BLANCA MARGARITA ARROYO ARBOLEDA 
Sábado 4 de noviembre, 2000
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Federico y Pedro Agustín Roa Arboleda, han tenido la amabilidad de enviarnos la siguiente reseña que han preparado acerca del fallecimiento de su querida tía abuela materna, Blanca Margarita Arroyo Arboleda, a la que nos habíamos referido en nota del 24 de octubre pasado.

""" ... Blanca Margarita Arroyo Arboleda 
Sembranza biográfica y anecdótica
Preparada por: Federico y Pedro Agustín Roa Arboleda
Bogotá, 4 de noviembre, 2000

El pasado lunes 23 de octubre entregó su alma al Señor, Blanca Margarita Arroyo Arboleda, digna representante de una generación de payaneses que se extingue con el paso del tiempo, pero cuyo recuerdo se perpetuará en nuestra memoria.

Blanquita, como era por todos conocida, nació en Popayán. Su nacimiento quedó registrado, como el de tantos otros miembros de la familia Arroyo, en el denominado "Libro de Familia" que hoy se conserva con devoción en Bogotá, y que contiene hasta nuestros días la memoria genealógica y anecdótica de la familia, iniciada de manera manuscrita en 1807 por el prócer don Santiago Pérez de Arroyo y Valencia. A continuación se transcribe lo registrado en esa fecha, en la página 25 del libro: "El 5 de enero de 1918 nació el décimo hijo de Pepe y Sofía, a las nueve y media de la mañana. Se le impusieron los nombres de Blanca Margarita y fueron sus padrinos Luis Caicedo Arroyo y Natalia Arboleda Quijano, tía carnal de la niña. La bautizó en la casa el Ilustrísimo Señor Arzobispo Manuel Antonio Arboleda y Scarpetta. (Fdo) Beatriz Arroyo Díez"

("Libro de Familia". Libro manuscrito inédito. Santiago Pérez de Arroyo y Valencia; Popayán, octubre 4 de 1807. 402 páginas)

Sus padres, don José Antonio Arroyo Díez y doña Sofía Arboleda Quijano, habían formado un hogar ejemplar en Popayán el 12 de octubre de 1898, y se afincaron en la que durante trescientos años fue la casa de habitación de los Arroyo (actual sede del SENA-Cauca, Calle 4 No. 2-80). Blanquita, al igual que sus hermanos, pasó su infancia y su adolescencia en su ciudad natal, rodeada del ambiente propio de quienes crecieron amando la tradición, en medio de una profunda fe católica y un marcado apego a los valores.

Nunca presumió de sus orígenes, que eran bien preclaros, mas cuando hacía referencia a sus ancestros evocaba con emoción las hazañas de quienes tributaron su vida en beneficio del país. Torres, su tatarabuelo materno; Arroyo, su bisabuelo paterno; Caldas, su tío tatarabuelo, eran parte de esa galería de hombre ilustres que con su sangre legaron en sus descendientes la grandeza de la raza caucana.

Dotada de una arrolladora simpatía y de una energía desbordante, Blanquita Arroyo se caracterizó por el empeño que ponía en las labores que realizaba. Su exquisito gusto la hizo por muchos años convertirse en una de las personas más expertas y conocedoras en el difícil arte de la culinaria, gusto que compartía con su hermana Sofía Dolores Arroyo vda. de Arboleda (1908-1982). De ese gusto nació el postre "Noel", una deliciosa combinación de bizcochuelo remojado en café con almendras, que fue -entre muchos otros platos- una de sus más innovadoras creaciones gastronómicas.

Repartió su vida entre Popayán y Bogotá, rodeada siempre del cariño de sus numerosos sobrinos carnales y sobrinos nietos, que veían en ella a una persona siempre dispuesta a escuchar y a apoyar de manera incondicional. Su trato cordial no se limitó de manera exclusiva a sus seres queridos, pues siempre departió con las personas con gran confianza y amabilidad, sin distingo alguno. Su vocación altruista, unida a una genuina generosidad, la llevaron a pertenecer por largos años a la Sociedad de San Vicente de Paúl y a la Legión de María, desde donde propagó y practicó la caridad, así como la devoción al culto mariano.

Durante toda su vida contribuyó en grado sumo y con singular devoción a la realización de la celebración anual de la Fiesta de San Antonio de Padua, en el Templo de San Francisco de Popayán, cuya Cofradía -fundada en los albores de la colonia por doña Juana del Campo y Larrahondo- administró su hermana Sofía Dolores durante gran parte del siglo XX, en su calidad de Síndica de la Cofradía de San Antonio de Padua, tradición que hoy continuamos y conservamos sus nietos. La fiesta vivió su época de esplendor durante el siglo XVIII, cuando don Pedro Agustín de Valencia y Fernández del Castillo (1711-1788) donó la nave lateral y la campana de bronce de la iglesia de San Francisco para el culto del santo. El futuro de esta centenaria celebración es, por consiguiente, un compromiso de sus actuales poseedores para honrar la memoria de quienes, como Blanquita Arroyo, buscaron proyectar hacia el futuro la riqueza espiritual de una tradición cristiana.

Una muerte tranquila pero repentina y del todo inesperada, se ha llevado a Blanquita Arroyo para siempre. Descanse en paz su alma y permanezca por siempre su recuerdo inolvidable entre quienes tuvimos el privilegio de tenerla cerca de nosotros."

Federico Roa Arboleda, federoarbol@altavista.com

Pedro Agustín Roa Arboleda, roarboleda@yahoo.com

Bogotá D.C., 4 de noviembre de 2000

* Invitación:

Tenemos el honor de invitar a todos los amigos y relacionados de

BLANCA MARGARITA ARROYO ARBOLEDA

a la Misa que, por el eterno descanso de su alma, se llevará a cabo en la Capilla de los Santos Apóstoles del Gimnasio Moderno de Bogotá (Carrera 9 No. 74-99) el sábado 18 de noviembre de 2000 a las 4:00 p.m.

Así mismo, agradecemos tenerla presente en sus oraciones. ... """

Cordial saludo,