ATROPELLOS A LA ARQUITECTURA PAYANESA
Lunes 17 de marzo, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Eduardo Nates López, nos enumera lo que él llama "homicidios arquitectónicos" que se han cometido con algunas "joyas históricas" payanesas.

Cordial saludo,

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Los atropellos a la arquitectura de Popayán
Por: Eduardo Nates López

Marzo 10, 2003
El Liberal

Pues aquí se han cometido "homicidios arquitectónicos" imperdonables, cuya pena difícilmente será purgada. Comentemos algunos: Comienzo por la desaparición de la "casa cuadrada," que estuvo situada en la carrera segunda con calle segunda, en la entrada de la Urbanización Caldas, que parece derivar su nombre precisamente de este inmueble, pues en él realizó muchas de sus observaciones, experimentos e investigaciones el sabio Francisco José de Caldas. Todo parece indicar que fue abandonada y luego demolida por alguna administración municipal, para permitir la construcción de un horroroso edificio destinado fugazmente a hotel de turismo y luego a residencias estudiantiles.

Continuemos con la Estación del Ferrocarril. ¡Semejante belleza de construcciones! demolidas en 1967 o 1968, para dejar allí unos lotes destinados a homenajear la basura y las latas oxidadas de camiones abandonados. De este exabrupto mucho se ha dicho y nada se ha arreglado La casa de la esquina de la calle tercera con carrera sexta, que fue sede del Colegio Champagnat, de los Hermanos Maristas, frente a la casa Valencia y reemplazada por el edificio del Banco de la República, que si bien albergó durante muchos años una entidad respetable, no se necesitaba demoler una casona de tal belleza y en buen estado, para reemplazarla por una construcción de estilo indefinible que nada aporta a la ciudad, físicamente.

La casa de Campamento, a la entrada del barrio del mismo nombre. Aún recuerdo ese par de bellas palmeras erguidas que señalaban la existencia de esa casona que, inclusive, estuvo a punto de ser convertida en un hotel, en un ambicioso proyecto turístico que lamentablemente abortó. La casa de campo de Villamercedes, de don Pedro Martínez y doña Mercedes Uribe de Martínez, de estilo republicano, rodeada por viejos y bellos robles, que fue destruida para construir la hoy Urbanización Villamercedes, en 1982.

Concluyamos este recuento con la casona de Cauca, construida por el reconocido empresario don Ignacio Muñoz, a semejanza de las casonas de Calibío y La Ladera. Si bien el terremoto de 1983 le causo algunas averías, era perfectamente recuperable. Fue adquirida por una cooperativa láctea en los primeros años de la década de los noventa y en ese mismo momento fue "desconstruída" a punta de Bulldozer, sin ningún respeto por su enorme significado arquitectónico.

Por supuesto que no comparto la tesis caduca de la filigrana arquitectónico-legalista de impedir la construcción de un edificio como el de la Facultad de Ciencias Contables de la Universidad del Cauca, en un lote vacío, por algunas discrepancias sobre detalles del diseño. Pero tampoco mi liberalidad a los extremos de no sentir vergüenza ajena por estos atropellos a la historia plasmada en bellas edificaciones que fueron asesinadas de una puñalada en el corazón, sin darles la oportunidad de seguir viviendo.