BALTASARA Y EL SABIO CALDAS
Martes 27 de agosto, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Pedro Agustín Roa Arboleda, con su notable conocimiento de la época grande de Popayán nos ilustra sobre Baltasara Caldas y su hermano el Sabio Caldas. Nuestros agradecimientos a Pedro Agustín por hacernos llegar la siguiente página de la historia payanesa::

""" ... Saludo complacido el regreso de los artículos históricos en la Red de Payaneses y aprovecho para rectificar el parentesco de Baltasara Caldas con el Sabio Caldas, mencionado en el texto circulado hoy. En realidad, ellos dos eran hermanos.

Cabe agregar que cuando el Sabio Caldas y don Jorge Wallis (o Wallace, apellidos que se pronuncian de forma idéntica) se conocieron en Quito, trabaron de inmediato una genuina amistad basada en múltiples elementos en común, siendo el principal de ellos la más profunda pasión por la ciencia. Entusiasmado con la posibilidad de mostrar a su amigo británico los resultados de sus experimentos, el Sabio Caldas invita a don Jorge Wallis a Popayán y lo hospeda en su casa, donde días después cae gravemente enfermo.

Los diligentes cuidados que le prodiga la bella joven Baltasara Caldas al enigmático amigo de su hermano Francisco José hacen que pronto surja una hermosa historia de amor entre la payanesa y el inglés, que culmina con un feliz matrimonio del que nacerían con el tiempo varios hijos.

La historia aún no ha podido esclarecer con exactitud los verdaderos orígenes de don Jorge Wallis, a pesar de los múltiples esfuerzos que en tal sentido han realizado algunos de sus descendientes. Sin duda, se trataba de un distinguido súbdito de la Corona británica, toda vez que sólo los miembros de las familias prestantes podían tener acceso a los costosos estudios de medicina y don Jorge Wallis era cirujano al servicio de la Real Armada de Su Majestad Británica.

Quizás el tiempo y los adelantos de la tecnología moderna permitan algún día establecer un vínculo entre don Jorge Wallis y sus ancestros en el Reino Unido. Se descifraría así un enigma que ha cautivado a varias generaciones de payaneses interesados en saber quién era realmente el hombre que se robó un día, en su lecho de enfermo, el corazón de doña Baltasara Caldas y Tenorio.

Con un cordial saludo,

Pedro Agustín Roa Arboleda Nueva York ... """

Cordial saludo,