LA CACICA GAITANA
Miércoles 21 de marzo 2001
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

La historia de la Cacica Gaitana, es cruel, despiadada y triste.

Con la orden de fundar un asentamiento de españoles en la provincia de Timaná, Pedro de Añasco (primer alcalde de Popayán) logró establecer relaciones amistosas con los pueblos de paeces y yalcones circunvecinos, hacia 1538. Sin embargo, este conquistador modificó radicalmente su actitud, cuando regresó a la región acompañado de más españoles para establecer definitivamente la población proyectada. La nueva actitud de Añasco causó rechazo entre los indígenas, quienes empezaron a hacer demostraciones de rebeldía frente a sus exigencias.

Una de ellas salió a relucir cuando ordenó presentarse al hijo de una señora viuda, obedecida por gran número de vasallos y emparentada con los más principales de ellos, que fue conocida con el nombre de Gaitana. El joven no se presentó con la celeridad que Añasco deseaba, por lo cual lo hizo prender y quemar vivo en presencia de su madre, cuyos ruegos no fueron escuchados. La cacica, impotente ante la muerte de su hijo, buscó el apoyo de los dirigentes paeces, piramas, guanacas y yalcones para tomar venganza del español. Más de seis mil yalcones y otros tantos guerreros de los demás cacicazgos atacaron a los españoles y tomaron preso a Añasco.

Entonces, la Gaitana ejecutó en él los tormentos ideados por una madre que nunca pudo perdonar a quien hiciera morir a su hijo abrasado por las llamas. Le sacó los ojos y le perforó debajo de la lengua para pasarle una soga, de donde lo llevaba tirado de pueblo en pueblo y de mercado en mercado, mostrándolo a todos. Al morir, su cuerpo fue exhibido como trofeo y allí hombres y mujeres entonaron cantos en los que relataban los hechos. Los indígenas, unidos contra el invasor, habían vencido a Añasco y a sus hombres.

Cordial saludo,