BASTONES CONTRA FUSIL
Miércoles 25 de julio, 2001
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

El Tiempo en su edición del 25 de julio trae el siguiente editorial:

""" ... EDITORIAL
Bastones contra fusil
El Tiempo, 25 de julio, 2001

 

Las comunidades indígenas están entre dos fuegos. Su lucha valiente, que reconoce la comunidad internacional, debe recibir respaldo del Gobierno.

No cejan paramilitares y guerrilleros en apuntar sus criminales fusiles a las comunidades indígenas para amedrentarlas y obligarlas a renunciar a su vocación de paz y progreso. La sistemática eliminación de que han sido objeto algunos de sus más brillantes guías pone al descubierto un siniestro plan de los violentos que va a requerir del Gobierno medidas que pongan a salvo las raíces mismas de nuestra nacionalidad.

Menos de seis meses después de que el 'taita' Floro Tunubalá ganara la gobernación del Cauca, en un hecho sin precedentes en el país, los paramilitares declararon su gabinete objetivo militar. Pero, paradójicamente, fue la guerrilla, en este caso las Farc, la que asesinó el pasado 25 de junio a Cristóbal Secue, uno de los más veteranos y capacitados dirigentes del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), considerado maestro en sabiduría por la Unesco. Unos y otros están empeñados en demostrar su superioridad para intimidar con las armas a estas comunidades inermes y mantener intactas las penurias que las han tenido postradas por tantos años.

Hay, sin embargo, una clara saturación de estos colombianos con tanto atropello y tanta impunidad. Por eso han decidido no quedarse cruzados de brazos ante el secuestro de tres técnicos alemanes que trabajaban de cerca con las comunidades indígenas en proyectos productivos y de sustitución de cultivos ilícitos. Por orden de los cabildos, un grupo de 7.000 indígenas, con sus bastones de mando como únicas armas, emprenderán la persecución de los secuestradores del sexto frente de las Farc para que devuelvan a la libertad a los benefactores de los 17 mil indígenas de la misma etnia del gobernador, en el resguardo de Guambía.

Para estas comunidades, sumidas en un milenario olvido, la cooperación internacional ha sido una tabla de salvación. Con su apoyo, guambianos y paeces han logrado convertir sus cabildos en productores de peces, grava, lácteos y productos agrícolas. Obviamente, esto a las Farc les incomoda, pues hace débil y poco convincente su discurso sobre la vía armada y mina su capacidad de reclutamiento.

Tampoco acepta la guerrilla la autonomía que la Constitución del 91 les reconoció a los indígenas en sus territorios. Solo que los del Cauca, curtidos en la lucha por la tierra, han dado muestras de hacer respetar sus resguardos, así sea apoyados únicamente por rústicos bastones de madera, y han hecho valer su poder de movilización y su capacidad organizativa para defender con inteligencia y coraje el derecho a la vida y la autonomía de sus territorios.

Y es que los indígenas del Cauca han logrado un notable poder político y administrativo: tienen un senador, cuatro diputados, un gobernador departamental, dos alcaldes y 90 concejales. Además, los indígenas colombianos han logrado un amplio respaldo internacional, por lo que cualquier ataque en su contra, aparte de ser un crimen, despierta el rechazo de países extranjeros que de inmediato piden cuentas a un Estado que como el colombiano es incapaz de protegerlos.

Una muestra de esa solidaridad es la movilización extranjera por la desaparición del líder embera-katío Kimy Pernía, secuestrado por paramilitares en Córdoba, como resultado de la disputa estratégica de su territorio sagrado, situado entre ese departamento y la zona de Urabá. En el último año, 19 de los principales dirigentes del pueblo embera-katío han sido asesinados o desaparecidos tanto por guerrilla como por autodefensas.

Asimismo, grupos paramilitares continúan acosando a comunidades de Chocó y Risaralda y a resguardos del Putumayo para arrebatarles control territorial y quebrar la autonomía colectiva frente al conflicto. Ante estos hechos, los indígenas han intentado mecanismos de defensa como la neutralidad activa en Antioquia y, últimamente, la guardia cívica en el Cauca, que ya tiene a más de 600 personas carnetizadas, hombres y mujeres entre los 14 y los 40 años, que se inscriben voluntariamente en los cabildos para ayudar a controlar sus territorios.

Son estrategias de simple sobrevivencia, aprendidas durante cinco siglos de agresiones físicas y culturales contra su pueblo. Ahora, sus nuevos enemigos parecen ser sordos a los argumentos pacíficos de los 84 pueblos indígenas que aún existen en Colombia. ... """

Cordial saludo,