ARQUITECTURA PAYANESA
Lunes 5 de mayo, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Ariadne Villota Ospina nos presenta un artículo positivo que da gusto leerlo y distribuirlo entre este océano de noticias no muy agradables. ¡Muchas gracias Ariadne!

Cordial saludo,

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Popayán, historia viva
Arquitectura, alma de la ciudad
Por Ariadne Villota Ospina

Martes Santo, 15 de abril, 2003
EL LIBERAL

Recorrer las calles del centro de Popayán es entrar en una dimensión especial, en un tránsito por el pasado glorioso de una región que se ganó su lugar en la historia colombiana.

Sus casas, sus Iglesias, la tenue luz de los faroles y el olor de los geranios que desde los balcones aromatizan y embellecen la ciudad, son parte de un conjunto que permite sentir la historia viva y la tradición que permanece como si el tiempo no hubiera transcurrido.

Innumerables son los reconocimientos que ha recibido esta ciudad por su belleza, su arquitectura y en general por todo lo que comprende su legado histórico, cultural y religioso.

Y es que Popayán conocida como la ‘Ciudad Blanca’ refleja en su arquitectura el alma y el sentimiento de su sociedad.

Según el arquitecto Julián Sarzosa, Presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, capítulo Cauca, la arquitectura payanesa tiene una gran influencia española pero también islámica de las que se heredó un diseño introvertido donde el único contacto de los claustros que conformaban cada manzana era el zaguán. Esto marcaba una vida con énfasis en la interioridad, de una escasa relación con el espacio exterior de las viviendas.

Esta tendencia se mantuvo hasta que en los siglos XVII y XVIII varios terremotos afectaron la región y se debió adelantar un trabajo de reconstrucción.

Este proceso se dio rápidamente gracias a la pujanza de la ciudad en aquella época. “La reconstrucción fue rápida y eso hizo que la ciudad se homogeneizara; como eran relativamente pocos los habitantes también fueron pocos los que intervinieron en la reconstrucción y dieron un carácter muy similar a las calles; así, por ejemplo, las manzanas con casas que eran de un piso quedaron de dos y de igual manera se fueron importando algunos elementos que enriquecieron las fachadas como los bordes de ventana, la forja en hierro y los portales que inicialmente las viviendas no tenían”, señaló Sarzosa.

Añadió el arquitecto que en el desarrollo de la capital caucana fue central la función del Parque Caldas que anteriormente era el sitio de mercado y donde se realizaban todas las actividades económicas de la zona. Por eso en el centro se consolidaron las construcciones de familias importantes, las instituciones, el gobierno, el ente militar y el eclesiástico.

El arquitecto Sarzosa explicó que el trazado en retícula cuadrada característico del centro histórico tiene sus orígenes en los campamentos militares que se realizaban con esa disposición. De igual manera este estilo de construcción tiene sus fundamentos religiosos donde la configuración del cuadrado simboliza la perfección y por lo tanto el culto a Dios.

Un aspecto fundamental y que también marca la arquitectura payanesa es la existencia de varios Templos en el centro lo que demuestra la importancia que tuvo la ciudad en la colonia y constitución de la república. Estas construcciones aún hoy vigentes tienen nuevos usos urbanos.

La arquitectura sufre una nueva arremetida en 1983 cuando la ciudad vuelve a afrontar un terremoto que la deja semidestruida y que ocasiona la pérdida significativa de edificaciones genuinas que el el proceso de reconstrucción no mantuvieron sus características, “se perdió un poco esa fisionomía auténtica que tenía la ciudad y empiezan a aparecer edificios con cara colonial, pero ya no con los materiales ni con la distribución espacial como en ese entonces. Sin embargo, se conserva el perfil de la ciudad, esa escenografía que es muy linda y que debemos a toda costa tratar de conservar”, enfatizó Sarzosa.

Ciudad Blanca

El color característico de las fachadas payanesas le ha significado su reconocimiento nacional y mundial. Según Sarzosa se conocen dos versiones sobre la determinación de pintar de blanco la ciudad: la primera indica que fue una decisión tomada en la época de la colonia para darle un mejor fondo a las procesiones y la segunda, que fue una medida impuesta en el siglo XX para enfatizar la homogeneidad que tenía la ciudad.

Aunque el blanco siempre ha sido dominante, hay testimonios de finales del siglo XVIII, XIX e inclusive del XX donde se ha descubierto pintura mural en exteriores e interiores, “es claro que estos vestigios demuestran que Popayán utilizó en sus fachadas colores y dibujos”, señaló Julián Sarzosa.

Pero independientemente de cual haya sido el origen de la determinación, lo cierto es que el color blanco se ha vuelto parte de la esencia misma de la ciudad y aspecto constitutivo de su identidad.

Y es que, sin duda, este color resalta las construcciones y magnifica la belleza de la arquitectura de la ciudad, que de día o de noche es un espectáculo para los sentidos.