SEBASTIAN DE BELALCAZAR
Domingo 2 de noviembre, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Sebastián de Belalcázar, fundador de Popayán, es una de las siete personas más relevantes que ha dado el pueblo de Belalcázar, España, a lo largo de su historia, según el libro de Joaquín Chamero Serena del cual reproducimos apartes sobre el Conquistador Belalcázar.

Cordial saludo,

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PERSONAJES HISTORICOS DE BELALCAZAR
SEBASTIAN DE BELALCAZAR
Por: Joaquín Chamero Serena

Su nombre era Sebastián Moyano. Aunque no hay certeza absoluta sobre su fecha de nacimiento, puede considerarse el año 1490 como el más probable y aproximado. ació en el seno de una humilde familia belalcazareña. Quedó pronto huérfano y pasó los primeros años de su vida dedicándose a las labores del campo, bajo la tutela de un hermano mayor. Con el tiempo fue tomando la determinación de embarcarse a la recién descubierta América y consiguió hacerlo en una expedición que hacia allí partió en el año 1514. Dicha expedición fue preparada por Pedrarias Dávila, por orden del rey Fernando el Católico, y en ella iba una gran cantidad de labradores con la misión de cultivar la tierra en el nuevo mundo.

Una vez en América, Sebastián Moyano comenzó a mostrar habilidad en labores distintas a las del campesinado. Se le encargaron tareas de localización de poblados indios y búsqueda de alimentos, que realizó con éxito. Pronto comenzó a realizar misiones en las cuales le era asignado un cierto número de hombres bajo su mando. Al llegar a Panamá, y en reconocimiento a sus servicios, Pedrarias concedió a Sebastián de Belalcázar unas tierras en las cuales comenzó a dedicarse a la agricultura. En esta etapa conoció a Francisco Pizarro y a Diego de Almagro, con los cuales entablaría una gran amistad. Se trasladó posteriormente, y acompañado de nuevo por Pedrarias, a Nicaragua. Allí permaneció durante 7 años y acumuló una gran fortuna, dedicándose a la ganadería y la agricultura.

Estando en Nicaragua recibió una petición, de Francisco Pizarro, para colaborar en la conquista del Perú. Belalcázar compró y equipó con armas y hombres dos naves y se reunió con Pizarro, tomando parte bajo su mando en la campaña de la isla de Puná. Allí tuvo una destacada actuación como jinete. Sebastián de Belalcázar figura como uno de los mejores caballistas durante el período conquistador.

Pizarro y Belalcázar, bajo mando del primero, realizaron diversas misiones, como la fundación de la ciudad de San Miguel de Piura o la captura del caudillo Atahualpa. Posteriormente, Belalcázar emprendió una campaña contra los incas Rumiñahui y Zopozopagua, en la cual se registraron diversas batallas y escaramuzas, y que terminó con la conquista de la ciudad de Quito por parte del belalcazareño, en el año 1534. Después de unas tensiones que se produjeron entre diversos conquistadores, en relación a Quito, y tras resolverse estas, Belalcázar consolidó el asentamiento y fundación de la que pasaría luego a conocerse como San Francisco de Quito.

Tras ser eliminada la resistencia de los dos jefes incas antes mencionados, Belalcázar envió a uno de sus capitanes a conquistar la ciudad de Pasto. Tras dicha conquista, el belalcazareño puso los cimientos de lo que sería Santiago de Guayaquil. Pronto llegó a su conocimiento la leyenda de El Dorado y no tardó en marchar hacia su descubrimiento y conquista. Reunidos las fuerzas y los hombres necesarios, Belalcázar se dirigió a Bogotá en una dura travesía que causó bajas debido a las extremas condiciones climáticas de las sierras nevadas que dividen los valles del Cauca y del Magdalena. En 1535 llegó a Popayán, tras diversas escaramuzas con los indígenas, en las cuales consiguió joyas y oro como botín. Posteriormente, en 1536, fundó Santiago de Cali. Tras esto se dirigió a Popayán, para llevar a cabo su fundación oficial. Por esta época se producían continuos ataques por parte de los indígenas y Sebastián de Belalcázar se empleó con dureza y crueldad en el castigo de aquellos que conseguía capturar, según diversas fuentes.

Reunió luego un ejército de hombres, en 1538, y marchó en dirección a Oriente, continuando su búsqueda de El Dorado. Realizó en su trayecto diversas fundaciones. En Colombia, dentro del Nuevo Reino de Granada, coincidió con otros dos conquistadores (Nicolás Federman y Gonzalo Jiménez de Quesada) produciéndose unas tensiones entre ellos a la hora de determinar cuales eran los territorios que pertenecían a cada uno. Acordaron viajar a España para que el rey fijase los límites territoriales. Antes de marchar, fundaron juntos Santa Fé de Bogotá. Belalcázar, junto a los otros dos capitanes, llegó a España en 1540. Allí, una vez valorada su trayectoria en la conquista americana, le fue concedida la credencial para crear, separada de la jurisdicción de Pizarro, la gobernación de Popayán, de la que fue nombrado Capitán General y gobernador.

Tras regresar a su nueva jurisdicción, con los poderes recibidos de la corte, y después de diversas vicisitudes que padeció en el viaje de regreso desde España, Belalcázar fue requerido para ir a Perú a colaborar en la resolución de ciertas disputas surgidas entre diversos conquistadores. Comenzó en esta época, a partir de 1542, una etapa llena de litigios entre los propios españoles y también de rebeliones contra la corona, como la protagonizada por Gonzalo Pizarro, que a punto estuvo de costarle la vida al belalcazareño al ser derrotado y herido en una batalla en la que se posicionó al lado de la corona. Le fue perdonada la vida y pudo regresar a Popayán. Dos años más tarde, en 1548, Belalcázar colaboró en la batalla en la cual el rebelde Gonzalo Pizarro fue derrotado por fuerzas leales a la corona, cerca de Cuzco.

Tras estos hechos Sebastián de Belalcázar regresó a su gobernación pero, al llegar allí, se vió acusado de diversos delitos de diferente índole, algunos de ellos relacionados con supuestos comportamientos de exterminio hacia poblaciones indígenas. Entre las acusaciones figuraba también la muerte de Jorge Robledo, un mariscal que debía estar bajo mando del belalcazareño pero que se rebeló a su autoridad siendo ejecutado por ello. En 1551 Belalcázar fue condenado a muerte, desposeido de sus bienes y trasladado a la prisión de Santiago de Cali. Se conmutó la condena posteriormente, tras tenerse en cuenta todos los servicios que había prestado a la corona, a la cual se mantuvo leal durante toda su vida. Fue obligado a viajar a España para ser allí juzgado en la corte aunque no llegaría a realizar nunca ese viaje. Antes de partir se sintió gravemente enfermo, muriendo el 28 de Abril de 1551.

Sebastián de Belalcázar es considerado uno de los grandes protagonistas del período de la conquista de América. Se conservan numerosos recuerdos a su memoria de diferente índole y en diversos lugares: emisiones de billetes con su figura en Ecuador (1968, 1971, 1986), series de sellos con su imagen y emisiones conmemorativas de la fiesta de la Hispanidad (en España), calles con su nombre en Quito y diversas esculturas. Su pueblo natal le tiene dedicados una calle y un busto, obra del escultor Francisco Núñez, realizado en 1976 y situado junto a uno de los laterales de la iglesia parroquial de Santiago el Mayor.