BIO-LENCIA Ltda
Domingo 3 de septiembre, 2000 
De: Mario Pachajoa Burbano

Payaneses ilustres:

Gustavo Wilches-Chaux, ha hecho un paréntesis en su diario trajinar y nos ha enviado un interesante trabajo que nos lo describe así : "Te mando un "cuento" (entre comillas porque es poco ortodoxo) que espero sea de interés)" , cuento que deseamos compartir con ustedes. Esta encabezado por una dramática foto que se puede ver utilizando los hipervínculos que contiene el cuento. Gustavo, entre otras muchas cosas, está trabajando, como nos lo cuenta él mismo "en la producción de unos videos sobre derechos humanos, que tratarán de que, por lo menos, se logren acuerdos humanitarios entre los bandos combatientes para hacer menos bárbara la guerra en este pais y para facilitar el camino hacia una paz que ojalá la siguiente generación pueda disfrutar". Muchas gracias a Gustavo y hé aquí su cuento:

BIO-LENCIA Ltda.
Por: Gustavo Wilches-Chaux

Corría el año 2001, y corría tan rápido que nos había dejado atrás a muchos miles de colombianos, que todavía cargábamos sobre la espalda las deudas adquiridas en el siglo pasado.

Habrían pasado como cinco minutos después de las tres de la tarde, y yo me encontraba absorto en el computador sobre mi escritorio de redactor de periódico de provincia, cuando en el radio que tenía encendido a mi lado, dieron la noticia de que el presidente de una compañía multinacional productora de cigarrillos había sido secuestrado en Bogotá, por un grupo armado que había tomado por sorpresa al equipo de seguridad de la empresa y había irrumpido en su despacho, y que hacía una serie de exigencias "extrañas" (calificativo que utilizaba el reportero de radio) como requisito para liberarlo.

Instintivamente miré hacia el televisor sin volumen situado a mi espalda, en una esquina de la sala de redacción del periódico, en el cual pasaban los últimos segundos de un "EXTRA" que había interrumpido la programación infantil de esa hora. Corrí hasta el aparato para subirle el volumen. El periodista, que transmitía desde el exterior de la compañía tabacalera en donde se había producido el secuestro, informaba que habría más detalles de la "noticia en curso" en el noticiero de las siete de la noche.

Alcancé a oír fugazmente una mención a un video que había hecho llegar "el grupo terrorista" a la sede del noticiero, e inmediatamente recordé haber visto, unos minutos antes, sobre el escritorio de la secretaria del Director del periódico, un cassette que alguien había dejado en la portería ese mismo día por la mañana, pero que hasta ese momento no había llamado la atención de nadie.

Corrí hacia la Dirección y, efectivamente, sobre el escritorio de la secretaria, se encontraba un cassette VHS. Me informó que lo tenía allí para entregárselo al Director cuando llegara al periódico más tarde.

Le conté la noticia que acababan dar en la televisión y en el radio, y entramos juntos a la Dirección, en donde había un televisor y una videograbadora.

En la etiqueta lateral del cassette solamente aparecía, escrita en computador, la palabra "ADVERTENCIA", pero cuando uno sacaba la cinta de la caja, en la etiqueta sobre la tapa plástica, aparecía un letrero más largo, en mayúsculas:

"ADVERTENCIA: SEMBRAR Y PROCESAR TABACO ES PELIGROSO PARA SU SALUD"

Sobre la etiqueta había una especie de logotipo en tonos verdes, también impreso en computador, con un nombre como de empresa:

BIO-LENCIA Ltda.

Era un cassette convencional para dos horas, pero solamente había cuarenta o cincuenta minutos grabados.

Durante el primer minuto aparecían las barras de calibración y después el mismo logotipo en tonos verdes que había en la etiqueta.

Después, sentados frente a una mesa y delante de una tela muy grande con el logotipo pintado, aparecían un hombre y una mujer, ambos jóvenes, cuyo aspecto para nada hacía sospechar que fueran guerrilleros o terroristas: cualquiera habría podido pensar que era la grabación de un curso televisado de jardinería.

La mujer decía que, con toda seguridad, para cuando los medios de comunicación se interesaran en el video que les habían hecho llegar, ya estarían enterados de la retención del presidente de la empresa tabacalera.

Después aparecía en pantalla la imagen de un niño indígena fumando, y una voz de hombre en off, posiblemente el que acompañaba a la mujer en el video, comenzó a leer datos, según él, tomados de un informe oficial del Banco Mundial sobre los riesgos que para la humanidad representa el uso del tabaco.

Decía, para empezar, que de continuar las tendencias actuales, quinientos millones de personas, la mayoría de los cuales hoy son niños y adolescentes, morirán en los próximos años debido a enfermedades relacionadas con el cigarrillo, y que bastaría una acción decidida de los gobiernos para evitar ese "genocidio". Sin embargo, decía el hombre, los gobiernos no estaban actuando de manera firme en tal sentido.

Luego se veía un video corto del Banco Mundial y de la Organización Mundial de la Salud, que reafirmaba el mensaje, y mientras la voz del hombre informaba el sitio de Internet de donde se podía "bajar" ese video, la cámara enfocaba un monitor de computador conectado a Internet mientras cargaba la siguiente dirección:

http://www1.worldbank.org/tobacco/index.htm

El hombre seleccionaba un hot link y aparecía en la parte superior de la pantalla del computador una dirección larguísima, que conducía a un boletín de prensa del Banco Mundial, del cual la mujer llamaba la atención sobre los siguientes datos:

· Aproximadamente 1.100 millones de personas fuman en el mundo y se espera que para el año 2025 esa cifra se haya incrementado a más de 1.600 millones.

· Cada día entre 80 y 100 mil jóvenes se convierten en fumadores habituales.

· Se espera que para el 2023 la principal causa de mortalidad en el mundo sea el tabaco, que ocasionará diez millones de muertes anuales, la mitad de las cuales afectarán a personas entre los 35 y los 69 años. Según especialistas del Banco Mundial, el 70 por ciento de esas muertes tendrán lugar en países en desarrollo y superarán al número total de muertes causadas por el SIDA, la malaria, la tuberculosis y las complicaciones del embarazo.

También citaban cifras del Banco Mundial, según las cuales en 1990 las pérdidas en el mundo por problemas de salud y reducción de productividad debido a enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, ascendieron a 200 mil millones de dólares, es decir, a algo así como quinientos billones (un cinco seguido de catorce ceros) de pesos colombianos de finales del año 2000.

En una tercera página web, decían que anualmente se fabrican en el mundo mil cigarrillos por cada hombre, mujer o niño que habitan el planeta, y que el consumo tiende a incrementarse en un dos por ciento cada año. Y luego remitían, entre muchas otras, a la dirección de una página de la Cruz Roja de las Canarias

http://www.scs.rcanaria.es/infosalud/cruzroja/fumar.html

en la cual exponen minuciosa y didácticamente los peligros a que se exponen los fumadores activos y pasivos por acción del alquitrán, la nicotina, las sustancias irritantes y el monóxido de carbono.

Yo comprobé después en mi computador que las direcciones y las fuentes que citaban en el video eran verdaderas.

El hombre aparecía nuevamente en pantalla, y citaba todas las medidas que recomendaban los organismos internacionales para frenar el consumo del tabaco, la principal de las cuales era la suspensión de la publicidad de cigarrillos. A continuación presentaban una filmación de dos vehículos-vallas con 32 monitores de televisión cada uno, recorriendo una zona de Bogotá frecuentada por adolescentes. Los vehículos promocionaban cigarrillos Marlboro. En la esquina inferior derecha de la pantalla aparecía la fecha en la cual la filmación había sido hecha: correspondía a la semana pasada. La mujer destacaba el hecho como una muestra de la ausencia de compromiso de los gobiernos, y en particular del gobierno de Colombia, para frenar lo que ellos ya habían denominado "genocidio".

Después, en el video, aparecían nuevamente el hombre y la mujer, pero en un laboratorio, rodeados de frascos y de plantas de tabaco. Se reafirmaba la impresión inicial en el sentido de que más que el video de un grupo terrorista, parecía un curso de jardinería.

Pero ahora, el tono y la expresión de los protagonistas eran de verdad amenazantes.

El hombre iba mostrando frascos y cajas de Petri marcadas con nombres en latín, mientras, luego de decir cada nombre, gritaba, como quien "canta" lotería: "¡Virus!", "¡Hongo!", "¡Bacteria!", "¡Nemátodo!".

Entre todos esos nombres, yo, que no conozco nada del tema, sólo reconocí el Fusarium oxysporum, al cual le añadían la palabra nicotianae. Me acordaba, por supuesto, del debate que cada día es más candente, por la utilización de ese hongo contra los cultivos "ilícitos" en Colombia.

Cuando el hombre terminó su enumeración, la mujer dijo a la cámara que ese laboratorio se encontraba fuera del país, pero que poseían la cantidad suficiente de las especies mencionadas y los métodos de dispersión necesarios, como para infectar y erradicar todas las plantaciones de tabaco existentes en Colombia. Añadió que eran conscientes de los daños que esas armas biológicas "así se refirió de manera expresa a esas especies- podrían causar en otros cultivos, pero que estos no serían ni mayores que los daños que el consumo de tabaco le estaba causando a la humanidad, especialmente a los jóvenes, ni más graves que los perjuicios que estaba ocasionando en los cultivos "legales" o "lícitos" la utilización de armas biológicas en Colombia. Aún sin ser uno experto, quedaba claro, por los nombres, que muchos de esos virus y hongos, como Rhizoctonia solani afectaban también a productos alimenticios como la papa y el tomate.

La cámara retornaba nuevamente al hombre y a la mujer en la mesa frente al letrero BIO-LENCIA Ltda.

El hombre anunció que la mujer procedería a leer la lista de exigencias que deberían comenzar a cumplirse de manera inmediata, no como requisito para la liberación del empresario (pues su retención había sido solamente un mecanismo para atraer la atención de los medios y en pocos días el empresario estaría de regreso a su casa sano y salvo: por eso su grupo era explícito en que hacían uso de la bio-lencia sólo de manera limitada), sino para evitar que en 24 horas comenzara la difusión de esas especies en los cultivos de tabaco.

"Primero", decía la mujer leyendo de una hoja. "Este video debe presentarse por todas las cadenas de televisión estatales y privadas, incluyendo las regionales y locales".

"Segundo: Todos los vehículos-vallas destinados a publicitar cigarrillos deben transmitir de manera permanente este video, y la propaganda de cigarrillos en vallas, revistas, televisión, radio o cualquier otro medio, debe sustituirse de manera inmediata por mensajes que difundan los datos de la Organización Mundial de la Salud y del Banco Mundial sobre los efectos individuales y sociales del consumo del tabaco, al igual que sus recomendaciones para eliminarlo".

"Tercero: El Gobierno, el gremio de los tabacaleros y las empresas importadoras o fabricantes de cigarrillos, tienen un plazo de quince días para acordar una estrategia para erradicación manual o mecánica y de sustitución de cultivos de tabaco por otros productos, previa compensación a los pequeños cultivadores".

"Cuarto: El Estado colombiano tiene el mismo plazo para hacer efectivas, sin más dilaciones, las medidas sugeridas por los organismos internacionales para desestimular radicalmente la siembra y el consumo de tabaco, especialmente entre los jóvenes y los niños".

"Suponemos", decía la mujer, "que el Banco Mundial que entiende la justicia de nuestra causa y que sabe la importancia de lo que estamos exigiendo, debe poseer recursos disponibles y suficientes para financiar esa estrategia".

"Antes de terminar el día de mañana", intervino el hombre nuevamente, "en algún lugar de Colombia se verán los efectos de una aspersión demostrativa de Cercospora o de cualquier otro agente patógeno de similares características en un cultivo de tabaco. Los daños no serán inmediatos, pero queremos dejar constancia de nuestra capacidad para atacar con estas armas biológicas cualquier cultivo".

Así terminaba el video, con un agradecimiento en tono irónico a la Organización Mundial de la Salud y al Banco Mundial por la información aportada, al tiempo que advertían que ninguna de esas dos organizaciones poseía relación alguna con el grupo BIO-LENCIA Ltda., que se definía a sí mismo como "una organización de carácter filantrópico que utiliza la biología, la ingeniería genética y en general la tecnología de punta, como herramientas para mejorar la calidad de vida de los seres humanos y como medios de lucha".

Los noticieros de esa noche le dedicaron mucho menos espacio del que hubiera podido esperarse, a un hecho que consideraban más una manifestación de excentricidad que una amenaza que pudiera tomarse muy en serio. Los reporteros, además, no sabían muy bien a quien entrevistar, si a los organismos de seguridad o a las instituciones fitosanitarias o a las autoridades ambientales. El secuestro del presidente de la empresa tabacalera era apenas uno más de los miles que se registran cada año en Colombia, por lo cual, aparte del toque insólito de las exigencias de sus captores, no revestía novedad especial para los medios.

El siguiente día no sucedió nada de lo anunciado, lo cual confirmó la sospecha de que más que una amenaza seria, se trataba de la aventura publicitaria de unos radicales excéntricos, enervados seguramente porque sus compañeros de trabajo les fumaban encima. Tres días después, sin embargo, se reportó el brote de un hongo en una plantación de tabaco en Santander, que una semana antes había sido revisada por agrónomos de CORPOICA en una visita rutinaria, sin que hubieran detectado manifestación alguna de la plaga.

Y al día siguiente, otros dos brotes, uno del hongo Sclerotium rolfsii y el otro de Botrytis en sendas plantaciones ubicadas en dos regiones diferentes de Colombia.

El empresario fue liberado y de algún modo que no supo explicar, regresó a su casa, atontado y con amnesia parcial producida, según él, "por algo que había fumado", para enterarse de que dos de los vehículos-vallas que le hacían publicidad a su marca de cigarrillos, habían sido volados al mismo tiempo en distintos lugares de Bogotá, luego de que hombres (¿o mujeres?) encapuchados, habían hecho salir a los conductores.

Las autoridades, los empresarios del tabaco y los medios de comunicación, se dieron cuenta entonces de que el asunto como que de verdad iba en serio. Los funcionarios del Banco Mundial y de la Organización Mundial de la Salud, se apresuraron a reconfirmar que, en efecto, sus instituciones no tenían nada que ver con el grupo terrorista, y desautorizaron el uso de la información contenida en sus páginas web para justificar esas acciones "contra la economía, la propiedad y la paz de Colombia". Aceptaron, sin embargo, la veracidad de los datos presentados.

Un funcionario del Banco admitió en un reportaje (mientras se fumaba nerviosamente un cigarrillo importado) que las medidas propuestas por esos organismos para frenar el incremento en el consumo de tabaco, "no han arrojado los resultados esperados, porque se oponen a intereses económicos demasiado poderosos y con muchos tentáculos".

Altos funcionarios públicos, civiles y militares, condenaron los actos terroristas, y varios jerarcas eclesiásticos aprovecharon para hacer resonar nuevamente su voz atronadora, en el sentido de que las armas biológicas y en general la biotecnología, iban en contra de la Voluntad Divina y representaban un peligro para el ser humano, como lo demostraban los acontecimientos de la última semana.

El señor Presidente de la República les aseguró a los empresarios del tabaco, desde los cultivadores del producto hasta los importadores y distribuidores de cigarrillos, que contaban con todo el respaldo de las autoridades para desarrollar pacíficamente su negocio "en ejercicio de la libertad de empresa que consagra y defiende la Constitución Nacional". E hizo un llamado a la comunidad internacional para unificar esfuerzos, con el objetivo de frenar el uso de armas biológicas, bajo cualquier circunstancia, "porque no solamente ponen en peligro la salud humana, sino también la integridad y la diversidad de los ecosistemas, también protegidas por la Carta Magna".

Aprovechó también para reafirmar que actos tan demenciales como la utilización de especies biológicas para combatir el tabaco, más que a los grandes empresarios del negocio, afectaban a los pequeños campesinos cultivadores, "lo cual provocará nuevos desplazamientos desde el campo hacia las zonas urbanas, lo cual para mi gobierno resulta inaceptable".

El jefe de Estado nos hizo notar a sus televidentes y gobernados, que a pesar de que se contagiaran con "las plagas terroristas" todos los cultivos de tabaco en Colombia, el negocio seguiría en auge, pues no dependía de los campesinos colombianos, sino de extendidas y poderosas redes internacionales. "Terroristas elitistas", llamó el Presidente a los autores de esos atentados biológicos, sin precedentes en el mundo y menos en Colombia.

El gobierno de los Estados Unidos reasignó temporalmente a algunos de los científicos y técnicos que se encontraban asesorando a las autoridades colombianas para la fumigación de cultivos ilícitos con el hongo Fusarium, para que indicaran distintas maneras de contrarrestar los actos terroristas de ese grupo de fanáticos. "La ciencia y la tecnología deben estar al servicio de los campesinos y del desarrollo, no en su contra", afirmó un vocero gubernamental autorizado. "Mientras el negocio del tabaco y sus derivados sea legal, nuestro gobierno tiene el compromiso de ayudar a protegerlo. De ese negocio dependen, además, los ingresos económicos y por ende la subsistencia de muchos miles de familias norteamericanas y colombianas", remachó otro vocero.

Los atentados biológicos contra los cultivos de tabaco no continuaron, como tampoco las voladuras de los vehículos-vallas, aunque tampoco se supo nunca quienes habían sido sus autores, ni nunca los organismos de seguridad nacionales ni la INTERPOL, lograron dar con el paradero del hombre y de la mujer que aparecieron en el video, a pesar de que sus rostros circularon ampliamente y durante varios meses por Internet y por todas las cadenas noticiosas internacionales. Incluso los no fumadores nos alegramos de que la bio-lencia hubiera, de verdad, sido limitada, y de que allí hubiera parado el asunto "terrorista", pero también "y por eso mismo- nos alegramos de que no los hubieran agarrado.

Siguió corriendo el año 2001, y muchos miles de colombianos seguimos tratando de alcanzarlo. Pero como que no dábamos. Como que tanta fumadera y tanta incoherencia nos habían afectado los pulmones y las entendederas.

Cordial saludo,