CIEN AÑOS DEL POETA ARCESIO GUEVARA V
De: Mario Pachajoa Burbano. 1999

CIEN AÑOS DEL POETA
ARCESIO GUEVARA
Por: Guido Enríquez Ruiz
El Liberal.

El prestigio de la poesía de Rubén Darío, Guillermo Valencia, Julio Herrera y Reissing, Leopoldo Lugones, Manuel del Valle-Inclan, el de las cuatro sonatas; la perfección formal de los franceses José María de Heredia y Charles María Leconte de Lisle y los ecos rutilantes de la -belle epoque- refinamiento del arte y de la vida, junto con ciertas reminiscencias románticas de escuela y de sentir hicieron que varios espíritus líricos de esta región del país mimada por las Musas entraran en el torbellino del modernismo, esa  tendencia de la que Octavio Paz afirma, "Fue una fuga de la actualidad local que era, a sus ojos, un anacronismo en busca de una actualidad universal, la única verdadera actualidad", y que, aparte de cualquier opinión critica, produjo maravillosa sobras de arte dentro del mismo espíritu de la definición que el bardo simbolista Stephane Mallarme' hizo de la poesía "Esla expresión por el lenguaje humano, reducido a su ritmo esencial, del sentido misterioso de los aspectos de la existencia."El Modernismo se alimentó de Simbolismo, Parnaso, Impresionismo y de cuanta inquietud por la belleza produjo el fin de siglo XIX y comienzo del XX en la cultura occidental, sin que faltarán algunos toques del
oriente, como afirmaba Darío:

"¿Los amores exóticos
acaso?
como rosa de oriente
me fascinas,
me deleitan la seda, el
oro, el raso...
Gautier adoraba a las
princesas chinas".

Pues bien, el payanés Arcesio Guevara V. (1900-1980) se encantó con estas maravillas y, luego de estudiar en la Universidad del Cauca, se lanzó a componer poemas que publicó con el nombre de Bajo-Relieves. Fue maestro en el soneto musical, elegante e incisivo, lleno de adjetivos insinuantes y pintorescos, como:

"Globelino"
Hace doscientos años la
encontró' mi locura
cautiva entre las sedas de rico
gobelino; 


el vaporoso traje de
transparente lino
un pastoril encanto prestaba
a su figura. 

Plegábase el sombrero sobre la
frente pura apenumbrado el
óvalo de rostro leonardino,
y los rebeldes rizos en rubio
torbellino
manchaban de oro pálido de
los hombros la albura.

El milagro imposible de sus
manos de nieve
Sostenía abrazado sobre el
corpiño breve
de un puñado de rosas el
desmayo cobarde;

y tendido a sus plantas, inmóvil e indolente,
 -nimbado por
las luces fugaces del poniente
un lebrel somnoliento prestigiaba la tarde".

Verdaderamente, la poesía de Arcesio Guevara es un monumento a la belleza que el mismo parece describir en bien logrados versos:

"Es la azul claridad
de la mañana,
junto al boscaje de cadencias
pleno,
triunfo' la euritmia de
tu cuerpo heleno,
soberbio escorzo de marfil y
grana".

La revista Belalcázar, que fundara en 1928 Luis E. Bonilla Plata y cuya administración estuvo a cargo de Rafael Navia V., cada semana engalanaba sus páginas con poemas de Guevara y otros de nuestros poetas que generalmente compartían los gustos estéticos de esa época de buena cultura en Popayán. Allí se publicaron los ya mencionados Bajo-relieves.

Con modestia, pero con altura lírica y entusiasmo estético, vivió Arcesio Guevara colaborando en publicaciones nacionales y extranjeras para demostrar que la poesía no es sólo un adorno sino una manera de manifestar los más sublimes sentimientos del ser humano, según lo quisieron los eximios representantes de la tendencia que inspiró a nuestro poeta y que acaso él sintetizara cuando escribió:

"Y los caminos sueñan...
un algo misterioso tiene cada sendero;
nos contagian de ensueños o
de serenidad,
son páginas borrosas para todo viajero...

Esas franjas diseñan rutas
de eternidad".
en su poema "Oración de los caminos".

Al cumplir cien años, lo evocamos en unión de Gerardo Ibarra Castro, Ángela de Valencia, Carlos López Narváez, Rafael Maya, José Ignacio Bustamante, Guillermo Muñoz Cobo y otros creadores líricos de su generación.