BEMOLES
Martes 2 de abril, 2002 
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Gilberto Saa Navia ha tenido la deferencia de enviarnos un artículo con comentarios sobre la Misa Patoja, cuyo estreno mundial fue el Jueves Santo en Popayán. Nuestros agradecimientos a Gilberto. Cordial saludo,

B E M O L E S
LA MISA "PATOJA"
Por: Gilberto Saa Navia

En Popayán el Jueves Santo fué el estreno mundial de la "Popayanmesse" o "Misa Patoja", y el sábado pasado en el Teatro Municipal de esta ciudad se ofreció a los caleños la oportunidad de escuchar esta polémica obra, compuesta por Diego María Arenas . En la capital del Cauca se quedaron por fuera del Teatro Municipal decenas de personas por falta de cupo y en Cali hubo lleno completo.

Hace bastantes meses me llamó Alvaro Thomas, arquitecto payanés, a contarme sobre el proyecto que tenían en mente con Edmundo Mosquera, desde antes de la muerte de éste eximio personaje, y de paso a mencionarme que se estaba levantando unos pesitos entre los amigos para poder aterrizar la idea. No solo le dió forma a esa quimera , sino que demostró que cuando hay ganas y liderazgo , las puertas se van abriendo. Pero hay que tocar para que se abran y no sentarse a clamar, "es que aquí no se puede hacer nada".

Amparo Sinisterra de Carvajal, como presidente de Proartes apoyó decididamente la idea y se encargó de la producción de la obra, que como bien dice ella en la presentación del programa "es un homenaje de Cali a Popayán" ciudad que significa para los colombianos la infancia de la Patria".

Sobre la "Misa" así entre comillas se pueden decir muchas cosas y ojalá existan en los próximos dias, hartas opiniones escritas sobre el tema , para enriquecer el debate. Empecemos por el final: nunca había escuchado una algarabía tal en el vestibulo del Municipal de Cali después de una obra musical. Había una sensación distinta, comentarios disímiles, interpretaciones encontradas, amalgamadas por la excitación ante lo que se acababa de escuchar.

Los programas, muy bien documentados; ambientan al epectador sobre lo que va a ocurrir en el escenario. Desafortunadamente el tamaño de la letra y la iluminación del teatro, atentaron contra su lectura. El inicio, especialmente para los payaneses-, es estupendo; la alegoría a una de las tradiciones mas importantes de las procesiones, el paseo del maní, es bien logrado, con el ingreso de los integrantes del coro a traves del teatro , hacia el escenario, como inquietos emisarios de lo que vendrá.

Los instrumentos de percusión para el acompañamiento del coro, con la marimba o xilófono como única fuente melódica , parecen escogidos , para un fácil y económico montaje de la obra. Son todo un acierto. Se pudo apreciar el trabajo serio de Gustavo Jordán y sus alumnos. Especialmente destacados los arpegios repetitivos en el Gloria que sirven de base a la expresion de las voces y las escalas que complementan el festivo "Finale".

Alberto Guzmán logró excelente resultado con el coro, en una obra moderna, apartada de los acordes y modulaciones tradicionales, con muchas dificultades de afinación e interpretación. Importante papel cubre el narrador, quien aporta la posibilidad de identificar las partes del ordinario de la misa, cuyos textos profanos no tienen nada que ver con la liturgia católica.

El mejor resumen lo ofrece el propio compositor, quien afirma que "este canto de Esperanza y Paz de alguna manera recuerda la unidad y diversidad de un tamal". Sin duda es un gran esfuerzo de muchas personas, que vale la pena aplaudir, mas cuando en estas tierras, este tipo de creación es absolutamente exótica

GILBERTO SAA NAVIA, Cali, marzo 31 de 2002.