JULIO ARBOLEDA POMBO
Martes 10 de junio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Federico Roa Arboleda, nos relata, en forma detallada, uno de los capítulos de la guerra civil de 1860-1862 que estuvo a punto de llevar a nuestro país a la disolución; pero al final, la nación se pudo organizar bajo un nuevo régimen: la Constitución de 1863 y la batalla de Cuaspud (6 de diciembre de 1863) terminó la guerra con el exterior y hubo paz hasta ... el 12 de julio de 1876 que comenzó, de nuevo en el Cauca, la siguiente guerra civil.
Nuestros agradecimientos a Federico por su valioso artículo.

Cordial saludo,

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Julio Arboleda, Defensor de la soberanía
Por: Federico Roa Arboleda

Julio Arboleda Pombo, Don Julio como le llamaban a secas en toda la región del Cauca, tierra volcánica y engendradora de tempestades políticas, fue el personaje más caballeresco y aristocrático que en los sangrientos anales de la democracia Americana pueda encontrarse, como lo escribe don Marcelino Menéndez y Pelayo. Nacido en Timbiquí, mina aurífera de sus padres un 9 de junio de 1817, mismo año en que naciera otra gloria de las letras hispanoamericanas, don José Eusebio Caro, fundador del partido conservador Colombiano. <<Yo nací -dice el mismo Julio -en un desierto, en medio de las selvas incultas que orlan el mar pacífico>> Su imponente personalidad que ha fascinado a muchos y encontrado detractores en otros, es hoy objeto de reconocimiento de valor y aporte a nuestra mutilada soberanía nacional. La reducción del territorio de Colombia, a partir de 1830, es un fenómeno que se proyecta en forma constante a lo largo de nuestras fronteras con una sola excepción. Aquella con la República del Ecuador.

Antes de la desmembración de Panamá, Colombia lindaba con Costa Rica y a ella le cedió 12.000 kilómetros cuadrados. Con Venezuela perdimos los monjes. El Brasil también nos arrebató una cuantiosa porción terrestre y solo con el Perú nuestros soldados supieron defender con valor nuestra soberanía en el río amazonas.

De este cercenamiento permanente se excluye la ya mencionada frontera con el Ecuador, a pesar de la insistencia de ese país, durante la mayor parte del siglo XIX para anexarse territorio al norte del río Carchí. Después de la disolución de la Gran Colombia jefes Granadinos entre ellos el mismo Obando, proclaman la unión al Ecuador no solo de Pasto, sino de todo el departamento del Cauca. Esta determinación fue transitoria ya que a la caída de la dictadura de Urdaneta, Pasto optó por integrarse a la Nueva Granada, actitud que desconcertó y sorprendió al gobierno Ecuatoriano, quien sostenía que los títulos coloniales de la Presidencia de Quito se remiten a la cédula Real de 1563, que reconoce como incorporados....en virtud de dicha cédula, el Distrito de la provincia de Quito comprendía hasta el Puerto de Buenaventura inclusive y por la tierra adentro a Pasto, Popayán, Cali y Buga.” Dos nombres y una historia solo conocida entre eruditos historiadores han revelado recientemente la traición a la patria de Tomás Cipriano de Mosquera, tío de Julio Arboleda, quien queriendo optar a la Presidencia de Colombia, lograba en plan secreto entregar cerca de 300.000 km 2 de territorio nacional. Ante este aguerrido y traidor intento se opusieron las fuerzas legitimistas de Arboleda, logrando, evitar tan descabellado plan y así como lo relata Germán Cavelier en sus relatos de historia diplomática, la batalla de Tulcán que gana Arboleda sobre los ecuatorianos impide definitivamente que se pierda esa enorme extensión territorial. Manuel Zarama Delgado nos cuenta que en el libro” Don Julio Arboleda en el sur de Colombia”, está incluida una carta que el general Francisco Zarama dirigió a su sobrino Daniel y en la que le narra detalles de una entrevista que el sostuvo con Mosquera.

“Torció luego la llave de la puerta de su despacho y quedamos adentro el General Mosquera, su primo el Sr. Don José Rafael Mosquera y yo.”

“Inmediatamente después y mientras se ocupaban de abrir las comunicaciones de que yo había sido conductor, me hizo la siguiente pregunta: ¿Qué dicen de mí los pueblos de la Nueva Granada por los cuales usted ha pasado? Que vuestra Excelencia es el objeto de las esperanzas de esos pueblos y que se le aguardaba en ellos como el ángel de salvación, aunque no faltan algunos descontentos, por cuanto se ha divulgado la noticia de que vuestra excelencia le ha ofrecido ceder al General Flores toda o la mayor parte de la provincia de Pasto, para el Ecuador. En mala hora el señor Don José Rafael se interpuso diciéndome. “ Capitán Zarama, no crea usted semejante cosa, no se le dará al Ecuador ni una pulgada de nuestro territorio”. El General Mosquera estalló como una tempestad, replicándole a su primo con acento iracundo: “ Se equivoca usted altamente señor don José Rafael, yo he creído antes que la Provincia de Pasto debía pertenecer al Ecuador, hoy pienso lo mismo y siempre pensaré de la misma manera”

La convención constituyente de la Nueva Granada aprobó el 21 de noviembre de 1831, la <<ley fundamental del Estado>> en la cual consigna que <<las provincias del centro de Colombia forman un Estado con el nombre de Nueva Granada>>. En dicha ley, en el artículo 3, se condena la libre autodeterminación de los pueblos cerrando así las invasiones pretendidas por el Ecuador a la Nueva Granada. Articulo 3: No se admitirán pueblos que, separándose de hecho de otros estados a que pertenezcan, intenten incorporarse al de la Nueva Granada, ni se permitirá, por el contrario que los que hacen parte de esta se agreguen a otros. Ninguna adquisición, cambio o enajenación de territorio se verificará, por parte de la nueva Granada sino por tratados públicos celebrados conforme al derecho de Gentes y ratificado según su constitución.

La Nueva Granada y el Ecuador: El 29 de noviembre de 1563 el rey de España Felipe II, expidió la real cédula de Guadalajara por la cual erigía una Audiencia y Cancillería real en la ciudad de San Francisco de Quito con jurisdicción en la provincia de este nombre y <<por la costa, hacía parte de la ciudad de los Reyes hasta el puerto de Paita, inclusive, y por la tierra adentro hasta Piura, Cajamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Motilones inclusive, incluyendo hacia la parte susodicha los pueblos de Jaén, Valladolid, Loja, Zamora, Cuenca, la Zarray, Guayaquil con todos los demás pueblos que estuvieren en sus comarcas y se poblaren y hacia la parte de la Canela y Quijos, tenga los dichos pueblos con los demás que se descubrieren, y por la costa hacia Panamá, hasta el puerto de Buenaventura, inclusive, y la tierra adentro a Pasto, Popayán, Cali, Buga, Chapauchica y Guarchicana, por que los demás lugares de la Gobernación de Popayán son de la Audiencia del Nuevo Reino de Granada. Esta primera aproximación, estima Vasquez Carrizosa, colocaban a los terrenos coloniales en poder del Ecuador, así confirmados por el entonces Oidor don Bernardo de Roa Alarcón, (de la rama de los Roa chilenos) III Marqués de Puerta Blanca de Guana y sobrino carnal del Duque de San Carlos don Francisco Fermín Carvajal-Vargas. Sin embargo la provincia de Quito se incorpora a la división territorial de la República de Colombia, según la ley del 23 de junio de 1824, comprendiendo el departamento del Ecuador, el departamento del Azuay y el departamento de Guayaquil. Ello duró hasta 1830 cuando ocurrió la disolución de la república de la Gran Colombia.

Misión del doctor Rufino Cuervo: La guerra de los Supremos en la provincia de Pasto de 1839 a 1840 agitó las relaciones entre la Nueva Granada y el Ecuador, al solicitar los generales Tomás Cipriano de Mosquera y Pedro Alcántara Herrán, el auxilio militar del general Juan José Flórez. Relatan Angel y Rufino Cuervo, que Mosquera y Herrán le hicieron promesas a Flórez de hacer cambios en la frontera con el Ecuador a cambio de la asistencia militar. Flórez aceptó el encargo más por incorporar la provincia de Pasto al Ecuador que por participar en lucha interna con la Nueva Granada. El 19 de agosto de 1840 parte el doctor Rufino Cuervo en misión especial hacia Quito. Escoge el camino Cartagena, Panamá, Guayaquil que aunque más largo que la via Popayán, Pasto era mucho menos peligroso pues desde hacía un año las guerrillas pastusas se encargaban de asaltar y cansaban a los soldados granadinos con ataques desparramados y continuos, sin presentar jamás una acción decisiva. La gestión diplomática de Rufino Cuervo le permitió deshacerse del oscuro plan mosquerista de trasladar a la soberanía ecuatoriana la provincia de Pasto. La gestión diplomática de Cuervo anota Vásquez Carrizosa, fue por demás acertada. La guerra civil terminó sin desdoro ni claudicación de la soberanía colombiana. El intento ecuatoriano de desmembrar a la Nueva granada se había evitado.

Batalla de Tulcán: Pero la agitación de los dos Estados por la posesión del departamento el Cauca no había concluído con la ley fundamental de la Nueva Granada. La comisión neogranadina autorizó al poder ejecutivo para reconocer al Ecuador, mediante un tratado por la cual se preveía la linea fronteriza, admitida por la ley del 25 de junio de 1824, que como tal no tuvo éxito.El 24 de febrero de 1832 se aprobó la constitución del Estado de la Nueva Granada que mantenía el mismo punto de vista, sometido al representante ecuatoriano, coronel José Palacios Urquijo por el secretario de lo interior y Relaciones Exteriores de la Nueva Granada, José Francisco Pereira, no lo aceptó el representante ecuatoriano.

Desde 1860 el gobierno de Mosquera encabeza la revolución liberal contra el gobierno de la Confederación, del que había obtenido sustanciosas ganancias. En diciembre Mosquera asume la presidencia de Bogotá y entabla relaciones con gobiernos amigos. Especial tratamiento se reserva Mosquera para con Venezuela y Ecuador, en cuanto a que sus ideas bolivarianas siempre le llevaron a acariciar la posibilidad del restablecimiento de Colombia en sus tres componentes y desde el principio se dedica de lleno a esa tarea. Entonces se dirige a García Moreno a quien expresa sentimientos de simpatía y amistad y la invitación a las negociaciones según el pacto de Bogotá en el que se invitaba a obtener la unión de las tres secciones de la antigua Colombia bajo la forma federal conforme a la constitución de 1861. El Ecuador siguiendo las ideas expuestas de tiempo atrás en los estados colombianos, había autorizado al ejecutivo para promover la formación de Colombia sobre la base confederativa. Por ello García Moreno envió una respuesta acorde con las ideas de Mosquera. Estas buenas intenciones quedaron en el limbo con el recrudecimiento de la guerra civil en Colombia. Se generan dos gobiernos simultáneos: el del General Tomás C. de Mosquera con sede en Bogotá y el de los seguidores de la Confederación Granadina encabezada por Julio Arboleda con sede en Pasto. La situación en el pais era dificil, los fusilamientos y medidas de orden admnistrativo y de policia tomadas por el general Mosquera en Bogotá para culminar su posesión, causaron indignación y pánico entre los conservadores y católicos del pais, con el extrañamiento del doctor Ospina Rodríguez, el asilo de los principales jefes conservadores y la ausencia del general Herrán, quien se encontraba en Washington. Mientras el Estado de Santander se enfrentaba en una serie de operaciones militares, el general Santos Gutierrez al mando de 6000 hombres y el general Canal (abastecido desde Venezuela por los conservadores refugiados en ese pais) y desde Antioquia el general Braulio Henao invadía el Cauca y amenazaba al General Eliseo Payán que se movía por Honda. El General Julio Arboleda con el carácter de jefe del ejército legitimista del Sur reanudaba su ofensiva hacia Popayán, con el triunfo sobre las fuerzas mosqueristas en los Arboles, desplazando nuevamente al Cauca el centro de la gravedad de la guerra.

En 1862 se producen los últimos movimientos militares de los seguidores del gobierno legitimista de la Confederación Granadina. Arboleda comandante en jefe de la Confederación lucha contra los adictos de Mosquera y se producen incidentes fronterizos sobre el río Carchi con tropas ecuatorianas. Llegado el pretexto que buscaba el Ecuador para intervenir, moviliza sus ejercitos hacia la frontera, mas viene a caer vencido de Arboleda en Tulcán y se ve obligado a prometer su apoyo a las fuerzas de la Confederación, creando así una de las causas de la guerra que habría de seguir. Culminando este triunfo, Arboleda, con la responsabilidad de la guerra contra Mosquera, lejos de marchar a Quito para consolidar la situación, prefirió proceder con benevolencia y firmó el 8 de agosto un tratado de paz en “términos tan elevados”, que movieron al cuerpo diplomático acreditado en la República del Ecuador a dirigirle a Arboleda la siguiente comunicación.

“Excelentísimo Señor:
Los acontecimientos que desgraciadamente han tenido lugar en estas últimas semanas, nos habían autorizado a temer que la tranquilidad y el halagüeño porvenir de esta república bajo un gobierno juicioso y patriótico, se hallasen altamente comprometidos y que de allí se siguiesen dificultades y complicaciones cuyas consecuencias era imposible preveer. Hemos experimentado pues la más viva satisfacción al ver que la conducta de V.E. Estaba calculada para evitar mayor efusión de sangre y llegar a un arreglo pacífico entre V.E. Y este gobierno. El objeto pues de esta comunicación es el de asegurara V. E. Que la moderación y la disposición amistosa que manifiesta V.E. hacia el gobierno cerca del cual estamos acreditados, serán debidamente apreciados por nuestros respectivos gobiernos.
Aprovecho de esta ocasión para ofrecer a vuestra excelencia nuestros sentimientos de alta consideración y aprecio.
Quito, 4 de agosto de 1862.

“El ministro Residente de Los Estados Unidos de América, F. Hassanrek - Le Chargé d’affaires de France, AM Fabre. George Fagan, Chargé d’affaires de S.M Britanique.”

Con todo hubo un tratado secreto por medio del cual Arboleda recibiría armas y vestuarios para los ejercitos del Estado del Cauca, se sentaron bases de arreglo por una deuda de 8.000 pesos del Ecuador a Colombia, se obtuvo permiso para introducir armas por los puertos ecuatorianos y se acordaron pactos de mutua defensa entre los dos gobiernos firmantes del acuerdo, considerados legítimos, pues Julio Arboleda obró en esta ocasión en calidad de Presidente de la Confederación Granadina (Presidente de la República) con fundamento en el decreto dictado por el encargado del poder ejecutivo, a raíz del extrañamiento del doctor Gutierrez Vergara.

Tras el asesinato del caudillo de las fuerzas legitimistas el 12 de noviembre de 1862 en la montaña de Berruecos, la revolución quedó en manos de las fuerzas que se oponían a la Confederación Granadina, el general Henao era derrotado en Antioquia y Mosquera derrotaba las guerrillas de la sabana de Bogotá. En el camino hacia la reconstrucción de Colombia, ya propugnada en el pacto de Bogotá, la constitución dada en Ríonegro el 8 de mayo de 1863 estableció en su articulo 90 que el Gobierno iniciara negociaciones con Venezuela y el Ecuador para la unión voluntaria de las tres secciones de la antigua Colombia en nacionalidad común, bajo una forma republicana, democrática y federal que debería ser análoga a la misma establecida en la constitución de Rionegro.

Colombia terminó el siglo XIX haciendo valer ante el Ecuador los límites de la ley del 25 de junio de 1824 como una base firme para defender la integridad de su territorio. Nuestras relaciones con la República vecina no ofrecían escollos en el campo jurídico sino en el político, con el cambio de presidentes y gobiernos en los dos paises. Un nombre, el de Julio Arboleda, aprovechando hoy su fecha de natalicio, debe recordarse como el gestor de que la única frontera que Colombia no ha perdido con sus hermanas repúblicas, quedara intacta y como integrante de nuestro territorio nacional.

Cordial saludo,

Federico Roa Arboleda