ANECDOTAS PAYANESAS
Sábado 29 de junio, 2002
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

Oscar Tobar Gómez, nos envía una anécdota payanesa que no todos la conocemos. Nuestros agradecimientos a Oscar por hacernos partícipes de ella.

Entre las anécdotas payanesas esta tiene un característico sabor patojo.

En la residencia del Maestro Guillermo Valencia trabajaba una negra en los quehaceres domésticos, negra muy querida por toda la familia, especialmente por Luz una de las hijas del matrimonio Valencia Muñoz, la domestica, una hermosa representante de su raza, tenia novio en el municipio de Patia y frecuentemente le enviaba cartas que generalmente eran escritas por la " niña Luz", puesto que la negra que se llamaba María, a pesar de leer y escribir no lo hacía muy bien.

Algún día necesito enviar a su novio una misiva la hermosa morena, pero la niña Luz no se encontraba en la ciudad y la novia expresaba su pena en voz alta, cuando la alcanzo a oír el Maestro Valencia y pregunto el motivo de su queja.

Enterado del caso el Maestro pidió algunos detalles del novio y supo que era, "un negro grandote que tiene un diente de oro, usa "raboegallo" y se pone zapatos amarillos", con estos detalles y algunos más el Maestro le dijo a la negra que él mismo le haría la carta con mucho gusto.

Terminada en un santiamén la dichosa carta llamó el Maestro a la morena y se la entregé, la negra leyó el contenido de la misma totalmente y se quedó callada en un silencio prolongado, por lo que el Maestro un tanto extrañado, le preguntó si no era de su gusto lo que había leído, la muchacha contesto un poco cortada que la carta estaba muy bien pero que " le faltaba la posdata".

El Maestro tomó pluma y carta al mismo tiempo y dispuesto a escribir pregunto: ¿Qué quieres que le coloque de posdata? y la negra contesto muy seriamente y con cara de satisfacción, Póngale ahí, "Perdona la mala letra, la redacción y la ortografía. Tuya. Maria". ... """.