MARIA VIRGINIA BALCAZAR
Martes 19 de agosto, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

María Virginia Balcázar, la hermosa payanesa de 19 años que está llegando a las páginas de los diarios y revistas colombianas, fue modelo profesional, presentadora del programa "sin visa" y cursa Diseño Industrial en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá.

Hoy la revista Cromos en su artículo escrito por Arnoldo Mutisinforma sobre la candidatura de María Virginia a la corona nacional de Belleza el próximo noviembre y su coronación como reina del Cauca el 22 de agosto. La foto que acompañanos es de Cromos y el fotógrafo Leo Queen.

Cordial saludo,

***

Virginia Balcázar, 
de la pantalla al reinado 
Por Arnoldo Mutis 

Cromos.

Ante las cámaras posa con soltura. Ríe, hace bromas y se comporta con la felicidad de quien le gusta brillar como centro de atención, como quiso serlo desde que estudiaba en el colegio del Sagrado Corazón de Jesús de Popayán. Las monjas salesianas que la educaron allí siempre le alcahuetearon. La vieron con buenos ojos cuando fue reina del plantel e hizo parte de la Liga de Baloncesto del Cauca. Como era aplicada en sus estudios, tampoco le pusieron problema el día en que empezó a modelar y se convirtió en presentadora de un programa musical que se pasaba por el canal local.

Tenía 13 años y eso le trajo más emoción a su vida en una familia conservadora de las tradiciones de Popayán. Dejaba el caserón colonial donde creció rodeada de su mamá, Rosa Balcázar; la abuela, tíos y primos, para irse a grabar y darse a conocer en las pantallas como una colegiala diferente en la ciudad por tener su propio espacio en las pantallas. Muchos decían que podía llegar a ser Señorita Cauca. Junto a más programas de televisión y desfiles, vino el primer traje largo de los 15 años y luego el del grado de bachillerato, un diseño de Páez y Minaya.

Para ese día ya tenía claro que trabajar desde la época del colegio le había abierto la puerta de la independencia. Por eso decidió dejar la tranquilidad de la parroquia popayaneja para abrir la puerta de las oportunidades en Bogotá. Poco después de llegar, obtuvo contratos publicitarios en comerciales de marcas. Se le hizo fácil acceder a los ámbitos publicitarios por sí sola porque es fresca para entrar en confianza y opina con desparpajo, al punto que su mánager, Raquel Arbeláez, le vive diciendo que procure moderarse un poco. Su rostro, sus 1,74 metros de estatura, la cintura muy delgada y sus ojos miel grandes, le hicieron ver a Raquel que tenía madera.

Los contratos no sólo le dieron la oportunidad de abrirse paso en el mundo de la imagen, sino que le han permitido ayudarse con sus gastos de estudiante de Diseño industrial en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, aunque ella deja claro que su mamá, una mujer a la que le tocó criarla sola, la sigue apoyando y la admira por emprender en Bogotá un nuevo camino marcado por muchos castings en busca de oportunidades.

Uno de ellos la puso de nuevo en el papel de presentadora. El director Francisco VIllalobos la escogió como conductora de Sin Visa, un programa de viajes turísticos del Canal Uno que actualmente se encuentra en receso. Los televidentes que la vieron comentando las bellezas de la costa Caribe y otros lugares, ahora la verán más a menudo, pero en una nueva faceta, pues Virginia es la presentadora que se convirtió en reina de belleza, al contrario de lo que ya es tradición en la pantalla chica colombiana.

A comienzos de julio pasado llegó a sus manos un decreto en que la nombraban Señorita Cauca. A Virginia se le ilumina la cara contando que su elección rompió en su tierra con la costumbre de escoger la reina a última hora, por lo general una ilustre desconocida. Al respecto, no oculta su ambición de volverse popular y carismática y por eso ya está lista para empezar, colaborando en un bingo a beneficio de un asilo de ancianos de Popayán, donde será coronada el 22 de agosto. El acto será de día y por eso lucirá un traje corto, informal pero elegante, de la diseñadora Martha Salazar, posiblemente. Alfredo Barraza coserá sus trajes para el reinado que comenzará en noviembre.

Ahora la que tiene que terminar de alistarse es ella, junto al preparador de reinas Javier Murillo, con quien toma clases todas las tardes. En manejo de cámaras, por supuesto, ya tiene muchas lecciones de ventaja. Esta universitaria, que todavía responde con algunos estereotipos comunes de todas las reinas, confiesa que apenas se está conociendo. Con la agilidad típica de una universitaria citadina, se sale de la ropa elegante, se mete en sus bluyines y sale corriendo a tramitar el certificado de soltería que le exigen, entre otros requisitos, para desfilar en Cartagena.