TRAS LAS HUELLAS DE CALDAS
Sábado 11 de junio, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

La historiadora Regina Varona Gaviria y Diego Caldas Varona han dedicado un
espacio especial en seguir las huellas que dejó el Sabio Caldas en su largo y fructífero
andar de estudioso de la naturaleza y la ciencia.

El Liberal del 11 de junio, 2005, nos ofrece un excelente resumen de los trabajos de
investigación que adelantan estos ilustres payaneses.

Nuestras felicitaciones para Regina y Diego..

Cordialmente,

***

Un recorrido seguido por payaneses
El Liberal. 11 de junio, 2005
POPAYÁN


“Mi corazón, este corazón inundado de amor, de gratitud, de admiración es el que ofrezco... El amor siendo vehemente y verdadero puede acaso estar en un momento quieto? ¡no! él es activo y está en continuo movimiento”, son las palabras de Francisco José de Caldas quien dejó un legado de sabiduría para la ciudad y para el mundo.

‘Tras las huellas de Caldas’ es la investigación que están realizando desde el año 2000 la abogada e historiadora Regina Varona Gaviria, junto con su primo Diego Caldas Varona y como su título lo indica están siguiendo los sitios que recorrió Caldas.

Esta investigación inició con una recopilación bibliográfica y un estudio en la primera parte, con la motivación de estos payaneses por reunir la verdadera historia del Sabio pero darse cuenta por sus propios medios y no sólo por los libros.

“Cuando tenía cinco años de edad mi padre Rubén Varona Medina, siempre me hablaba del Sabio Caldas, además me contaba que nosotros estábamos emparentados con él y siempre tuve el sueño de investigar su vida, ahora Dios me dio la oportunidad de hacerlo, por eso estoy realizando este sueño de seguir sus huellas”, comentó la historiadora Regina Varona Gaviria.

En busca de este sueño viajaron a Bogotá, Tunja, Medellín y otras ciudades de Colombia donde buscaron los diferentes archivos existentes sobre el Sabio y así lograr recuperar algunos documentos escritos de su puño y letra, porque el objetivo era encontrar algunos escritos que no son muy conocidos y comenzar a reunir los datos que compondrán su historia.

También han logrado obtener información en Ecuador, especialmente en los archivos de Quito, así como también en ciudades como Ibarra y Cuenca entre muchos otros sitios.

Entre los documentos encontrados han logrado hallar descripciones de las carreteras, en Ecuador, porque Caldas fue de los primeros que trazó las vías de comunicación del Ecuador además de otros escritos sobre botánica e historia.

“A través de este trabajo hemos aprendido a conocer realmente a Caldas porque su labor durante la expedición fue ardua, difícil especialmente en esa época, porque no existían las técnicas, ni los instrumentos necesarios para realizar las investigaciones, si para nosotros que estamos en el 2005 aún es difícil”. Además agrega “existen historiadores que hablan de Caldas con una constitución enfermiza, pero me pregunto cuando voy escalando con tanta dificultad los volcanes que Caldas subió en su momento, que para esto debía tener una constitución física extraordinaria”.

Estos payaneses al seguir las huellas de Caldas visitaron Ecuador, haciendo un recorrido por pueblos pequeños y grandes ciudades, entre las que se encuentra El Ángel, Tulcán, Ibarra, Otavalo, Cutacachi, Cayambe, este sitio además de un nevado, también existe un pueblo con este nombre; transitaron Quito, Ambato, Riobamba, Laso, Latacunga, Cuenca, Saraguro, Loja, Guayaquil, Esmeraldas, San Lorenzo, entre otras.

Pero en su caminar no sólo visitaron los sitios también han escalado volcanes, entre los que está el Cotopaxi con una altura de 5.897 metros, también tienen registro fotográfico de volcanes como Cayambe, Tunhurahgua, Chimborazo, Lliniza, Imbabura, Pichincha, Cayambe, entre otros.

Una de las descripciones que hace el Sabio Caldas con detalle es sobre la laguna de Mojanda, narrando su atractivo, su vegetación y las montañas existentes en su alrededor, “para nosotros fue tan emocionante hallar esa laguna que llorábamos de la alegría, es como volver a encontrarnos con Caldas en la historia y en el tiempo, además comprobamos lo que él decía que debió ser el cráter de un volcán”.

Otro de los sitios que describe el Sabio es Ibarra, pero algo que llamó la atención a los investigadores en los documentos encontrados fueron las narraciones sobre la iglesia de ‘La Merced’, entonces se apresuraron por ubicarla pero se dieron cuenta de una triste realidad, ya no existía por causa de un terremoto ocurrido el 14 de agosto de 1868, lo único que rescataron fue algunos retratos antiguos.

También llegaron a la laguna de San Pablo y según cuenta Varona Gaviria aquí Caldas hacía una descripción de una construcción perteneciente a los Incas que se conservaba en sus orillas, pero al llegar también se dieron cuenta que esto ya no existía, había desaparecido por completo.

De la ciudad de Quito resaltan sus construcciones, como la Catedral que conserva sus columnas externas pero en el interior ha sido reformada, la iglesia de La Compañía se conserva casi en su totalidad al igual que la iglesia de San Francisco en Quito, pieza arquitectónica destacada por los expertos en el tema.

Entre los trabajos que resalta la historiadora está la investigación de Caldas sobre la Quina, conocida como la cinchona o cascarilla que es una planta con propiedades medicinales y servía en el tratamiento de la fiebres terciarias, enfermedad conocida hoy como el paludismo.

Por recomendación de Mutis, se encargó de la clasificación de todas las especies de quina encontradas en el Ecuador, por eso viajó a Loja donde se encontraban la mayor variedad de estas plantas, la cuales eran exportadas para España por su propiedades, este fue uno de sus grandes aportes según cuenta Varona Gaviria en la expedición Botánica.

Amores del Sabio

Según cuenta la historiadora Varona, al visitar Ecuador se pudo enterar que aquí Caldas tuvo una enamorada, Faustina Hidalgo, pero jamás se consolidó ningún amor, y cuando Caldas regresó a Popayán en 1805, para mantener el contacto, Faustina le enviaba documentos que él necesitaba, pero no tienen confirmado ningún tipo de relación afectiva más fuerte.

El amor llegó al Sabio por intermedio del abogado José Agustín Varona cuando le comentó que tenía una sobrina llamada María Manuela Varona con tan sólo 19 años, se conocieron a través de cartas como se acostumbraba en esta época. fue así como después de varios mensajes él quería casarse pero las diferentes ocupaciones no le permitían regresar a Popayán, pues se encontraba viviendo en Santafe de Bogotá, por eso se casaron por intermedio de un poder el 13 de mayo de 1810, y fue Antonio Arboleda quien lo remplazó en Popayán para su matrimonio.

Se conservan las cartas de amor que guardó María Manuela, de este matrimonio nacieron cinco hijos, Liborio María que fue el mayor fallecido a temprana edad, María Ignacia que igualmente falleció al mes de nacida, Ana María, Juliana y Carlota Caldas.

Durante la vida de Caldas se lograron recopilar varios aportes en todas las esferas que manejaba, hasta que fue truncada esta sabiduría a sus escasos 48 años el 29 de octubre de 1916, fusilado por los realista con 8 tiros de fusil de espada y un último en su cabeza.

Un legado de historia

La investigación ‘tras las huellas de Caldas’, sus fotografías, los documentos, plantas y demás materiales que componen este recorrido tiene la intención por parte de estos payaneses de lograr consolidarse en un museo que cuente la vida y obra del Sabio.

Según comenta Regina Varona Gaviria el ideal sería que estuviera en Popayán pero todavía no cuenta con el apoyo ni la aprobación de alguna entidad para ser una realidad, por tanto está trabajando con el museo Caldas de Bogotá, “es muy triste comprobar lo que decía Caldas, que el no era profeta en su tierra y hasta ahora podemos decir que en Popayán todavía no existe algún tipo de apoyo para resaltar su labor y trabajo de años, lo que no pasa en otras ciudades y países que si abren las puertas y la ciudad de origen las cierra”.

Además comenta “uno de los sueños que tengo y quiero hacer parte de esta investigación es obtener la autorización del Ministerio de Cultura para sacar Panteón de los próceres el cráneo del Sabio y reconstruir su rostro, para saber realmente como era”.

Finalmente luego de todos los años que han trabajado y los que según la historiadora faltan, tienen planeado plasmar un libro que relate la historia de Caldas y se pueda recuperar sus huellas después de casi 200 años.