ANCIANOS QUEDARAN EN LA CALLE
Domingo 22 de junio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano

Amigos payaneses:

El Liberal nos detalla la lamentable situación del ancianato de Popayán. Es triste su vida y su futuro inmediato, debemos de alguna manera ayudarles a sobrevivir. Ojalá en una próxima comunicación por esta Red de payaneses podamos señalar el modo que los payaneses ayudemos en forma directa, efectiva y pronto, a nuestros ancianos. Foto de El Liberal.

Cordial saludo,

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Ancianos quedarían en la calle 
El Liberal 

22 de junio, 2003

Un déficit que asciende a 60 millones de pesos [aproximadamente US$ 22.000] está a punto de dejar en la calle a 87 ancianos del Departamento del Cauca, quienes encontraron en la Fundación Hogar San Vicente de Paúl un refugio para pasar el resto de sus agotadas vidas.

La situación es tan crítica que la directora debió despedir a la mitad del personal que se requiere para atender las necesidades del hogar, y a los que continúan laborando les adeudan los salarios desde el mes de enero y la prima de junio.

La Hermana Dilia Vásquez Perdomo, directora del centro, no oculta su tristeza cuando piensa en la situación de las empleadas “son mujeres que viven de su salario y lo necesitan para sostener a sus familias, y no poder pagarles y ayudarles es un dolor muy grande”.

Y aunque esta es una de sus preocupaciones, lo que más la impacienta son las personas a su cuidado “ellos no tienen a donde ir y yo no puedo devolverlos a la calle, a los pocos que tienen familia dejaron de visitarlos por el temor a que se los entreguemos” dijo la hermana.

Quien agregó que a pesar de que todos los días llegan ancianos hasta la puerta del hogar para buscar albergue, y el mismo cuenta con los cupos disponibles, no pueden recibirlos por la estrechez económica, incluso los que han muerto no se han podido reemplazar.

Pese a que el déficit se torno insostenible en el ultimo año, la realidad es que desde 1998 la situación comenzó a desmejorar, como consecuencia de la eliminación de los auxilios que hasta ese año venía destinando a los asilos el Gobierno Nacional.

A partir de la fecha nadie se volvió a interesar por la suerte de la Fundación ni de las personas que allí viven; ni el Departamento ni el Municipio aportan recursos para su funcionamiento, pese a que la Fundación alberga a casi cien ancianos que de no estar allí deambularían por las calles de la ciudad.

De igual manera, a partir del año 2000 el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, les quitó el apoyo que consistía en donarles el mercado, ahora y como si se tratara de uno de los cuentos de Macondo, es el hogar el que le debe pagar 210 mil pesos mensuales al Icbf.

La propia Administración Municipal le adeuda al San Vicente de Paul, por concepto de derechos de estampillas una suma superior a los 200 millones de pesos “no entiendo porque es tan duro el corazón de los dirigentes, cuando la gente de Popayán es tan solidaria y colaboradora” sostuvo la Hermana Dilia.

Quien agregó que de no ser por la ciudadanía los ancianos estarían aguantando hambre, pues según contó gracias al apoyo de las personas se cubre la alimentación y el vestido.

Las dificultades se dan cuando se trata de cubrir el pago de los servicios públicos: entre agua, energía y teléfono, a pesar de que a los ancianos los bañan con agua fría, deben pagar una suma superior al millón de pesos mensuales.

Angustia que se incrementa cuando se requiere de atención médica especializada, drogas o exámenes de laboratorio y radiografías, que la Fundación debe cubrir pues aunque cuentan con un médico y una fisioterapeuta, las necesidades son superiores a la voluntad de estos profesionales.

Allí todos han multiplicado sus esfuerzos; a cada una de las nueve empleadas le corresponde atender a 30 adultos mayores, una sola persona se encarga del lavado de la ropa y cuatro de las hermanas, que son enfermeras, se dividen para cubrir a todos los ancianos.

Las otras dos religiosas; una ecónoma y una auxiliar de economía luchan para que los pocos centavos que les llegan les alcance para cubrir la obligaciones financieras.

Hasta han dispuesto de una zona especial que consta de 14 habitaciones, comedor, cocina y pasillos para darla en arrendamiento a alguna EPS y así conseguir algunos recursos, pero hasta ahora nadie se ha interesado.

La Hermana Dilia, que pertenece a la congregación de las Hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver, sostiene que en los 13 años que lleva trabajando como directora de asilos, no ha tenido que afrontar una posición tan difícil.

Ella que ha trabajado en Bogotá, Chía, Armenia, Pereira, Pasto y Neiva, dice que como las cientos de cartas y proyectos que ha enviado a los diferentes estamentos del poder no dieron resultado, se la jugará toda con la comunidad.

Según ella en las otras ciudades los asilos cuentan con el apoyo de la administraciones locales y regionales así como de las empresas del Estado, además del inmenso amor y generosidad de la gente “estoy segura que Popayán no será inferior en bondad y solidaridad”, afirmó.

Con esta premisa y conscientes de que está es la última oportunidad de salvar al Hogar San Vicente de Paul, las Hermanas, empleados y las Junta Directiva de la Fundación invitan a todos los payaneses para que se unan a la Radiatón.

En la actividad que programaron para el próximo 4 de julio en la plazoleta del Banco de la República de 8:00 de la mañana a 10:00 de la noche, pretenden reunir 100 millones de pesos para salvar al hogar y a sus 64 años de servicio.

“No quiero pensar en cerrar, qué harán estos ancianos en la calle; cuando escucharon la noticia del cierre en la radio algunos se pusieron a llorar, los consolé diciéndoles que Dios no nos puede desamparar” dijo sin poder evitar que una lágrima rodara por su cara.