Pamba, el Chorro del Mascarón, el Chorro de Marcoscampo. Las calles de Popayán, se iniciaban a partir del Barrio Bolívar y no daban más allá del Barrio Alfonso López o como se le llamaba comúnmente "los lotes". Y para el lado occidental, comenzando en la Carrera 3ª en la Pamba hasta la "Última lágrima", o sea, en la carrera 17 (hoy intersección de los semáforos ). Al frente, exactamente quedaba ubicada una venta de frito y de licores. En ese sitio se congregaban dolientes y acompañantes de los cortejos fúnebres después del entierro. Allí, se reunían a derramar la "última lágrima" empujada al calor del consolador aguardiente caucano.

Eran otros tiempos, en que se facilitaba también para los carteros la labor de entrega de correspondencia, que de a píe recorrían las calles, trabajando en la Administración Postal y en la empresa "Lansa", líneas aéreas nacionales S.A. ¡Claro! eran las épocas cuando Popayán era chiquito, de familias pobres pero honradas; no existían ni las casas ni las calles numeradas, pero bellas eran sus calles, de balcones florecidos, de portalones abiertos. Gracias a Dios aún los popayanejos raizales conservamos muchas viejas costumbres, incluida la de ubicarnos por los nombres de las calles de la primitiva y querida ciudad.

Todavía un "patojo" se hace entender, así: Para ir a donde doña Chepa, llega a la esquina de Baudilia y como quien va para el parque Mosquera, cruza hacia abajo una cuadra y luego dobla a la derecha, a la mitad de la cuadra, al lado de donde vivía Doña Dora, allí precisamente queda la casa de doña Chepa. ... """